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Julio Tejedor Bielsa
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02.08.2010 |
En 2001 inició Greenpeace la publicación de un informe sobre la situación del litoral español. Eran otros tiempos. Todavía gobernaba el Partido Popular y el dorado del ladrillo, la gallina de los huevos de cemento de D. Ramón Martín Mateo, estaba en su apogeo. Se pintaba y pintaba sobre los planos. Todo valía, el golf era un deporte en auge que había que acercar a las masas que, de paso, podrían comprar su casita en las neociudades surgidas de fincas convenientemente recalificadas. Luego llegó Narbona, el impulso al deslinde, el estudio de las costas, su protección, las expropiaciones, el Algarrobico. Luego se fue Narbona. Y la crisis, el dinero en huida, asumió el papel protector que en la primera legislatura de la última etapa de gobierno del PSOE había asumido la ministra.
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Víctor Almonacid Lamelas
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30.07.2010 |
Es profesionalmente gratificante aportar un valor añadido a la rutina del día a día. Es estimulante hacer más cosas que dar fe y asesorar jurídicamente. Es bonito sentirse parte de un equipo. Es aún más bello conseguir cosas buenas con ese equipo –el tuyo-, concebir o apadrinar proyectos, ejecutarlos con éxito, percibir que la organización crece y se adapta a los tiempos con nosotros dentro y sentir que, en algo o en mucho, uno ha tenido que ver con esa metamorfosis positiva.
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Julio Tejedor Bielsa
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29.07.2010 |
El tradicional debate en toda crisis sobre el cambio de ciclo económico ha dado paso hoy a otro bien distinto, el del cambio de modelo productivo. Un cambio de modelo provocado y exigido por una crisis sistémica, algo que se antoja mucho peor que las habituales crisis cíclicas. Y es que si una crisis cíclica es la antesala de tiempos mejores, de volver a recorrer caminos conocidos, lo de sistémico parece impedir pensar en unos buenos tiempos que vendrán. Tras una crisis sistémica el futuro no parece previsible y, cuando tiene la virulencia de la actual, casi parece que no hay futuro.
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Leopoldo Tolivar Alas
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28.07.2010 |
La noticia, filtración o lo que sea que apunta a que, para invertir la huelga de “bolis caídos” de la policía de tráfico, se premiará a los agentes que más tiren de talonario, es un verdadero despropósito. Primero, porque si hay un malestar justificado en los funcionarios de la moto, por razones laborales o retributivas, eso no se soluciona a costa de apretar las tuercas a los conductores incautos, sino con una política justa que tenga en cuenta la labor y los sacrificios de dichos empleados públicos. Segundo, porque como ya he escrito más veces, eso de “tolerancia cero” de la noche a la mañana viene a reconocer que, hasta el presente, hubo una amplia dosis de pasotismo perseguidor –lo que no deja de sorprender- y el “ius puniendi” debe ser siempre igual e idéntico para todos sus posibles destinatarios; lo demás es arbitrariedad sin paliativos. En tercer lugar, porque uno ya daba por superada la existencia de normas o instrucciones secretas (o discretas, como en las logias) y pensaba que el principio de publicidad llegaba a la regulación de toda suerte de incentivos. En cuarto término, porque multiplicar deliberadamente el uso de la potestad sancionadora para recaudar y, posteriormente, para evitar huelgas de brazos caídos mediante pagos extra, se viene llamando, desde hace muchos años, desviación de poder; causa de anulabilidad por antonomasia. Y, en fin, porque tan deplorable práctica no es la primera vez que se usa, con distintos y siempre espurios fines, fracasando estrepitosamente al poco tiempo.
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Ignacio Pérez Sarrión
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27.07.2010 |
Barruntando vacaciones y con una inmensa galbana por el paralizante calor propio de estas fechas, he empezado a intentar poner orden entre los papeles que acumulo en casa, empezando a llenar papeleras. Me aparecen fotocopias de disposiciones aparecidas en BOEs, BOAs, revistas jurídicas y mil papeles acaso bastante inútiles o que no me atrevo del todo a destruir. He de reconocer que no soy capaz de absorber la cantidad de información que se recibe y que quizás debería leer, he tirado la toalla. Ni siquiera me es posible mantener un mínimo orden.
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Julio Tejedor Bielsa
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26.07.2010 |
Días atrás comentaba la iniciativa del Banco de España en relación con la cobertura de riesgos por parte de las entidades financieras. Pues bien, mediante la Circular 3/2010, de 29 de junio, del Banco de España, a entidades de crédito, de modificación de la Circular 4/2004, de 22 de de diciembre, sobre normas de información financiera pública y reservada, y modelos de estados financieros (BOE de 13 de julio de 2010), el organismo regulador da un decidido paso adelante para tratar de impulsar nuevas prácticas, acaso recuperadas del pasado, de las entidades financieras para la valoración y asunción de riesgos.
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Manuel Pimentel
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23.07.2010 |
El mundo se mueve, y no nos espera. Por inercia, tendemos a refugiarnos en aquello tan bucólico de ”cualquier tiempo pasado fue mejor” mientras no alcanzamos a comprender que muchos de los cimientos de nuestro mundo se desmoronan. El presente ya es futuro, y nos empeñamos en observarlo con ojos del pasado. Nosotros, nuestras empresas e instituciones pudieron ser muy válidas para las realidades pasadas, pero muchas de ellas se muestran obsoletas y oxidadas para la realidad de hoy. Los valores se mantienen jóvenes y lozanos, mientras que los instrumentos para alcanzarlos deben mutar en consonancia con una realidad cambiante cuyo destino no alcanzamos a intuir.
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Julio Tejedor Bielsa
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22.07.2010 |
El urbanismo español hasta hace poco tiempo era un remanso de autocomplacencia. Era una máquina de hacer dinero para el bolsillo de unos pocos, una fuente de recursos que parecía inagotable para financiar políticas públicas y, a la contra, un enorme agujero de carga hipotecaria que acababan asumiendo ciudadanos y empresas, destinatarios finales de los productos inmobiliarios en definitiva. Todo parecía funcionar. Se generaba carga hipotecaria en origen, en los sucesivos pases de suelo, y se colocaba esa carga hipotecaria al final, al adquirente del producto terminado. Todos contentos. Los de los pases de suelo con un dinero más que fácilmente ganado. Los gestores de la urbanización con unos beneficios industriales más que razonables. Los promotores con unos beneficios que nacían a veces del descuento de los incrementos anuales de dos cifras del producto terminado. Los ciudadanos y empresas, a la postre, con unas viviendas o naves que, aún gravadas, incrementaban su valor año a año muy por encima de cualquier otro producto financiero. Todos contentos. Hasta tal punto lo estábamos que ni se nos pasaba por la imaginación que las cosas pudieran hacerse de otro modo.
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Leopoldo Tolivar Alas
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20.07.2010 |
Que cada vez que hay una concentración, una huelga, una manifestación o simplemente una cola o una lista de espera, las versiones numéricas difieren profundamente según quien las dé, es una obviedad. Algo con lo que estamos acostumbrados a convivir y que, cuando no se refiere a hechos graves, hasta puede provocarnos una sonrisa. Que los promotores de un paro en una empresa, o en el sector público, digan a los medios que el seguimiento es diez o cien veces superior a lo que dice el empleador, es lo habitual. Que una procesión reivindicativa sea multitudinaria según sus organizadores o muy modesta, según quien se molesta por la misma, es el pan nuestro de cada día. Que las lecturas de la recuperación estival o navideña del empleo se vean con lentes muy distintas que reducen o amplían los guarismos reales, según quien escrute los números, también es algo normal que nos conduce, como vacuna, al escepticismo. Y lo mismo ocurre con las pandemias –ahí está el fiasco feliz de la Gripe A-, con la asistencia a recitales y conciertos (que si los organiza un Ayuntamiento nunca dirá que fueron cuatro gatos) o con las reuniones callejeras espontáneas con motivo de un éxito deportivo.
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Jesús Santos Oñate
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19.07.2010 |
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha decidido la apertura de la vista oral y la imputación de 14 concejales del Ayuntamiento Torrejón de Ardoz, entre ellos la ex Alcaldesa, al encontrar indicios de que pudieron cometer un delito de prevaricación recogido en el artículo 404 del Código Penal, por lo que se enfrentan a una condena de ocho años de inhabilitación especial para el desempeño de un cargo público, como consecuencia de la aprobación de un convenio urbanístico que supuso la venta de suelo municipal a una empresa por un valor de 3,24 millones de euros, en cuya tramitación el Secretario del Ayuntamiento, según el informe de calificación del fiscal, puso de relieve "la ilegalidad tanto de forma como de fondo del convenio suscrito".
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