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Comentaba el otro día lo difícil que me resulta estar al día de la nueva normativa que va saliendo. Porque además de las leyes, directivas comunitarias (¡socorro!), reglamentos, etc, están las circulares interpretativas. ¿Quién no ha tenido la oportunidad de disfrutar con las estupendas primicias exegéticas con que nos obsequia con periodicidad cartesiana el Instituto Nacional de Estadística consecuencia de los juiciosos y sin duda vastos debates habidos en el seno del Consejo Nacional de Empadronamiento por poner un ejemplo?.
Verdaderamente bien fundamentados y mejor intencionados, pero de una extensión y minuciosidad tal que hace imposible que un especialista de lo general que es un Secretario, pueda asimilarlos. La mente se vuelve cada día más perezosa y olvidadiza y a veces crees que sabes algo y nada más alejado de la realidad…. No sé lo que harán mis colegas pero en mi caso, cada vez que sale una norma sobre la que se pueda barruntar que afecte en algo al Ayuntamiento, le echo un vistazo. Mis vistazos normativos consisten en lo siguiente: Un primer rápido barrido utilizando recurrentes técnicas de lectura veloz, es decir, pasar la vista por el texto sin atender al contenido. Un examen del sumario o índice de la ley o norma, si es que existe. Si no existe, una rápida ráfaga visual de los títulos, que suelen estar separados, centrados y a veces hasta en negrita. Un vistacillo a las disposiciones adicionales derogatorias y finales: ver cuándo entra en vigor y si deroga algo serio. Un reconocimiento textual a través de palabras clave y el menú edición-buscar o bien del Explorer, del Mozilla (éste es muy rápido e intuitivo) de Word si es que lo he descargado. Las palabras que suelo usar, dependiendo naturalmente de la norma de que se trate, ante las dudas de que pueda afectar al Ayuntamiento y yo no me haya enterado suelen ser: “ayuntamiento”, “alcald”, “municip”, “local”. Si no aparece ninguno de estos términos, es muy probable que el legislador, gracias al cielo, no haya pensado en nosotros. Por último, si la norma es interesante o puede afectar, la guardo en el disco duro en un directorio “normativa” y un subdirectorio por materias. Y además en el “pincho” o “pendrive" o USB “uesebé”, o memoria externa, como lo llame cada uno. Ya si es muy importante, imprimo la norma para leerla en casa con tranquilidad, cosa que a veces no consigo a pesar de mis buenas intenciones porque lo que menos apetece en casa es ponerse a leer normas.
Al cabo de unos meses de haber hecho eso, y cuando necesitas verdaderamente echar mano de la norma, simplemente no te acuerdas… vagamente sabes que algo salió, pero no estás muy seguro. En esos casos consulto mi directorio por fechas. Y si no encuentro nada, tras unas necesarias maldiciones ad hoc, echo mano a San Antonio (patrón de las cosas que se pierden), al patrón de mi pueblo a San Gúguel Milagrero.
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