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Ayer salió publicado en la sección de economía del Heraldo que los ayuntamientos pierden uno de cada diez euros por su ineficacia recaudatoria y que además maquillan sus cuentas para ocultar lo ajustado de su liquidez financiera, según Hacienda y La Caixa.
Como afirma este medio de comunicación, las Administraciones Locales no solamente generan nuevas necesidades de gasto por servicios que, en teoría, no son propios de ellos sino de las Comunidades Autónomas; sino que además tienen el enemigo en casa, en forma de "ineficacia recaudatoria". Bajo esta singular definición se esconde un dato revelador, que se pondrá encima de la mesa cuando el Estado negocie el nuevo modelo de financiación: los ayuntamientos, por falta de diligencia, pierden uno de cada diez euros de los ingresos fiscales a los que tendrían derecho. Tal y como establece esta noticia no es que el ritmo de entrada de recursos sea malo; más bien al contrario pues en 2005, último año del que se conocen cifras oficiales, las entidades locales y diputaciones provinciales mejoraron aquellos en un 12,7%, hasta alcanzar los 13.361,7 millones de euros (de los que aún les restan por recibir este año 823,5 millones, una vez descontadas las entregas mensuales a cuenta y el anticipo ya obtenido). Teniendo en cuenta los ejercicios anteriores (en concreto, desde 2002), ese incremento se duplica hasta superar el 25%. La mayor parte del problema viene de la forma en que se obtienen los ingresos y se gestionan después. Según un informe elaborado por el Instituto de Estudios Fiscales, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, la mayor parte de los momentos de dificultad financiera en el ámbito municipal provienen de las "tensiones de liquidez". En los pagos, las corporaciones locales sólo abonan el 83% de las obligaciones que reconocen, mientras que materializan únicamente el 76% de las compras de bienes y servicios previstas, de manera que uno de cada cuatro quedan sin poder adquirirse por falta de fondos. Sin embargo lo más llamativo es que "ninguno de los capítulos de ingresos propios (impuestos y tasas) alcanza un índice de recaudación superior al 88% de los derechos a percibir", se afirma. Este problema, añaden, es "especialmente relevante" en los impuestos que gravan el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, pero también en las tasas y precios públicos. Por otra parte un informe del Servicio de Estudios de La Caixa, añade que las dotaciones de saldos de dudoso cobro que hacen las corporaciones locales es "claramente reducida" en comparación con los derechos a percibir. La conclusión que extraen de ellos es que, gracias a este maquillaje contable, reflejan (a través de la cifras de tesorería) "una situación de liquidez mejor de la que realmente atraviesan", lo que a su vez facilita su endeudamiento financiero.
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