|
¿Quién es “mejor profesional”? ¿El Secretario-interventor de Almonacid de la Sierra o el Interventor General del Ayuntamiento de Madrid? Pues al margen de que las comparaciones, per se, son odiosas, en este momento no sabría contestar… Probablemente los dos son bastante buenos. Genéricamente sí puedo decir que un buen, incluso “un gran” profesional es el que consigue desempeñar su función con un alto grado de acierto (el cual nunca es del 100%, ya que somos integrantes de la raza humana) basado en la preparación técnica y en la ética, e independientemente del grado de reconocimiento que tenga.
Volviendo, a pesar de que era odiosa, a la anterior comparación, resulta que algunas otras preguntas que aquélla pudiera suscitar sí son susceptibles de respuesta. Es decir, no sé quién “es mejor”, pero sí quién cobra más y quién goza de mayor prestigio: obviamente, y como no puede ser de otra manera ni discutimos en lo más mínimo: el habilitado de la gran ciudad, por graduación, trayectoria, responsabilidad, categoría del municipio... Vale. También cobra más un delantero del Madrid que un defensa del Almería, pero… (y puestos a hacer preguntas)… ¿Entre dos habilitados de la misma categoría (primera), quién es “libremente designado”? ¿Entre dos habilitados de la misma categoría (primera, segunda o tercera), y que trabajan en municipios similares (en población y presupuesto), cómo puede haber miles de euros de diferencia entre sus nóminas? ¿Por qué “secretarios accidentales de la cuerda” cobran más que algunos de nosotros, “habilitados de verdad”? ¿Por qué el mismo profesional que “sale por piernas” de un Ayuntamiento obtiene un gran reconocimiento en otro, o viceversa? ¿Por qué hay compañeros, que no son grandes docentes, a los que llaman constantemente para dar cursos y conferencias, mientras que otros, esta vez sí, mejores en ese aspecto, dan menos ponencias y peor retribuidas? En fin, lo del “prestigio” es una cuestión menor, quizá relacionada con el ego personal (aunque también es cierto que se traduce en méritos, que la postre abren puertas), pero lo de la libre designación y lo de las diferencias retributivas, eso es denunciable… Algún compañero me ha comentado, muy resignadamente, que cuando nos “extingan” como cuerpo de funcionarios, y nos coloquen a trabajar en las CCAA, al menos ganaremos calidad de vida, sobre todo en dos aspectos: no tendremos a los políticos “rondando” cerca, y ellos no decidirán sobre lo que tenemos que cobrar, amén de que cobraremos todos lo mismo (o parecido). Quizá es cierto, pero aún así soy de los que defienden nuestro status quo como cuerpo nacional, perdón, estatal… Lo que pasa es que esa defensa no siempre es fácil, con libres designaciones por allí, premios (de todo tipo) por allá, y la cara de tonto que se le queda a uno cuando el compañero del pueblo de al lado (muy parecido al nuestro) nos dobla la nómina…
| Comentarios () >> |
 |
|