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El Contratista de 160 Kg y la Señora Pesada PDF Imprimir E-mail
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MaloBueno 
Víctor Almonacid Lamelas   
22.05.2008
ImageA la vista de que suelen tener más visitas los “post” o artículos de opinión –si se quiere críticos- que los de tipo jurídico-técnico, y partiendo de la base de que en este Santo trabajo uno acumula anécdotas prácticamente a diario, me permito añadir al anecdotario un par de situaciones que, supongo, resultarán familiares a muchos compañeros lectores (y eso que son francamente sorprendentes). Intentaré hacerlo, además, en clave de humor, lo cual entiendo que siempre se agradece; aparte de que sin duda es la filosofía con la que hay que ir todos los días a trabajar.

La primera anécdota, perteneciente a un compañero muy apreciado por mí, se refiere a un contratista, persona física, de un Ayuntamiento. Hasta ahí todo normal. Incluso podríamos pasar por alto las características físicas de dicha persona física (valga la redundancia), pero bueno, tampoco se encuentra todos los días a un señor de 165 kilos reconocidos… Y ahora lo más gordo, con perdón, pero antes una rectificación: sin perjuicio del recurso literario-humorístico, no se trata de una persona física, sino del empresario al frente de una persona jurídica. Bien… Dios sabe que no me gusta insistir sobre mi artículo “Concejales incultos”, pero es que al final no me queda otro remedio.

Leed y asombraros: la Corporación, bien conocedora de que la Ley de Contratos habla en numerosas ocasiones de que la Administración debe tener un contratista, decidió hace algunos años que ese iba a ser su “contratista”.

No sé si me he explicado bien: ¡el único contratista! Es decir, ¿hay que tener un contratista? Vale, pues ese. Cuando llegó el Secretario y le dijeron: mira, “el contratista”, pensó que se trataba de un contratista, como tantos, pero no del CONTRATISTA, por antonomasia. Hay una película, bastante mala (todo sea dicho), de Sylvester Stallone, que se llama “El especialista”. Este hombre, algo menos atlético por cierto, podría protagonizar “El contratista”. Imaginaos: “El contratista”, estreno el 30 de mayo, en los mejores cines". En fin: clasificación empresarial, publicidad, concurrencia, procedimiento, licitación… ¿todo eso para qué? Ese hombre lo hace todo. Debe ser cuestión de robustez, de "espaldas anchas". Hay que reconocer que la anécdota (verídica) es de nivel, no?

Y ahora una vivencia propia: la señora pesada… Tan pesada (de pesadez) como pesado (de peso) era “el Contratista”.

Resulta que, como bien sabemos todos y cada uno de los funcionarios de mi Ayuntamiento, el hijo de la susodicha votó por correo en las pasadas elecciones generales. De forma resumida, la pretensión de la señora era que el Ayuntamiento le abonase los gastos de envío. Bien.

El mismo día de elecciones, aunque sabéis que vamos hasta arriba de trabajo, varios representantes de la Administración y un servidor tuvimos a bien informarle de que los residentes en un país con el que España no tiene un acuerdo de voto por correo, deben pagar los gastos de envío, no obstante lo cual tienen la opción de solicitar de Correos y Telégrafos que se le reintegren dichos gastos…

A los pocos días la señora se presentó en Intervención, como acreedor del Ayuntamiento, solicitando con vehemencia el reintegro de 7 euros en concepto de compensación por gastos de envío del voto por correo. Estaba nerviosa y no siempre correcta, si bien se le informó nuevamente en el mismo sentido. Como quiera que dicha explicación no la dejó en ningún punto satisfecha, y ante la insistencia de mis compañeros (que no podían hacerse con ella), la recibí sin previa cita a fin de explicarle, con mucha paciencia, lo mismo por tercera vez. Le indiqué incluso la ubicación de la oficina más cercana de correos (a 20 metros del Ayuntamiento).

Ante el amable trato que recibió por parte de todos, no exento de ironía por mi parte, se fue bastante sedada… Por increíble que parezca llamó al día siguiente al Ayuntamiento, solicitando una audiencia urgente con el Alcalde.

El Alcalde la recibió y ella le manifestó con renovado nerviosismo su problema, del cual eran en gran parte responsables los poco competentes funcionarios municipales. El Alcalde tomó buena nota de la reivindicación de la votante…estoo, de la vecina…y cuando la señora se fue me exigió que solucionara su problema. No me considero “de mecha corta” pero este asunto empezaba a tocarme las… narices. Le expliqué a mi Jefe la situación y supongo que le convencí de que nadie en el Ayuntamiento había actuado con negligencia, y de que la señora era “especial”. Al día siguiente me pasan una llamada. Era ella. Me explicó que quería hablar conmigo (por tercera vez), porque, como máximo responsable de elecciones debía pagarle los siete euros del voto por correo. Exclamé: “pero señora, ¿quiere usted que se los pague yo?!”. Me contestó que sí, que yo o quien fuera, pero que lo único que quería eran los siete euros. Le expliqué por enésima vez que Correos tendría mucho gusto en abonárselos y… con desagrado me vi protagonizando una anécdota similar a la de Encanna y su empanadilla que estaba haciendo la mili en Móstoles. Cuando asumí la completa imposibilidad de razonar con la señora aceleré el fin de la conversación no sin antes advertirle que no se dirigiera más al Ayuntamiento por ese motivo, y que si se consideraba mal atendida que utilizara los mecanismos de denuncia adecuados. Diciendo todo esto admito que estaba cerca de enfadarme, pero en esto que la señora, a modo de conclusión, comentó:

-         Entonces Correos, no? Pues iré a Correos… Gracias y buenos días…

Como uno tiene bastante buen humor, me reí abiertamente y me despedí diciendo:

-         Señora, es usted una crack. Buenos días…

En fin, espero haberos divertido, pues no era otra mi intención. Ahora… a trabajar!

Comentarios (5) >> feed
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escrito por Jonatan, May 22, 2008

Jajaja, me has arreglado el día, que había empezado mal. Gracias por tu humor!

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escrito por Ignacio Pérez, May 22, 2008

Qué paciencia tuviste....
Por cierto lo de la inteligencia emocional no consta en el temario de la oposición ni en la Escuela no?
Excelente historieta, Víctor.


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escrito por Jorge J. de Aracil Arcos, May 23, 2008

veis, ahi es donde se encuentra justificado el especifico... y aun asi seguro q no compensa lo pesadas q son algunas personas!!! dile a tu alcalde q solo por resolver ese tema mereces un aumento YA smilies/grin.gif

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escrito por peterlove, June 04, 2008

Esto es el pan nuestro de cada día, en algunos departamentos. Por ejemplo, yo trabajo en el de Comercio, y llevo todo lo que corresponde a mercadillos. smilies/cool.gif

No os podéis llegar a imaginar la cantidad de triquiñuelas que utiliza la gente para intentar obtener un trato de favor de los funcionarios que estamos aquí (desde el chantaje psicológico a la amenaza explícita de ir a ver al Alcalde... y cosas peores). smilies/cheesy.gif

Pues bien, he descubierto que lo mejor es devolverles la pelota a su tejado: Que viene esta señora a pedir los 7 Euros y tal, pues se le dice que cómo es posible que ella los pagase, si no se informó antes de las condiciones de reembolso, etc.

Que si no tengo ni para comer y necesito un puesto en los Mercadillos, pues cambia de trabajo, hombre, que ya ves que esa vida no te va.

Y así varias cada día...

Hala, el problema te lo has creado tú y tú lo tienes que solucionar. Saludos y muchas gracias por el post, muy bueno... smilies/wink.gif

...
escrito por Luis Ramón, September 26, 2008

Victor, que bueno ! Yo creo que no hubiera tenido tanta paciencia y se los hubiera pagado de mi bolsillo con tal de no verla más !!!!

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