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Sin duda la opinión pública ejerce una misteriosa influencia en el comportamiento de nuestros dirigentes locales. Y si lo es para un político profesional nacional, sin duda lo es también para un político local de un pequeño municipio. De hecho en las sociedades pequeñas, de todos es sabido que las noticias corren como la pólvora y si ha pasado algo significativo, sin duda se sabrá por todos en muy pocas horas, por no decir minutos. La palabra correveidile es ciertamente una hiperdescriptiva palabra, joya de nuestra lengua. Con el comentario que va de boca en boca, por una parte los vecinos salen de la rutina diaria y encuentran un aliciente vital y a la vez, sirve como encubierto sistema de control social: todos se conocen, nadie se desmanda...
Es curioso por otra parte, observar cómo al final lo mediático, a fuerza de repeticiones, forma opinión. Supongo que eso es algo que saben los grupos de presión, es un principio básico en la publicidad. Pues bien, para ilustrar el hecho de la importancia de las noticias de prensa, léase también televisión, vale esta anécdota. En esas fechas había tenido mucha incidencia en la prensa y televisión la polémica de los problemas de salud que podrían acarrear las antenas de telefonía móvil, se estaba investigando la posible relación de aparición de problemas de salud de alumnos de un colegio de Valladolid con una antena cercana. Así, en un cercano pueblo, el Ayuntamiento decidió arrendar una pequeña parcela, en las afueras del casco urbano, alejada de las primeras viviendas, a una compañía de telefonía móvil, para poder dar servicio a toda la localidad, que hasta ese momento tenía una deficiente cobertura. La antena era, como todas las antenas de este tipo, horrible, alta, aparatosa, bastante antiestética y sobresaliendo lo suficiente como para hacerse notar en varios kilómetros a la redonda; siempre me he preguntado por qué no obligar a las compañías a que se pongan de acuerdo y utilicen todas la misma antena, quizás es técnicamente problemático, cosa que no creo a juzgar por el hecho de que suelen estar todas bastante juntas. Pues bien, al cabo de muy pocos días de estar instalada, el Médico local de Atención Primaria llama al Alcalde y le pide información sobre la antena, ya que el lugar era zona de paso y paseo hacia el Cementerio Municipal, por lo que era relativamente frecuentado por viandantes, en su mayor parte de edad avanzada, que aspiran a disfrutar de la tranquilidad del campo. Al contestarle el Alcalde sobre las razones de esa petición de información, le contesta el Doctor que han acudido a la consulta varias personas mayores quejándose de que, al pasar junto a la antena, notaban dolores de cabeza y malestar general. Por ello, y alarmado por lo que podría representar un problema de salud pública, era por lo que quería saber desde cuándo funcionaba y si tenía algún otro tipo de información. El Alcalde le contestó que todo eso era un poco extraño, ya que la antena aun no había empezado a funcionar. Y con unas sonrisas mutuas el Sr. Médico y nuestro buen Alcalde dieron por finalizada la conversación. He de decir que la zona ahora está sembrada de antenas de telefonía de todas las compañías y en los últimos años esas antenas están plagadas de cigüeñas que han anidado en ellas no sólo en la parte superior sino en la media también, algunos postes tienen hasta tres nidos. Estaría bien que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, alguien estudiase los efectos adversos que pudiera haber para la salud de las cigüeñas.
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