Cuando la frontera de la propia capacidad de compresión no alcanza a percibir la lógica intrínseca de los asuntos más importantes del panorama socio-jurídico-económico de la Administración española, únicamente cabe concluir una de estas dos afirmaciones: a) uno no está especialmente dotado en lo intelectual; b) dichos asuntos son, ciertamente, incompresibles (desde la lógica universal que se basa en el principio del sentido común). Dado que uno se niega a aceptar de forma resignada la opción “a” – sobre todo habiendo concejales, asesores y ciudadanos indignados por las cosas más absurdas (curiosamente condescendientes en otras de mayor enjundia ofensiva)- , quizá sólo quepa dar cuenta, a modo de listado, de algunas de las más significativas “incomprensiones”:
- El gobierno central, presuntamente “de izquierdas”, inyecta millones procedentes del erario público –los cuales, para el que no lo recuerde, proceden de nuestros impuestos- al sector bancario, un sector privado que durante décadas se ha lustrado con nuestra sangre. Vamos, que se repercute aún más en los pobres los efectos de una crisis (en parte ficticia y a la que mucho se ha dejado progresar) los cuales ya de por sí les afectaban notablemente. Los pobrecitos bancos que no vayan a perder un euro… Si esa medida al menos afectara al EURIBOR o de otra forma a nuestras monstruosas cuotas… En fin, si Robin Hood levantara la cabeza… - Los jueces de lo contencioso-administrativo –dicho con la boca grande los peores preparados de todos los órdenes jurisdiccionales- engordan el mito de que la Administración, como buen Dios que es, es la última responsable de los caprichos del destino. Como dijimos en el blog “Responsabilidad patrimonial por accidentes en piscinas municipales: STS 12/06/2008“, se maneja un “criterio más que opinable pero jurisprudencialmente consolidado de que la Administración (particularmente la local) aparece como la responsable de cualquier eventualidad que ocurra y que, directa o indirectamente, cercana o remotamente, se pueda vincular con el servicio público”. Ejemplos indignantes hay miles, como el de ese padre bebedor que lleva a su hijo con él mientras “sopla” en el bar del polideportivo a las 0 horas de un jueves; el niño (de unos dos años) se aleja jugando y cae al suelo dentro del recinto de la propia instalación municipal. El padre reclama una millonada en concepto de daños, agregando al montante un original nuevo concepto como es la indemnización por los días de baja en la guardería. El juez falla a su favor, sin estimar (ni remotamente) tan siquiera la concurrencia de culpas, por culpa in vigilando del padre sobre el hijo… Yo pondría más temas de Derecho administrativo en la oposición de juez y, ya de paso, un psicotécnico (como a los policías y a otros funcionarios que se supone que no deben estar locos). - La teoría de Elliot Ness: (Periodista.- “Dicen que van a abolir la ley seca, ¿qué hará usted entonces?”; Elliot Ness.- “Me tomaré una copa”). Las modificaciones legales “ad hoc” parece que están imponiendo una nueva moda en la tendencia del legislador estatal y autonómico, sobre todo en materia de urbanismo. Se “lee” la realidad y, a veces con dudoso criterio, se cambia el criterio legal y se recoge un nuevo precepto “conveniente” para diversos intereses no siempre “públicos”. Desde que las normas urbanísticas se modifican “a la carta”, ahora resulta que hay muchas menos actuaciones ilegales. Bien, siguiendo la teoría de Elliot Ness los defensores de la ley debemos ser coherentes con la legalidad vigente en cada momento… pero mal, ya que muy probablemente cabría mantener los principios tradicionales (y constitucionales) de nuestro Derecho. En fin: ahora los aparcamientos municipales son privados (véase el art. 60.3 de la Ley Urbanística Valenciana), no públicos en concesión; algunos Planes Generales pueden ser aprobados íntegramente en sede municipal (por motivos de supuesta agilidad); los ingresos procedentes del PMS (ingresos afectados por antonomasia) ya no deben destinarse necesariamente a VPO; la regulación legal de nuestro “a veces” defendido medio ambiente oscila entre la sobreprotección y el fomento del asesinato de ardillas… Por su parte, la nueva Ley del Suelo me parece, como dije (en “Una nueva Ley del Suelo: la panacea de la corrupción urbanística”), “un brindis al sol”.
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