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La semana pasada el Presidente del Gobierno compareció en el Congreso para anunciar una serie de medidas de carácter económico para reactivar la economía. Bueno, no entiendo demasiado de economía pero en el duermevela del sofá de mi casa y cuando creía que no estaba escuchando, oí algo de ayuntamientos y espontáneamente, en un movimiento reflejo cuando oí que se iba a inyectar la cantidad de 8.000 millones de euros a los Ayuntamientos, un escalofrío me corrió desde las lumbares subiendo hasta el cerebro, ¿habría oído bien?. Sí, en la frase posterior quedó corroborado. Dios mío, ¡qué dineral!. Mentalmente sigo calculando en pesetas y barrunté que eso es más de un billón de pesetas, aunque tanto cero me marea. Y lo mejor, de eso no estoy seguro, pero parece que el reparto va a ser por habitante, sin más índices correctores, esfuerzos fiscales ni pamplinas. Así que cálculo rápido: 8.000 millones de euros dividido entre 45 millones de habitantes, tocamos a 177,77 €/habitante. Parece ser que en esta ocasión, por una vez y sin que sirva de precedente, pese a que no me lo acabo de creer del todo, la cosa va a ser lineal. Un pueblo de 1000 habitantes, va a recibir 177.770 €. Bueno, Madrid en este plan recibiría 711.000.000 millones. Una pasta, vamos. Por cierto, cuando comenté el asunto con un político local, éste se echó a reír burlándose de mi ingenuidad.
Realmente es cierto que la crisis económica se ha instalado en nuestra sociedad, lo estamos notando, el dinero no se mueve, no hay confianza. Y la política económica que se propone es de tipo keynesiano: reforcemos el gasto público para reactivar la economía. Dotar a las instituciones de dinero para posibilitar gasto y con ello tomar el control de la economía en una época de recesión. Quizás es la única política posible ahora, aunque me reconozco lego en la materia; lo que no me impide pensar qué efectos sobre la economía general va a tener el déficit que se va a generar sobre la economía global del país y me lleva a la duda de si realmente esa política va a servir de algo a medio plazo si los problemas se alargan. Me pregunto cuándo se va a ingresar, en qué condiciones y para qué tipo de gasto. Me pareció entender que el Presidente indicaba que ese gasto habría que aplicarlo a inversión, o sea a obras, al ladrillo y cemento públicos. Sin embargo, al día siguiente el Presidente de la FEMP manifestó que lo que se necesitaba era poder pagar las facturas que están guardadas en el cajón. Dos caras de la crisis. Porque la posición del Gobierno implica más inversión, pero eso es la pescadilla, el bucle melancólico; esa inversión (por cierto, ¿a qué porcentaje?) generará necesariamente más gasto de mantenimiento posterior, así que el cajón de las facturas pendientes no sólo no disminuirá sino que, posteriormente, se engordará. Efecto inmediato, eso sí, más empleo, sobre todo del sector de la construcción. A medio plazo, se va a incrementar el problema de las haciendas locales salvo que cambie radicalmente el ciclo y además el sistema de financiación local. No sé de dónde se va a financiar ese gasto corriente que se va a generar. La posición sin embargo de la FEMP es la tradicional, pedir más dinero para solventar las deudas pendientes, pagar esas facturas que hay en el cajón. Efecto inmediato: sanear las arcas municipales. Y lo que hay que tener en cuenta es que por mucho que diga la Ley de Contratos, hay muchos Ayuntamientos que tienen un retraso de sus pagos de muchos meses. Teniendo en cuenta que muchos servicios son prestados por pequeños y medianos empresarios, no pagarles a tiempo, en una época en que además tiene todo el mundo vedado el crédito, puede llevar a la ruina caracolera a muchos pequeños empresarios y autónomos con lo que, si no se soluciona el tema de la financiación corriente se puede generar el efecto perverso de ahogar financieramente a muchas pequeñas empresas con escasez de tesorería con problemas de acceso al crédito. Tanto tiempo clamando en el desierto y tiene que haber una crisis para que nos venga el semigordo de Navidad. Dineros que nos van a venir de perlas siempre que sea a fondo perdido y sin tener que aportar porcentajes adicionales, aunque a medio plazo me da la impresión que es hambre para mañana. Por cierto, cuando se ha planteado qué institución debía o podía gastar, no da la impresión que es que se hayan acordado de los Ayuntamientos. Más bien parece que por una vez se ha reconocido que la capacidad de reacción y gestión municipal es bastante más notable que la que tienen el Estado o las Comunidades Autónomas. Podía tenerse en cuenta más a menudo. Una última matización. Por favor, ¿cuándo se va a confiar en la gestión local? Lo digo porque el sistema de justificación que se va a organizar es del tipo de la que se hace por el Instituto de Empleo, lo mejor es que se gestione y se contrate directamente por el Estado a través de su propio personal. Que se lo pregunten a quienes se ven en la obligación de tener que rendir cuentas de los talentos concedidos ante el Hacedor.
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