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Vistos los siguientes antecedentes:
- Por parte de Consejería de Educación se solicita certificado del certificado del Secretario, en el que se acredite, por parte de quien tiene fe pública (el notario, por supuesto) que las firmas del Alcalde y del Secretario son las que corresponden a las personas que dicen ser quienes son (o que son quienes dicen ser). - Por parte de Delegación de Gobierno se solicitan continuamente expedientes municipales para su revisión, especialmente de urbanismo y de personal, para su supervisión por parte de técnicos competentes e imparciales. Además, los plazos de envío son breves e improrrogables, y de su incumplimiento derivarán las correspondientes responsabilidades.
- Por parte del Ministerio de Administraciones Públicas se solicita -electrónicamente, en fomento de las nuevas tecnologías, y el que no se aclare es porque es un paleto- la documentación justificativa del destino de los Fondos de Inversión Local, ingresos afectados para la ejecución de las obras autorizadas y que por tanto se debe fiscalizar, para que no nos lo gastemos en vicio... Hace muchos años vi como una mujer con abrigo de piel le dio un duro (un duro, no un euro) a un pobre mendigo, al tiempo que le decía: "tome, buen hombre, pero no se lo gaste en vino...". Pues eso. - Por parte de una Administración Autonómica se dota un Plan análogo al anterior, en cuya tramitación Consejería aprueba los proyectos de obra municipales pero asume la adjudicación de los contratos, a fin de preservar los principios de igualdad y concurrencia. - Por parte de Delegación de Gobierno, se insiste en la importancia de una buena gestión de las elecciones por parte de los “Secretarios-Delegados de la Junta Electoral de Zona”, considerando un honor la participación en tan alta encomienda, la cual por otra parte está sobrada y puntualmente retribuida. Lástima que sólo lo hagamos “regular”, y que todos los años haya que llamar a algún Secretario para echarle una pequeña bronca. Vistos los arts. 10, 56, 59, 60 y 61 LBRL. Considerando que la afirmación en sede administrativa de que el notario es quien tiene fe pública respecto de los actos municipales, debiendo validar la documentación que emana del Ayuntamiento, es una barbaridad y una muestra muy preocupante de incultura, además de antieficiente y burocrática. Considerando que en algunos Ayuntamientos es imposible fotocopiar, ordenar, numerar, foliar, indicar y diligenciar un expediente de cientos de páginas en menos de diez días naturales, salvo que lo dejes todo y no hagas otra cosa. Considerando, respecto de los expedientes requeridos en los que se detectan (tras ser analizados con lupa) errores, que efectivamente no todo lo hacemos bien, porque somos una Administración saturada y sobre todo, porque somos humanos –si bien siempre es el Secretario el que queda como un tonto, o como un corrupto, o como ambas cosas-. Considerando que el Plan Zapatero -por cierto, que ese es su nombre, creo que la ortografía de los españoles va de mal en peor, porque ya lo he visto escrito varias veces así: “Zparo” (debe ser por la moda esa de los SMS)- es una simple limosna con tintes publicitarios, al igual que los planes autonómicos que han copiado la fórmula. Considerando de forma concreta uno de esos Planes autonómicos, que viene a decir prácticamente: “usted dígame qué obras hay que hacer, pero no las adjudique, que es usted un corrupto; mejor las adjudico yo a quien yo quiera, que para eso pago”. Considerando el rapapolvo que nos da Delegación de Gobierno cada vez que hay elecciones -aprovecho para felicitar a Paco Sosa, jurista excelso y colaborador de este blog entre otras muchísimas cosas, por su euroescaño-. A mayor abundamiento, estas últimas elecciones, europeas, nos recuerdan algo a pesar de estar completamente desvirtuadas: que manda Europa, ejecutan los Ayuntamientos, y el Estado y los Entes Regionales quedan como meras instancias intermedias, que gestionan programas y ayudas y trasponen el Derecho europeo al Derecho interno, asumiendo ante la Comunidad la responsabilidad de su debida aplicación. Considerando la siguiente conversación entre dos Secretarios: - La cuestión es que las “Administraciones superiores” nos bombardean continuamente en base a un no siempre bien entendido principio de coordinación. - Como si no tuviéramos suficiente faena… Por cierto, no las llames “superiores” (aunque se lo crean), que eso implica que nosotros somos “inferiores”, llámalas de otra manera… - Tienes razón: ¿qué tal “supradministraciones”? - Je. Pues las Supradministraciones nos tocan los co… - Pues sí. Se puede ser más elegante, pero no más preciso. Considerando la siguiente conversación entre una funcionaria de una supradministración y un Secretario: - Falta el acta de escrutinio, porque mira que lo dijimos, porque ya estamos a martes, porque blablablabla -…mientras habla (en tono elevado por cierto), el Secretario, que tiene nociones de psicología, intuye que se trata del típico españolito/a medio (y quizá “mediocre”), con problemas de ego y de estreñimiento, y que es anti-Nadal, anti-Gasol y anti-Alonso-. - Ya, bien, lo llevo ahora mismo. Pero que conste que tenéis los datos por sextuplicado: las llamadas de toma de datos, la informática, el funcionario de correos, el Juez de Paz que lleva los sobres a la Administración Electoral, el Secretario que lleva los Boletines de escrutinio… No debe ser tan grave que falte un acta, ¿no? En base a todo lo anterior PROPONGO Solo dos cosas, muy breves, muy sencillas, muy escuetas… Un poco de empatía y, sobre todo, un poco de respeto. Gracias.
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