Por estas fechas se van a cumplir dos años desde que se celebraron las últimas elecciones locales, lo que anuncia que dentro de otros dos habrá nueva cita con las urnas. En lenguaje estudiantil estamos en el paso del ecuador de la legislatura. Por ello cabe hacer algunas reflexiones, con el ánimo de ayudar a lograr mejorar el paso por el gobierno local de los actuales gestores.

En primer lugar los gestores municipales, salvo las excepciones que hayan llegado a tomar el poder recientemente, ya no pueden escudarse en la herencia recibida, ni alegar inexperiencia. Después de dos años al mando del timón ya se puede y debe medir lo que haya cambiado en la localidad durante este tiempo.

Tampoco cabe obviar que la experiencia adquirida ya les ha de permitir distinguir el trigo de la paja, de modo que no resulta válida la excusa de las reacciones inmovilistas de la organización a los cambios. Si algo no se ha cambiado en este tiempo, no es por la resistencia de la gente, es por falta de impulso de quienes son responsables.

Pero si hay algo que puede marcar este momento del mandato de las Corporaciones Locales es la puesta en marcha de los proyectos relevantes que figuraron en sus programas electorales. Hay pequeñas propuestas electorales que son fáciles de desarrollar, mientras otras pueden precisar mayores esfuerzos para su implantación. Pero raro será que uno solo de los proyectos estrella del programa electoral de un partido no plantee dificultades, bien por requerir una gran inversión, bien por precisar lograr un consenso social para su implantación o simplemente por absorber grandes esfuerzos políticos, dialécticos, de comunicación, de oposición a resistencias, etc. Ahora bien, esos grandes proyectos son los que, con el paso de los años, harán que se recuerde a un Alcalde: la Casa de Cultura de fulano, el puente de mengano, el complejo comercial de zutano…

Pues bien, los proyectos que merezcan la pena, si no son abordados ya, si se dejan para la última fase del mandato, parecerán acciones electoralistas y por más que quien los propone lo llevara en su anterior programa, en lugar de transmitir el logro puede transmitir un intento de “comprar” la voluntad de los electores.

En el caso de los estudiantes, los pasos de ecuador se pueden financiar recurriendo a la benevolencia de los padres, que si pueden permitirse esos lujos pagarán magníficos viajes a sus vástagos. Pero hay una gran tradición universitaria española en obtener dinero para estos viajes organizando fiestas, sorteos, participaciones de lotería de Navidad, rifas, bailes… Los mejores viajes son los que no necesitan de la concesión de nadie y permiten a los viajeros cumplir sus deseos de turismo de calidad. Del mismo modo pediríamos a los Alcaldes que pongan en marcha sus proyectos del paso de ecuador, pero que no recurran al sistema fácil de endeudar a sus vecinos durante generaciones, que busquen soluciones imaginativas para conseguir plasmar sus proyectos.

En resumidas cuentas, hay que ponerse las pilas, para no acabar inaugurando la rotonda en período electoral. ¡Qué, además, queremos algo más que rotondas!

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