Alarma: Ciudadanos se violentan

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Chile, Bolivia, Ecuador, han hecho sonar la alarma en América Latina. La población se ha enfurecido, violentado y presagia que puede ser peor. Por ende, la Coordinadora de la Red por la Rendición de Cuentas en México, escribe que existen en la región al menos tres problemas compartidos:

  1. Inseguridad y violencia.
  2. Inseguridad y la exclusión.
  3. Corrupción.

Esta última “tiene que ver con la respuesta hacia las críticas por corrupción. Al menos en dieciocho países de la región se ha respondido a escándalos de corrupción con medidas espectaculares. Los juicios y encarcelamientos de ex presidentes y ministros no han sido acompañados del fortalecimiento de instituciones” (Alarma en América Latina, Lourdes Morales Canales, RRC, 28/11/19, negritas del autor).

El artículo citado contiene una aseveración que es importante resaltar. La lucha contra la corrupción es más mediática que tendiente a fortalecer a las instituciones. La cual evidencia la contradicción en la que se encuentra la organización más importante que ha sido impulsora del Sistema Nacional Anticorrupción y que coordina la investigación académica, el periodismo de fondo, la acción de la sociedad civil y la responsabilidad institucional y quiere ser una red incluyente, tal ha sido expresado en su portal en Somos (rendiciondecuentas.org.mx). Al evadir señalar que en México la lucha contra la corrupción es un fracaso. Que los órganos de control y fiscalización continúan con las mismas inercias e intereses, y que disminuir la corrupción no se realiza por disposición presidencial o decreto legislativo.

Y esto se entronca con la forma de reaccionar de los políticos en América Latina, el peligro tratan de disolverlo con el encarcelamiento de ex funcionarios, con la acción punitiva, pero la forma de hacer o practicar la auditoría y fiscalización, queda igual. Pero además si en países en los que se vive en la violencia ¿Por qué no los ciudadanos deberían actuar igual?

Sin embargo, la violencia es diferente y de intensidad de la que se vive en Bolivia o Chile con respecto a México. Y mucho más diferente de la que se vive en Barcelona o Hong Kong. Pero aunque sea en América Latina, Europa o Asia, en todas partes ha surgido la decisión de ciudadanos de enfrentarse con violencia a la autoridad. Los “maestros” han surgido de Hong Kong preparados en su ataque y defensa, con arqueros tal si fueran los nuevos Robin Hood, y podrán ser derrotados en esta u otras batallas, como los independentistas en Cataluña, más si permanecen como mayorías ganarán la guerra.  

Y, ¿Cómo se fortalecen a las instituciones?

Cuando la violencia recorre las calles, los pueblos y todo lugar. Ya lo atestiguo la familia LeBaron en plena serranía, en medio de la nada masacraron a niños y mujeres. Y todavía un cura defensor de migrantes demanda a la familia víctima, ¿de qué lado están?

Y en México no estamos a favor de una intervención militar ni tampoco que México siga considerado como el patio trasero que se encuentra en la zona de seguridad del tío Sam. Pero ante la incapacidad de un gobierno federal de emprender una guerra contra el narco, en aras de ignorar que se trata de una auténtica guerra, con grupos armados numerosos que imponen sus condiciones en territorios, ¿podrán someterse al regaño presidencial de acusarlos con sus mamás, de portarse bien, y de abrazos y no balazos?

Por ello, un fantasma recorre México… ¡El fantasma de la intervención!

Sí en la memoria colectiva están presentes las intervenciones que nos despojaron de territorios y del “Yankees Go Home”.  Pero más de cien años después, tal parece que los mexicanos imploraremos “Yankees Welcome”. Sí, desde la humildad, más semejante a la debilidad. Ya nos hemos doblegado tantas veces, en el pasado y presente, la reciente de cambiar la política de puertas abiertas a los migrantes a su represión. A destinar miles de efectivos de la Guardia Nacional a vigilar las fronteras, todo ha pedido de Míster Trump.

Y ahora cuando los grupos delincuenciales establecen gobiernos paralelos en municipios y regiones, tal como lo ha declarado el embajador de los Estados Unidos, y que es real.

Luego, ¿A quién recurriremos?

Cuando se han encendido las alarmas, de avisar del peligro que viene. Pero, ¿dónde está el peligro? En los ciudadanos que arrojan piedras, bombas molotov o que con martillos u otros objetos van destruyendo lo que encuentran a su paso, o en los grupos que secuestran a personas, exigen el cobro de piso a los comerciantes y empresarios, trafican droga y asesinan sin mayor motivo. O en la violencia que también se ejerce en contra de los independentistas de Cataluña, de Hong Kong o Bolivia.

En el fondo se impone la violencia, la virulencia y las llamas resultan tremendamente efecticistas para voltear a mirar a la práctica que posibilita la fiscalización y que pudiera fortalecer la institucionalidad. No, no parece tiempo de examinar si la auditoría y fiscalización tienen la capacidad de investigar y probar hechos que lastiman a la sociedad, la corrupción e impunidad y que pudieran fortalecer a las instituciones cuando se incendian los Reichstags del mundo.

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