Auditoría Pública entre la apariencia y la verdad (III)

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Auditoría Pública entre la apariencia y la verdad (III)La determinación del objeto en la auditoría pública no queda fuera de la realidad pública sino que pasa en alguna forma a constituirla. El objeto de ninguna manera se puede considerar preformado o preexistente, debe ser construido en razón de que la naturaleza y tarea de la auditoría pública depende de su realidad hacia la cual ésta se dirige, es evidente que entre dicha realidad y la auditoría pública existe una relación que debe ponerse en claro, ¿cuál es esta relación? La relación no está determinada y se debe determinar, derivado de una concepción que no distingue diferencias entre la realidad pública y la privada, y esto explica la confusión existente en el Secretario General de la INTOSAI, Josef Moser, en su discurso de la conferencia anual del Instituto de Auditores Internos, 2007, en relación al acuerdo de cooperación entre la IIA y la INTOSAI, al subrayar “la necesidad de una estrecha cooperación y un intercambio de experiencias y un desarrollo común en lo que se refiere a directrices y métodos”[16]. O también al debatir sobre los retos de la auditoría pública  en la primera conferencia de Presidentes de los Órganos Autonómicos de Control Externo (España) “El objetivo de la iniciativa es aumentar la cooperación entre los tribunales autonómicos de cuentas e impulsar un control de los fondos públicos más eficaz. A través de una mayor cooperación entre las instituciones de fiscalización se pretende también intercambiar información, experiencias y métodos de fiscalización”[17]. Porque si se establece un acuerdo de cooperación entre la IIA y la INTOSAI para estrechar un intercambio de experiencias en lo que se refiere a métodos, o también si se impulsa una iniciativa entre los tribunales autonómicos de cuentas para intercambiar información sobre los métodos de fiscalización, esto indicaría:

1.1 La pluralidad de los métodos en la auditoría o fiscalización. Y es lo que se detecta en la generalidad de las referencias en los documentos básicos de la INTOSAI, por ejemplo “Las EFS deben dotarse de los métodos de fiscalización más actuales, con inclusión de técnicas de análisis de sistemas, de métodos de revisión analíticos, de muestreo estadístico y de auditoría de sistemas de información automatizados”, o en la planeación de una auditoría, el auditor debe “determinar los métodos de fiscalización más eficientes y eficaces” (Normas de Auditoría, 2.2.37 y 3.1.3 (i), respectivamente), y en la Declaración de Lima, artículo 13 Métodos de control y procedimiento. Aunque se menciona el concepto de método en forma plural se dice “Dado que el control en muy pocos casos puede ser realizado exhaustivamente, las Entidades Fiscalizadoras Superiores tendrán que limitarse, en general, al procedimiento de muestreo”, mostrando que la pluralidad aparente en los métodos queda en singularidad, pero el problema importante se encuentra en la reducción de la noción del método a procedimiento o técnicas de investigación, confusión que se presenta en todo el pensamiento de la auditoría actual. Otra problemática relevante lo constituye el empleo del muestreo estadístico en la auditoría, que se define “es la aplicación de un procedimiento de auditoría a una muestra de una población por revisar, en donde se estiman las características y/o valores de esa población a partir del diseño, selección y evaluación de la muestra por métodos matemáticos basados en el cálculo de probabilidades”[18].

La predominancia del muestreo estadístico, al menos teórico, se da no solamente en las instituciones de control o fiscalización sino también en los centros de enseñanza superior, exponiendo un caso (pero bien podrían mencionarse otros más), la Universidad de Almería, la Facultad de Derecho, en la impartición de la asignatura de Auditoría del sector público, en el punto 5.4 del programa, dice “Métodos de selección y muestreo”. Más en la práctica, el autor con veinte años de experiencia en la auditoría no ha visto ni ha escuchado la aplicación concreta del muestreo estadístico, ni tampoco que un caso presentado ante autoridades judiciales se resuelva basado en el muestreo estadístico, lo que no significa que no pudiera existir, por lo que si existiera la discusión abierta reclama su demostración. En contrario, se afirma que si se redujese todo el problema de la prueba o demostración en la auditoría a la probabilidad matematizante entonces quedaría a nivel de lógica de la inducción y no se tendría acceso al proceso metodológico de cómo verificar o validar la independencia y resultados del auditor.

La concepción positivista que domina la academia, las instituciones control y fiscalización, y las asociaciones de auditores y contadores, representa un condicionamiento fáctico a no repensar la auditoría desde otro punto de vista. Así como considerar que la metodología es el estudio de los métodos, no es método mismo; dado que resulta frecuente observar en cursos de auditoría pública o gubernamental, la supuesta capacitación sobre la “metodología de la auditoría”, y en un caso por demás preocupante, la falta de distinción entre la Metodología de la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo (SECODAM) y la Metodología de la auditoría al desempeño del Instituto Mexicano de Auditores Internos, como se muestra a continuación: 

Metodología de Auditoría Pública [19]  Metodología Auditoría al Desempeño [20]
Planeación general                                    Planeación general 
Planeación detallada                                  Planeación detallada 
Ejecución                                                       Ejecución 
Informe y seguimiento                                Informe y seguimiento 


Por lo anterior, si la “metodología” de la auditoría pública y la de auditoría al desempeño es idéntica, luego ¿qué sentido tiene diferenciarlas?

La hipótesis del presente estudio establece que la indeterminación del método en la auditoría o auditorías refleja la indeterminación del objeto en la auditoría. No obstante que Arturo González de Aragón, Auditor Superior de la Federación y Presidente de la INTOSAI, en conferencia del 2º. Foro de Profesionales “Evaluación del Desempeño” afirme “La auditoría al desempeño tiene un presente indiscutible y un futuro promisorio como herramienta para evaluar la forma y grado de cumplimiento de los objetivos y metas de las políticas y programas públicos (..) dada la complejidad y magnitud de los procesos que operan en la administración pública, se hace imperativo la construcción de Sistemas de Evaluación del Desempeño basados en indicadores estratégicos, de gestión y de servicios. Lo que no se puede medir, no se puede mejorar”[21]. Si aplicáramos éste criterio a la concepción de que: la independencia real es inobservable, según el estudio de Rosario López Gaviria, de la Universidad de Sevilla; a la definición de Carey “la independencia es un concepto abstracto (…) es, fundamentalmente, un estado mental”[22]; que coincide con la interpretación del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, en cuanto a “la independencia mental es, evidentemente, una cuestión relativa al fuero interno”, entonces, la independencia en tanto no puede medirse no puede mejorarse. Aunque el Director del Instituto de Auditores Censores Jurados de Cuentas de España, dice que éste tipo de independencia si puede medirse porque es objeto de normas éticas y de regulaciones en cada país que pueden ser modificadas y agrega en el mismo artículo referido (nota 2) que la independencia se exige en la ley y la apariencia de independencia se establece por los legisladores para que la sociedad tenga la percepción que el auditor es independiente. Pero veamos, el primer aspecto a considerar sobre la afirmación anterior, la tesis central de la auditoría sostiene que el auditor “debe ser autónomo y objetivo”, es decir, la independencia se ha construido como un “deber” sin embargo,”El Derecho se opone, por una parte, al deber en el sentido de que mientras el primero corresponde a lo que puede ser exigido, el segundo se refiere a lo que debe cumplirse. Por otra parte, lo que es de derecho se opone a lo que existe de hecho, entendiendo por el primero lo que debe ser de una manera determinada, lo que funciona en virtud de normas, y por el segundo lo que es así, prescindiendo de que deba o no serlo”[23] .

Así la independencia o la honestidad son “deberes” que pueden ser exigidos que se cumplan pero no que deben cumplirse, y por lo tanto resulta improcedente que la independencia del auditor sea exigida mediante la ley si se carece del método o forma de validar o demostrar si un auditor en un trabajo de auditoría concreto fue independiente o no, mucho menos guiarse por las apariencias o por los signos externos dado que indica un conocimiento ordinario o del sentido común, que frecuentemente está colmado de opiniones arbitrarias, infundadas y antagónicas, y además porque la percepción depende de complejos procesos cognitivos y sociales que a menudo no corresponden con la realidad objetiva, por lo que seguir afirmando la apariencia en la independencia del auditor es tan sólo una ilusión. Y la segunda, resalta la concepción de medición en los importantes funcionarios de las instituciones de control y fiscalización, por ejemplo: López Casuso dice que la independencia puede medirse, pero no lo demuestra; González de Aragón afirma que lo que no se puede medir no se puede mejorar, y si, muchos de los problemas en la auditoría pueden ser mensurables, no cabe duda, pero el nuevo canto de las sirenas ha conducido a la auditoría o fiscalización a una búsqueda afanosa de la calidad, cuando no se determina esta noción en relación con la medición. Por ejemplo, el Presidente de la Audiencia de Cuentas Canaria, en la presentación del proyecto Avance, donde el “Proyecto persigue la búsqueda de calidad y uno de los objetivos ha de medirse el grado de satisfacción de la ciudadanía respecto de los servicios públicos”[24], o Rafael Morgan Ríos, Subsecretario de Control y Auditoría de la Gestión Pública de la Secretaría de la Función Pública, pone como antecedente la promulgación de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaría y su Reglamento, que establece de manera obligatoria la evaluación del desempeño con base en indicadores de resultados, y destacó la implantación del Sistema de Evaluación del Desempeño a más tardar en el ejercicio 2008, y entre uno de los principales indicadores, la “Calidad.- Miden los atributos, propiedades o características que deben tener los bienes y servicios públicos (…) pero, en la actualidad, si bien no se dispone de cuantificaciones precisas sobre la calidad de los bienes y servicios que ofrecen las instituciones de la Administración Pública Federal”[25] . Así, Rafael Medina Jáber reconoce que se ha avanzado poco en la evaluación de los resultados de la gestión pública, y Rafael Morgan Ríos acepta que no se dispone de cuantificaciones precisas sobre la calidad de los bienes y servicios, por lo que en éstos y otros casos se ha intentado aplicar el ideal de exactitud, de medición, contenido en el análisis cuantitativo, produciendo una confusión.

[16] Acuerdo de cooperación entre la IIA y la INTOSAI. www.intosai.org
[17] Debate sobre los retos de la auditoría pública. www.reporterodigital.com 19 de octubre de 2006.
[18]  Manual de Muestreo Estadístico. SECODAM (Ahora Secretaría de la Función Pública), p.5 .
[19]  Manual de Auditoría Pública. SECODAM. Agosto de 1997, p. 20.
[20]  Seminario Auditoría al desempeño. 9 y 10 de enero de 2008. www.imai.org.mx
[21] Algunos indicadores sobre el desempeño del país. www.asf.gob.mx 23 de abril de 2008, p. 17.
[22] Alvarado Riquelme, María. La independencia del auditor. Sumario. Viex.com/vid/190420
[23] Ferrater Mora, J. Diccionario de Filosofía. A-D. Ed. Ariel, 1994, p. 811.
[24] Medina Jáber, Rafael. Hacia el modelo de evaluación de la gestión pública, www.fiscalizacion.es ,7 de febrero de 2008.
[25] Morgan Ríos, Rafael. Evaluación del Desempeño en el Sector Público. www.funcionpublica.gob.mx octubre de 2007.

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Pretendo generar un nuevo paradigma en la auditoría, y por ende, en la fiscalización, mediante el rescate de la objetividad, el método, y lo público. A efecto que la auditoría sea ciencia. Y tal vez el puente entre México y España que ha hecho posible Espublico permita construir el nuevo conocimiento.

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