Auditoría Pública entre la apariencia y la verdad (V)

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Auditoría Pública entre la apariencia y la verdad (V)La cuestión es debatir si dirigimos el pensamiento en la misma dirección, si analizamos los mismos hechos, si a los mismos hechos les aplicamos la misma valoración, y si exponemos una lógica demostrativa desde la planeación de la auditoría hasta sus conclusiones finales, y sobre todo, cuál es la relación entre el auditor y su objeto, lo que nos conduce a dudar sobre:

2. La pretendida objetividad del auditor.

En el Glosario de las Normas de Auditoría de la INTOSAI no se presenta una definición de objetividad, tampoco es un valor central en su Plan Estratégico 2005-2010, no obstante que “la objetividad puede definirse como imparcialidad, equilibrio y neutralidad. Al tomar decisiones sobre el alcance, las pruebas de la fiscalización, la importancia de las observaciones y las conclusiones, el auditor deberá adoptar un punto de vista imparcial y una actitud objetiva”[31] y que “Tal como lo indica Dittenhofer (1996), la credibilidad de la auditoría descansa sobre la exactitud y objetividad del informe”[32]. En las Normas Generales de Auditoría Pública, en Normas Personales se dice sobre la independencia ‘el auditor público debe mantener soberanía de juicio, ser autónomo y objetivo para proceder con independencia”[33] y el Presidente de la Auditoría General de la Nación (Argentina) señala “La absoluta independencia del auditor es otro de los requisitos indispensables para garantizar la objetividad de la auditoría”[34], o sea, si se es independiente se garantiza la objetividad y si se mantiene una actitud objetiva se procede con independencia. Una definición que gira en redondo, es decir, no se determinada nada. Por consiguiente los términos de independencia y objetividad se presentan indistintamente, indiferenciados, como se señala en el artículo ‘Los informes de auditoría del sector público’ (nota 32) que indica “Según Dittenhofer (1996), las cualidades que deben tener los informes de auditoría en el sector público se pueden resumir en las siguientes, que generalmente han sido recogidas en las normas de auditoría del sector público de la mayoría de países. Objetividad e independencia del auditor, donde las conclusiones han de estar respaldadas con una base y argumentos creíbles”[35].

Lo anterior ejemplifica que la auditoría tradicional se ha centrado en afirmar que la validez de las Normas de Auditoría se origina en su aceptación general, sin embargo, no sólo se detecta una inconsistencia interna en sus enunciados, sino sobre todo en su incapacidad para dar explicaciones adecuadas e intelectualmente satisfactorias sobre la realidad pública que nos circunda y de los fenómenos que percibimos, por ejemplo, cuando en el Foro Internacional sobre la Fiscalización Superior en México y el Mundo 2005, se afirma “ Uno de los determinantes del desempeño económico y social, lo constituye la calidad del marco institucional, los incentivos que genere a los cuales responden los agentes económicos y sociales. El marco institucional puede estar diseñado para tolerar el fraude, los abusos, los incumplimientos de contrato, pero también puede promover el estado de derecho, el combate a la corrupción, la solidez de los equilibrios constitucionales propios de una democracia avanzada. El premio Nobel de Economía, Douglass North señaló que el problema del diseño adecuado del marco institucional, es uno de los más complejos de la ciencia social y de las políticas públicas”[36]. De lo anterior se establece que el diseño del marco institucional es una cuestión de la ciencia social, pero resulta que la auditoría no está diseñada par “descubrir fraudes”[37] ni tampoco para “detectar errores e irregularidades”[38]. Dos casos nos demuestran lo anterior. Las cuentas del Estado francés del año 2007 fueron certificadas, solamente, con salvedades, lo que provocó un revuelo gubernamental, “La labor de certificar las cuentas anuales, por el Tribunal de Cuentas francés, consiste en decir si las cuentas son regulares, veraces y representan la imagen fiel de la situación financiera y del patrimonio de la Institución (…) y como recordatorio la opinión con salvedades es cuando el auditor esta suficientemente satisfecho de la razonabilidad de las cuentas anuales, pero limita su opinión mediante salvedades determinadas (estados financieros incompletos, discrepancia en un principio contable, error) o indeterminadas por limitaciones e incertidumbres”[39] y el Congreso del Estado de Michoacán (México) en la aprobación de la Cuenta Pública del año 2001, causó polémicas “por primera vez en la historia estatal, aparecía la leyenda de ‘no refleja razonablemente la situación financiera del gobierno del estado’, así como que ‘no se apega a los principios de contabilidad generalmente aceptados’”[40].

[31]  Normas y Directrices para la Auditoría del rendimiento basadas en las Normas de Auditoría y la experiencia práctica de la INTOSAI. www.asf.gob.mx p. 83.
[32]  Pucheta Martínez, M.C. y Cortés Fleixas, J.L. Los informes de auditoría del sector público. Revista de Auditoría Pública No. 22, diciembre de 2000, p.42.
[33]  Manual de Auditoría Pública. 2º.video curso, SECODAM, p.16.
[34]  Despouy, Leandro. Una economía sana no puede funcionar sin controles. www.agn.gov.ar
[35]  Pucheta y Cortes. Ídem.
[36]  Memoria del Foro Internacional. Ídem, p. 92.
[37]  Fraude. www.fiscalizacion.es 16 de abril de 2008.[38]  Pucheta y Cortes. Ídem.
[38]  Lozano Ulloa, Horacio. Carta convenio para confirmar servicios de auditoría de estados financieros Gubernamentales. www.imcp.gob.mx 14 de marzo de 2006.
[39]  Arias Rodríguez, Antonio. Malas Cuentas. www.fiscalizacion.es 01 de julio de 2008.
[40]  Cambio de Michoacán, 13 de noviembre de 2008, p. 10.

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