Auditoría Pública entre la apariencia y la verdad (VI)

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Auditoría Pública entre la apariencia y la verdad (VI)Los dos casos descritos, anteriormente, originaron reacciones desmedidas y sucesos extraordinarios, no obstante que la salvedad en unas Cuentas, o la opinión de no reflejar razonablemente la situación financiera, entre otras, en términos claros no expresaron si los fondos públicos se manejaron con probidad, o en caso contrario, en qué forma y grado el diseño institucional, así como la auditoría practicada no correspondieron a evitar el fraude, los abusos, incumplimientos, y corrupción. Pero en tanto, la auditoría continúe enfocada en la razonabilidad de los estados financieros, el sistema de rendición de cuentas en las administraciones públicas se encuentra más allá de circunscribirse a la propiedad de los estados financieros de transmitir sin ambigüedades, información adecuada de la institución pública, por esto se afirma “Y creo que ningún balance que yo conozca en América Latina refleja la situación financiera de la compañía, porque nosotros trabajamos bajo principios de contabilidad generalmente atrasados… perdón, aceptados” .

Corolario

La auditoría afronta el desafío de transformarse, superando la concepción tradicional que “el control del dinero público no sólo es una exigencia técnica, sino moral” como lo expresó el Presidente Sarkozy en la celebración del Bicentenario del Tribunal de Cuentas de Francia. Porque si el diseño institucional y de las políticas públicas es un problema de la ciencia social, entonces, la disciplina que se encarga de su evaluación no debe ser una técnica sino una ciencia. A partir de un conocimiento que no sea una simple coincidencia con una realidad pública imposible de profundizar en todos sus aspectos, pero sí en una función que refleje una realidad objetiva para obrar y lograr objetivos en la esfera de la rendición de cuentas, de su transparencia, y fiscalización; para ello, se requiere remontar la simple concepción que la objetividad se encuentra en los sujetos, como lo expresa un funcionario del Tribunal de Cuentas de España “Tendemos a creer que aplicamos nuestra apreciación objetiva porque nos apoyamos en la objetividad que le presumimos a los demás”  . O atribuir que la objetividad la otorga un organismo o institución, como lo asevera el Auditor General de Argentina  “Los informes que produce la AGN llevan la firma de profesionistas matriculados en el Consejo Profesional, quienes son jurídicamente responsables por ello, lo cual garantiza su objetividad” . O que, la objetividad es un atributo o cualidad “innata” como lo conceptualiza la normatividad oficial de la auditoría o fiscalización. No, la objetividad corresponde al objeto, u objetos, y nada más a éstos; y los resultados obtenidos en la práctica de una auditoría se convierten en un saber objetivo cuando corresponden con la objetividad.

Un desafío de la auditoría se encuentra en su reduccionismo a simple técnica, razón por la que la no se ha precisado su objeto, dado que es reconocido que el método depende del objeto, y explica la confusión existente entre el método y el procedimiento, y el objeto como realidad y el objetivo como finalidad. Pero si el auditor concibe que la objetividad lo puede sustraer de las influencias externas, de los intereses, de la política, gracias a su fuero interno, a su voluntad personal, nos encontramos  no, con “el moderno concepto del auditor como consejero independiente”  sino con un Robinson Crusoe, que se encuentra aislado, en una isla, donde él puede sustraerse de toda acción del exterior, en donde las apariencias se convierten en verdad, y la verdad en ilusión. 

Dedicado a:
  Aurora Virginia  Pérez López.

[41]  Cano Castaño, Miguel Antonio. Los delitos económicos y financieros .Como amenaza al Buen Gobierno Corporativo (I). El Auditor Interno, Número 1, junio de 2004., www.iaia.org.ar 
[42]  Lagarón Comba, Manuel. La evidencia en auditoría pública. www.fiscalizacion.es  14 de marzo de 2008.
[43]  Palacios, Gerardo. Auditor General de la Argentina. Memorias del Foro, Ídem, p.286.
[44]  Mejora continua en auditoría interna. www.fiscalizacion.es 11 de noviembre de 2008.

2 Comentarios

  1. Le damos poca importancia y prestamos poca atención al tema del control del dinero público. Prueba de ello es la escasa acogida y popularidad de esta serie de «posts» entre los participantes del Blog. Sin embargo, aquí se ha tratado ese tema de forma profesional, exhaustiva y con altura de miras, como corresponde hacerlo, por tratarse de una exigencia democrática y afectar a la ética de la cosa pública.

  2. También hacemos poco caso a lo que se hace en América Latina y yo a veces encuentro en ese ámbito, muestras de una cultura política superior a la española, quizá por la mayor influencia recibida de Norteamérica u otros países europeos más civilizados e ilustrados que España. Ayer por ejemplo, dí por casualidad en Internet, con un trabajo de un estudiante de Derecho boliviano que ya quisieran haber escrito alguna vez, muchos pretenciosos y soberbios juristas celtibéricos, de los que padecemos en diferentes foros de la vida pública (ya sea la Universidad, la Magistratura, etc.). Su autor: Ariel Yery Rojas Torrico, trataba sobre los derechos humanos y el control de constitucionalidad. En su trabajo exponía las condiciones para poder hablar de un auténtico control en un sistema político (por ejemplo que sea decisorio y vinculante). Así mismo, recogía citas sin desperdicio como estas:

    Vanossi:

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