Hacia la historia de la Auditoría Pública (II)

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Hacia la historia de la Auditoría Pública (II)

En apariencia, España, como otros países que han adoptado una estrategia similar se dirigen a establecer una visión más amplia de la auditoría que conduzca al cumplimiento de sus fines a través de proveer una opinión independiente, objetiva y fundamentada, mediante una práctica homogénea de la auditoría pública o gubernamental. Una tendencia aceptada y promovida en: Encuentros, Congresos, Foros, y diversos espacios que han tenido como fin, el “debate” de la problemática de la fiscalización. Tal como, en el Foro Internacional sobre la Fiscalización Superior en México y el Mundo 2005, que señaló que un problema fundamental de la auditoría pública, consistía en la falta de “Adherencia a los estándares internacionales de auditoría. Dado que por lo general, las auditorías practicadas por las instituciones de fiscalización superior, son técnicamente más sólidas y confiables, si aplican puntualmente los estándares profesionales de auditoría, como los emitidos por la INTOSAI o por cuerpos de auditoría con prestigio internacional. Un problema agudo de las fiscalizaciones en los países en desarrollo, es que no suelen contar con metodologías financiero-contables y económicas uniformes, problema grave que impide que se cuente en lo particular con criterios de unificación de estándares entre los auditores federales públicos y los auditores locales”[5]. Originando una direccionalidad en el pensamiento de los auditores públicos, cuyo efecto ha sido la renuncia en gran medida a su responsabilidad de dar un análisis imperturbable y riguroso sobre las normas de auditoría pública de la INTOSAI o de los estándares internacionales de esta práctica; y por el contrario nos han ofrecido la repetición consabida y de elogios, como en:

  • “El logro de los objetivos anteriores demanda la existencia, en terminología de las Directrices de aplicación europea de las normas de auditoría de la INTOSAI, de unos elementos habituales de la función de garantía de la calidad”[6].
  • “Si bien estas normas carecen de fuerza vinculante para las EFS, expresan sin embargo la opinión consensuada de éstas en cuanto a la mejor práctica (…)  En opinión manifestada por el Comité Directivo de INTOSAI, estas normas constituyen un documento vivo en la medida en que reflejan las tendencias y cuestiones actuales en relación a los métodos y prácticas de fiscalización”[7].
  • “Estados Unidos fue el país pionero en materia de evaluación de políticas públicas. En la actualidad posee unos sistemas de evaluación muy avanzados, una incuestionable institucionalización (GAO) y una perfección metodológica incomparable”[8].
  • “El examen debe cumplirse observando las Normas de Auditoría Gubernamental (Auditoría Pública), las Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas, y las Normas Internacionales de Auditoría”[9].

Pero, el hecho de que casi ningún pensador ha cuestionado las normas de auditoría de la INTOSAI, se deriva, no de un problema individual, si no de la formación (o más bien deformación) profesional. Por lo que el presente trabajo, plantea la hipótesis siguiente: La falta de debate en el campo de la auditoría pública se encuentra en razón proporcional a la inexistencia de la teoría o teorías, y es lo que explica su ahistoricidad y de que no se constituya como una actividad rigurosa en el conocimiento social.

El problema se encuentra desde su origen, en una concepción que ha planteado los retos de “Esta publicación debe ser la que nos (…) fortalezca teóricamente”[10] y “por medio de la revista Auditoría Pública pretendemos (…) promover el debate y la participación”[11]. Pero, ¿se puede fortalecer una materia que no existe?

El término materia se usa para hablar de una asignatura o disciplina en la enseñanza. Y en la formación universitaria del auditor se carece de una materia denominada: Auditoría Pública. Derivado que los programas curriculares en las universidades o centros de enseñanza superior no tienen como objetivo la enseñanza de la auditoría pública. Por esto la supuesta especialización no es tal, porque “La especialización son los estudios que se desarrollan con posterioridad a una licenciatura, diplomatura o pregrado y posibilitan el perfeccionamiento en la misma ocupación, profesión, disciplina o áreas complementarias o afines” (Wikipedia). Es decir, la especialización posibilita la perfección de un conocimiento, y los cursos, diplomados, o postgrados que imparten diversas instancias son, en general, introductorios, donde en algunos casos se presentan como auditoría pública, o en otros, auditoría gubernamental, quedando en ambos casos la indeterminación conceptual; pero lo más preocupante es la enseñanza de la auditoría pública bajo la misma visión de la auditoría privada. De tal forma que el presente autor sostiene que la auditoría pública, auditoría gubernamental, fiscalización, o fiscalización superior, se encuentra determinada por la auditoría privada. Y diversos autores lo han enunciado indirectamente, como José A. Melían, auditor de la Audiencia de Cuentas de Canarias, que ha afirmado “con carácter general se aplica la metodología de la auditoría del sector privado”[12]. Pero lo que no ha quedado claro, y mucho menos discutido, la relación que cabe establecer entre el método y la realidad que se trata de indagar.

En la ciencia es frecuente estimar que el tipo de realidad que se aspira a conocer determina la estructura del método a seguir, sin embargo, en el campo de la auditoría se soslaya el problema de la realidad, por ejemplo, en el II Congreso Nacional de Auditoría en el Sector Público, referente a la colaboración de las firmas privadas, se afirma “La participación de las firmas privadas de auditoría en el control de la gestión pública, exige que la dirección, supervisión y el control de calidad de los trabajos, se realicen  por los Órganos Públicos de control”[13]. Pareciera entonces, que el problema se reduce a una cuestión de dirección, supervisión y control. Pero no, el asunto es más complejo, debido al sistema educativo, académico y profesional que ha fijado tan fuertemente la concepción dominante de la auditoría, que no ha requerido de su historia. O, una memoria del pasado de lo que se ha hecho o dejado de hacer en el devenir de la fiscalización, pero se elude presentar la realidad concreta en los órganos de control, así como lo que acontece alrededor de los auditores y de la propia auditoría, en base a la confidencialidad, y discrecionalidad, que ha caracterizado a la auditoría empresarial. El trasfondo de nuestro presente es una pérdida del sentido de la realidad pública, donde se nos ha impuesto una auditoría carente de formación histórica y de responsabilidad; por ello es fundamental promover la aspiración de construir su historia, y la atalaya que han erigido los Órganos Autonómicos de Control Externo en España, representa no solamente una posición desde donde se aprecian con perspectiva las ideas sobre la auditoría pública, sino demuestra una apertura que presagia el advenimiento de nuevos tiempos en la fiscalización.

[5] Memoria del Foro Internacional sobre la Fiscalización Superior en México y el Mundo 2005, Cámara de Diputados LIX Legislatura, Comisión de Vigilancia de la ASF, noviembre de 2005, p. 94.

[6] Cabeza del Salvador, Ignacio. “Propuesta de un modelo de gestión de la calidad para los OCEX”, revista Auditoría Pública, número 26, abril de 2002, pp. 6-7.

[7] Cabeza del Salvador, Ignacio. “Propuesta de uManteca, Víctor. “La organización internacional de entidades fiscalizadoras superiores (Intosai)”, revista Auditoría Pública, número 30, junio de 2003, p. 93.n modelo de gestión de la calidad para los OCEX”, revista Auditoría Pública, número 26, abril de 2002, pp. 6-7.

[8] Jiménez Rius, Pilar. “La evaluación de políticas públicas en los Estados Unidos y el papel de la General Accounting Office”, revista Auditoría Pública, número 31, p. 43.

[9] Burneo Seminario, Mauro N. “Auditoría a la rendición de cuentas: Un enfoque para la Administración Pública”, revista Auditoría Pública, número 41, abril de 2007, p.69.

[10] Revista Auditoría Pública. Editorial “Todo un reto”. Número 1, abril de 1995, p. 3.

[11] Revista Auditoría Pública. “Cámara de Comptos de Navarra”. Número 1, abril de 1995, p. 31.

[12] Melián Hernández, José A.”Relaciones y diferencias entre fiscalización y auditoría. Razones para una reforma de las normas de auditoría del sector público”. Revista Auditoría Pública, número 39, julio de 2006, p. 33.

[13] Revista Auditoría Pública, número 39, julio de 2006, p.15.

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Pretendo generar un nuevo paradigma en la auditoría, y por ende, en la fiscalización, mediante el rescate de la objetividad, el método, y lo público. A efecto que la auditoría sea ciencia. Y tal vez el puente entre México y España que ha hecho posible Espublico permita construir el nuevo conocimiento.

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