INTOSAI: Culto superfluo a la Independencia (II)

0

INTOSAI: Culto superfluo a la Independencia (II)

Por tal motivo es necesario poner a la independencia en las EFS en tela de juicio, mediante la indagación:

¿Cómo se logra la independencia en las EFS?

La respuesta, al parecer, podría encontrarse en el Preámbulo de la Declaración de México sobre la Independencia, que dice “a través de la aplicación de los principios sobre independencia, las EFS pueden lograr su independencia”. O sea, una explicación en redondo, no dice nada. Pero lo más preocupante se señala en el párrafo posterior, en cuanto a que la aplicación de estos principios “se consideran el ideal para una EFS independiente. Se reconoce que actualmente ninguna EFS cumple con todas estas disposiciones”. Luego, si se admite que ninguna Entidad de Fiscalización Superior cumple con los principios de independencia, porque representan una idealidad, lo importante a determinar es, si el ideal es solamente una aspiración inalcanzable o se hace realidad.

Franz Fiedler, Secretario General de la Intosai en el Prólogo a la Declaración de Lima para la Revista Internacional de Auditoría Gubernamental en 1998, finaliza “Nuestra tarea sigue siendo la puesta en práctica de sus elevados ideales”. Lo anterior demuestra, que al interior de la Intosai se concibe a la Declaración de Lima como un ideal, pero a su vez, el ideal se pone en actividad, en ejercicio, en concreto, y de la elevación lo trasladan al campo material (puesta en práctica). Un salto que no se explica pero que tampoco se demuestra, y no se demanda la explicación, porque la autoridad se ha impuesto a la libertad de cuestionar y disentir.

En las Normas de Auditoría de la Intosai, se dice “Los auditores y las EFS deben ser independientes” (2.2.1) y en consecuencia, el ‘deber ser’ nos remite a la ética. Y efectivamente, el Código de Ética, publicado por el Comité de Normas de Auditoría en el XVI Congreso de la INTOSAI en 1998 en Montevideo, Uruguay, el capítulo 3, tiene como título: Independencia, objetividad e imparcialidad. Éste es, sin duda, el nudo gordiano en la fiscalización; la confusión y la falta de rigor en el manejo de los conceptos de independencia y objetividad. Porque resulta incorrecto situar la noción fundamental de la auditoría pública, es decir, la independencia, como una cuestión ética,  de decisión individual, en donde la independencia se genera a través de un acto de voluntad, al asumir la libertad para auditar manifestando que no se está sujeto a directrices o interferencias externas de ninguna clase. Pero en caso que fuera posible, cómo se demostraría que un auditor o una EFS realmente son libres en su actuar, si la decisión proviene de lo interno, y por tanto, de la subjetividad. Y sea la razón del carácter inasible de la independencia en la fiscalización.

Y no obstante que se concibe a la independencia como un ideal, se recomienda que “los auditores actúen de un modo que aumente su independencia, o que no la disminuya por ningún concepto” (punto número 14). Por lo que si se acepta la concepción que la “la independencia no disminuya” es porque se acepta que cierta independencia existe per se. Como si la independencia fuera inherente a las EFS. Franz Fiedler, en el Prólogo a la Declaración de Lima, lo ejemplifica “El propósito esencial de la Declaración de Lima consiste en defender la independencia en la auditoría de la Administración pública”. Ésta concepción ha influido en forma determinante en las normatividades y en el pensamiento de la fiscalización, por ejemplo: El Presidente del IFAC, señala “los retos a los que se enfrenta la auditoría (…) la defensa de la calidad e independencia”[8]. O “El auditor debe tener independencia con relación al sistema objeto de la auditoría y debe mantener una actitud independiente y objetiva en todo lo relacionado con su actuación profesional”[9]; asimismo, un miembro del Comité de Normas Internacionales de Ética para Profesionales (IESBA) señala “Mantener la independencia es una responsabilidad a nivel individual”[10]; Franz Fiedler en su ponencia del 50 aniversario de la Intosai, expone “Las EFS comparten la responsabilidad de preservar su propia independencia”[11] y de modo similar la Letrada del Tribunal de Cuentas de España, concluye en su artículo, “De un modo general y siempre teniendo presente algunas excepciones, podemos señalar que prácticamente todas las EFS poseen autonomía y/o independencia”[12].

Sin embargo, la Declaración de México sobre Independencia, ha introducido una nueva conceptualización acerca de la independencia, en su Preámbulo, establece “Que, a través de la aplicación de los principios sobre independencia, las EFS pueden lograr su independencia” y “Que las disposiciones para la aplicación de los principios que aquí se incluyen sirven para ilustrarlos y se consideran el ideal para una EFS independiente. Se reconoce que actualmente ninguna EFS cumple con todas estas disposiciones”. En consecuencia, si ninguna EFS cumple con los principios de independencia, ninguna EFS es independiente. Y por lo tanto, la independencia no es inmanente a la auditoría y a las Entidades de Fiscalización Superior. Un cambio sustancial, dado que el problema ya no radica en defender, mantener, preservar y poseer la independencia. La independencia se logra si se cumplen ciertos principios. Hasta aquí es la parte positiva y correcta de la nueva concepción sobre la independencia.

Pero tal parece que las ataduras intelectuales o la inercia acomodaticia impiden a la Intosai emprender a fondo la innovación. Al supeditar los principios al ideal, al no asumir un examen científico sobre su noción de objetividad, por ejemplo, en el Principio No. 3, se apunta “Las EFS deben asegurar que su personal no desarrolle una relación demasiado estrecha con las organizaciones que audita, de modo de ser y parecer objetivas”. Las Normas de Auditoría de la Intosai, señalan “Las EFS deben ser objetivas- y aparecerlo- en la fiscalización de los organismos y de las empresas públicas” (2.2.40), y por lo tanto, no resulta extraño que personalidades como el Director del Instituto de Auditores Censores Jurados de Cuentas de España, afirme “Dos son los aspectos fundamentales a tener en cuenta la hora de hablar de la independencia del auditor. El primero, la actitud mental del mismo profesional, que permite al auditor actuar con libertad respecto a su juicio profesional. Para ello debe encontrarse libre de cualquier predisposición que limite su imparcialidad objetiva de los hechos, así como la formulación de sus conclusiones. El segundo aspecto enfatiza en la apariencia de ser independiente”[13]. Así las nociones de ‘parecer’ o ‘aparecer’ resultan explicativas en el discurso de la fiscalización. Por lo que resulta incongruente que una organización internacional establezca en su Visión: Promover el buen gobierno, habilitar a las EFS para que ayuden a sus respectivas Administraciones a mejorar el rendimiento, perfeccionar la transparencia, garantizar la obligación de rendir cuentas, mantener la credibilidad, luchar contra la corrupción, promover la confianza pública y fomentar el uso de los recursos públicos en beneficio de sus pueblos.

[8] Fermín del Valle, Juan José. Entrevista,  Revista Auditores No. 4,  junio de 2007, p. 27.
[9] Normas de Auditoría Externa de la Auditoría General de la Nación, aprobadas por Resolución 145/93 AGN del 7 de octubre de 1993, II Normas Generales relacionadas con el auditor. P. 2.
[10] Rodríguez, Carmen. Independencia del Auditor. Tendencias a nivel internacional, Revista Auditores No. 4, junio de 2007, p. 53.
[11] Ídem, p. 131.
[12] Jiménez Rius, Pilar. ¿Quién controla a las entidades fiscalizadoras superiores?: el caso de la GAO de los Estados Unidos, Revista de la Red de Expertos Iberoamericanos en Fiscalización, Número 2,  2º. Semestre, 2008, p.25.
[13] López Casuso, Agustín. La independencia del auditor, Nueva Economía, Número 171, www.el mundo.es/2003.

No hay comentarios

Dejar respuesta