El premio ATC

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El premio ATCContinuando con el comentario “¿Nucleares) Sí, gracias” de Ignacio Pérez Sarrión, publicado en este mismo blog, y a la vista de la que está cayendo con el famoso cementerio nuclear, en puridad Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radioactivos, me gustaría hacer un pequeño comentario sobre las sensaciones que me produce el tema, ya que en estos días estamos asistiendo a un espectáculo extraño en el que sale a la superficie los más íntimos instintos del ser humano.

El diario “El País” del pasado sábado 30 de enero titulaba que había doce pueblos que «pierden el miedo nuclear y piden el almacén».

Una semana después, una vez finalizado el plazo de presentación de candidaturas, de los catorce solicitantes iniciales del almacén, solamente han quedado ocho finalistas en la línea de salida de la carrera para la obtención del premio ATC, tras eliminar a seis de ellos por defectos formales como la presentación de la candidatura fuera de plazo o no constar el correspondiente acuerdo del pleno municipal, aunque los excluidos tienen un plazo de diez días para presentar alegaciones.

Mientras que unos, desafiando a  los posibles efectos o secuelas de instalar en su término municipal el ATC, porque no ven otra salida para su pueblo; otros se echan las manos a la cabeza diciendo que no quieren el almacén en el pueblo vecino; presidentes autonómicos dicen que nunca se instalará en su comunidad Autónoma, aunque, en algún caso, estén de acuerdo con la energía nuclear.

En el fondo de todo este debate subyace la naturaleza humana en su más amplia esencia. Todos creemos que, por desgracia, deben existir cárceles, pero no queremos que nos la construyan en nuestro municipio; todos consideramos que es irremediable  que existan los cementerios, pero queremos que lo instalen en otro barrio porque devalúa nuestras casas; a todos nos gusta que existan bares, restaurantes, pubs, a algunos discotecas, pero no nos gusta que nos los instalen debajo de nuestras casas porque no queremos soportar el ruido y las molestias que generan sus clientes, pero cuando nos transformamos de tranquilos residentes en sus desinhibidos usuarios que apechen los demás.

Todos los que nos dedicamos a la administración local recordaremos que, no hace mucho tiempo, se puso de moda arremeter contra las antenas de telefonía móvil en represalia de sus nocivos y no demostrados efectos.

No había Alcalde o Alcaldesa que no sucumbiera a la presión de sus vecinos, sobre todo si entre las quejas se deslizaba la palabra “colegio” o “niños”, que no nos pusieran a los técnicos a trabajar denodadamente para buscar los más peregrinos argumentos con los que desmontar las antenas.

Luego, tras unos meses, mientras la calma reinaba en las calles porque se había logrado vencer a la operadora de turno y se había derrotado a los molinos de viento, comenzaron a llegar al Ayuntamiento quejas sobre la falta de cobertura que impedía a los sufridos vecinos usar sus flamantes teléfonos móviles.

Después, pasada la moda, una vez que los tribunales han dejado las cosas más o menos en su sitio y los vecinos se han resignado a convivir los nocivos y no demostrados efectos de la telefonía móvil, pero, al menos usando sus flamantes teléfonos móviles, los Ayuntamientos nos encontramos inmersos en otra batalla como es el intentar sacar tajada de la contumaz realidad y, casi todos, nos hemos lanzado a gravar el uso del dominio público radioeléctrico.

Es decir, si no podemos hacer desaparecer las antenas de telefonía móvil, aún cuando tuvieran efectos nocivos para la salud, si bien no demostrados, que, al menos, colaboren con las arcas municipales.
Ahora se desentierra el tema de la energía nuclear que a casi todos nos suena como más peligroso, en principio, que el de la telefonía móvil, pero hecho de menos una verdadero debate sobre el uso de la energía nuclear, serio y documentado, en el que se nos explique de una manera sencilla cuales son sus pros y sus contras.

Pero el debate no puede hacerse de forma localista, porque si alguien de verdad se piensa que por no instalarlo en su comunidad autónoma sus paisanos se encontrarán más seguros me da la sensación de que está muy equivocado.

Como decía Ignacio Pérez Sarrión «estamos en un mundo global y si una central francesa tuviese problemas ¿no nos llegaría ninguna nube tóxica al Norte de España?».

Cuando sucedió el accidente de Chernóbil  el 26 de abril de 1986, las primeras evidencias, no silenciadas, de que se había producido un escape radioactivo se produjeron en Suecia, donde el 27 de abril se encontraron partículas radiactivas en las ropas de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark situada a unos 1.100 kilómetros de la central de Chernóbil.

Recuerdo que, cuando trabajaba en Cuenca, fuimos a una reunión Julián, mi Alcalde con el llegué a tener una gran relación personal dada su profunda humanidad, ya no recuerdo exactamente si fue en el Gobierno Civil o ya se había convertido en la Subdelegación de Gobierno, en relación con el Plan de Emergencia Nuclear de la Central “José Cabrera” de  Almonacid de Zorita que distaba en línea recta de nuestro municipio poco más de 10 kilómetros.

Julián, con su enorme sensibilidad y esa llana inteligencia de la gente del campo pero verdaderamente cabreado, cuando nos dijeron que no teníamos derecho a las suculentas ayudas económicas que recibían los municipios en función de su proximidad a la central nuclear (los situados a menos de 3 kilómetros se llevaban el premio gordo hasta el punto de que alguno de ellos no solicitaba nunca ninguna clase de subvenciones porque ya no sabían que hacer con tanto dinero en un pequeño pueblecito de unos 300 habitantes) porque no se concedían a los Ayuntamientos ubicados a más de 10 kilómetros de la central, límite a partir del cual ustedes se las compongan, le dijo al Gobernador Civil o al Subdelegado del Gobierno: «oiga Vd. y si se produjera un escape en la central, la sustancia que fuera ¿se parará al llegar al límite de los 10 kilómetros?.

No seamos pacatos, no basta con hacer declaraciones populistas en el sentido de en mi pueblo, en mi comunidad autónoma, en mi país nunca se instalará un almacén de residuos radioactivos, como si eso no hiciera inmunes a los efectos perniciosos de la energía nuclear, que digo yo que existen.

A mí estas posturas me recuerdan a viejos y casposos adagios, tan típicos de este país nuestro tan peculiar, como aquel de «pues que inventen ellos».

Que nos lo expliquen de verdad y nos cuenten cuales son los riesgos y los costes de posturas como las de «pues que lo entierren ellos», porque se dice que si España no entierra sus residuos nucleares le debería pagar a Francia 60.000,00 € diarios y que, hasta la fecha ya le hemos pagado más de 600.000.000,00 €.

Que nos expliquen el tema de verdad y todo el mundo, y cuando digo todo el mundo me refiero a los ciudadanos de todos los países, decidamos si estamos dispuestos a asumir en su más amplia extensión aquello de que «vivir mata».

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Jesús Santos Oñate es Doctor en Derecho Administrativo por la UNED. Pertenece a la Categoría de Entrada desde 2005 y ha sido Secretario-Interventor en varias Entidades Locales de Toledo y Cuenca; actualmente desarrolla sus funciones en un Ayuntamiento de Madrid. Además ha publicado innumerables artículos.

4 Comentarios

  1. Excelente comentario, Jesús.

    Precisamente para paliar ese miedo antropológico, más a lo desconocido que a otra cosa, es por lo que se pone la pasta por delante. El conocido refrán castellano ya dice que las penas con pan, son menos.

    Escuché una entrevista al Alcalde de Borselle, (creo que se dice así), ciudad de unos 20.000 habitantes en los poblados Países Bajos donde se ubica hace bastante tiempo el ATC Holandés y el hombre estaba encantado con el depósito, Señalaba que se no se habían detectado casos de cáncer, ni niveles de radiactividad distintos a los de otros lugares, había trabajo y fluía el dinero. Y ciertamente, los holandeses nos llevan años en conciencia ecológica.

    En el fondo todo es demagogia bajo el silogismo siguiente:
    Nuclear = YUYU = Poco popular = Pocos votos.

    No se entiende de otra forma la esquizofrenia de los partidos que cada día están más bipolares: mismo partido que dice en el pueblo que sí, en la C.A.que no, en el Estado que sí, en el Partido que no y que además expedientan al que tosa.

    Uno de los peticionarios es un pueblo de Soria que está a menos de 10 km del siguiente pueblo, en la Provincia de Zaragoza, no sé si ha quedado finalmente fuera de la lista o está en ella. En cualquier caso, en la prensa aragonesa ya se empezó a montar una movida de titulares cuando se supo. Para la prensa, el pueblo y lo políticamente correcto, lo nuclear es tabú. Y lo que es lógico es la postura de oposición frontal de los pueblecillos colindantes pero desde mi punto de vista no por el peligro sino porque el agraciado se lleva la pasta y los colindantes, como muy bien recuerda Jesús Santos se comen el marrón y se quedan a verlas venir, compuestos y sin novia.

    Y nadie habla de que en el fondo del problema, subyace la endémica pobreza local. Mensaje del Alcalde-Candidato: Ay payo, dame un leuro

  2. Para todos aquellos que … bueno en fin. Ya lo sabéis!
    Sin entrar en dilucidaciones más o menos acertadas o no. Hay que ser objetivos y realistas.
    No cabe en mi mente quan dueño y amo cree ser la raza humana de todo lo que le rodea, cuanta patraña irracional, más lejos cabe el esperpéntico espectáculo de «sapiensa» humana que derrochan, unos y otros, los de arriba y los de abajo, los de las corbatas y los de los zapatos sucios…
    No cabe en mi mente que generar un material (capaz de extinguir y comprometer en el futuro, toda «la vida»,no sólo la especie humana, sino la de sus semejantes y todas las especies orgánicas), con una vida media de unos 400.000 años, sí 400.000 años. No sea peligroso!!!!
    Esto suena a el último que salga que apague la luz…

    Cuanto tiempo lleva el ser humanos sobre la tierra?
    Cuanto tiempo tienen los grandes cráteres en la tierra?
    La tierra es un sistema dinámico y sujeto a muchas interacciones… que pasará en 400.000 años???
    Alguien se hará cargo de los contenedores en 1000 años? y si no? a dónde iran todas esas fugas….

    Como yo no estaré que les den a los demás… perfecto!

    Sr. Vecino de ….. espero que le sea de buen provecho su decisión
    Sr. Político de…. espero que le sea de buen provecho su decisión, su sabiduría y su bolsillo

    Atentamente,
    Emilio

  3. A) La energía nuclear no es necesaria, porque como mucho representa el 20% del consumo energético total y ese 20% del consumo energético, se puede ya cubrir perfectamente (desde un punto de vista económico y técnico), no solo con utilizar simplemente las mejores energías renovables: eólica, solar, geotérmica y maremotriz, sino también con la reducción de consumos tontos, como esas luces y farolas que quedan siempre encendidas y no se pueden apagar, aunque quieras.

    B)La viabilidad de la energía nuclear solo se sostiene a base de subvenciones públicas, con las cuales se impide a su vez, una mayor implantación de las energías renovables que pueden ya sustituir a aquella.

    C)Los residuos nucleares tienen riesgos inasumibles por la Sociedad. La población de Chernóbil sigue sufriendo secuelas ahora y las seguirá padeciendo en el futuro, aparte de los muertos que se produjeron en su momento.

    D) El hecho de que haya municipios dispuestos a aceptar un ATC, nada dice sobre su bondad, igual que no lo dice la circunstancia de que haya personas dispuestas a cortarse un dedo por una gran suma de dinero.

    E) En este asunto, los ciudadanos hemos visto que clase de política y de Democracia se practican en España: en vez de hacer un referéndum en todos los municipios incluidos en el radio de acción del ATC, para que se pronuncien las poblaciones potencialmente afectadas,antes de tomar decisiones, se ha practicado el soborno con los entes locales; y el que quiera opinar que lo haga en los blogs.

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