El streaming ayudaría a difundir la labor de la Administración Pública

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Hasta el momento, los poderes públicos han ignorado, en la mayoría de los casos, una tecnología de la que sí se han aprovechado otros sectores más relacionados con el mundo económico. Estamos hablando del streaming en directo. Es decir: la distribución audiovisual bajo demanda para ser visionada a través de Internet, por medio del ordenador o de cualquier dispositivo móvil.

Se trata de una práctica habitual, por ejemplo, en el mundo de la música. Pero cada vez tiene más importancia en los congresos, ferias o retransmisiones deportivas. A pesar de que estamos en el siglo XXI y que ya nadie duda de la capacidad de la red como fuente de comunicación, la Administración Pública no se ha aprovechado como se debe del streaming.

Si lo hiciera, los Ayuntamientos y el resto de entidades gubernamentales lograrían mayor difusión a cualquier evento que tuvieran interés en difundir. Y es que es necesario tener en cuenta la posibilidad de disponer del material audiovisual en tiempo real es fundamental para todos aquellos que, no pudiendo ir al acontecimiento, tengan interés en las conclusiones del mismo.

Otra asignatura fundamental que se aprobaría en el caso de apostar por el streaming es la de la internacionalización, cada vez más relevante en el mundo global en el que vivimos. Y por si todo esto no fuera suficiente, está el prestigio que se gana al emitir en vivo un acto. Ese valor es fundamental si se quiere abrir la política a una sociedad cada vez más receloso con todo lo que tenga el apellido público detrás del nombre.

Este tipo de retransmisiones en directo también facilita a los medios de comunicación el acceso a toda la información. ¿Se imaginan el potencial que podría tener en museos, auditorios o teatros municipales este tipo de iniciativas?

Como se puede ver por lo descrito hasta el momento, asociar el streaming a las prácticas piratas originadas por los millones de personas que ven series y películas de forma ilegal a través de Internet es un error. Estamos ante una tecnología de la que no es demasiado complicado obtener ventajas, solo se necesita que alguien se lo tome en serio.

La mejor muestra la tenemos en la industria de la música. La gran derrotada en la lucha contra la piratería comprendió que la única posibilidad de supervivencia pasaba por unirse al enemigo. Así surgieron servicios de streaming como Spotify. Pues bien, un informe realizado por la consultora Generator Research estima que en 2017 habrá 1.700 millones de usuarios de servicios de música en streaming. De ellos, 125 millones serán de pago. En la actualidad, solo hay 36 millones de los que pasan por caja, lo que explica claramente el potencial de este tipo de servicios.

Obviamente la idea de la Administración Pública con respecto al streaming no tiene nada que ver con la que busca la industria de la música. Pero sus números demuestran que estamos ante un hecho incontestable: esta tecnología está para quedarse y el que no se aproveche de ella estará cometiendo un error grave.

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