Este país se va indefectiblemente a freír churros, no puede ser de otro modo. Usando  el rico léxico español podemos afirmar que aquí todo el mundo le “busca la vuelta” a toda norma que le venga regular o mal. Es decir, se buscan los mecanismos correspondientes para justificar no aplicación de normas o aplicación o interpretación torticera.

Quizás en este totum revolutum territorial que tenemos nos convendría que alguien nos diera una buena colleja, pero lo que está claro es que es necesario poner orden con toda urgencia.

Ejemplos de cómo se busca la vuelta ante la aplicación de la normativa hay todos los días en la prensa. ¿Cuál es la penúltima? La paga extra de Navidad. Resumiendo: el Estado, en un deseo-obsesión de control del déficit público, impone (ordena) a todas las administraciones públicas que supriman la extra de navidad, artículo 2 del Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad. Como cada vez que el Estado dicta normas se debe justificar preventivamente, el Gobierno ampara su medida según la DF 4ª en el ámbito competencial que le otorga el art. 149.1.13, 149.1.18.ª y 156.1 de la Constitución Española, “que atribuye al Estado la competencia para dictar las bases del régimen jurídico de las Administraciones públicas excepto los artículos 3, 4, 5 y 6, los apartados 3 y 4 del artículo 9, el artículo 12, los apartado 2 a 7 del artículo 13 y los artículos 14 y 15, que son sólo de aplicación a la Administración General del Estado.”

Y ya está aquí el lío montado otra vez. Veamos cómo reaccionan algunas Administraciones:

Ejemplo 1. El Gobierno vasco en funciones pagará la extra de Navidad a los funcionarios. Véase http://www.elconfidencial.com/economia/2012/11/28/el-gobierno-vasco-en-funciones-pagara-la-extra-de-navidad-a-los-funcionarios-110124/.  La portavoz en funciones del Ejecutivo vasco, Idoia Mendía anuncia (28/11/2012) que el Gobierno vasco en funciones ha acordado abonar la paga extra de diciembre a sus alrededor de 67.000 empleados públicos, lo que supondrá un desembolso de 207 millones de euros, ya que un informe jurídico del Ejecutivo afirma que lo contrario sería una decisión “no ajustada a derecho”, aunque ha precisado que el lehendakari y sus consejeros no percibirán esta paga. Se apoya en un informe de los servicios jurídicos del Gobierno Vasco. Trasfondo: un Gobierno en funciones queriendo recuperarse del batacazo electoral sufrido. Dádiva a 67.000 ciudadanos y familias que se ocuparán en recordar en las próximas elecciones. Hay que demostrar que son los más simpáticos. Además indican que si tienen fondos por qué no pagarla. Ah, y recordemos, el País Vasco dispone de sistema foral.

Ejemplo 2. El Gobierno de Navarra, que ya había decidido buscar la vuelta hace un par de meses adelantando la extra de junio de 2013 a enero para paliar los efectos de la medida de supresión, le solicita al Gobierno Vasco que le pase  el informe que les ha servido para decidir abonar la extra de Navidad. Trasfondo: Navarra siempre fue por libre y lo seguirá haciendo. Sistema foral también.

Ejemplo 3. El Gobierno de Extremadura ya decidió hace días abonar la extra bajo el argumento de que van a disponer de unos ingresos no previstos extras con los que no contaban. Puede verse por ejemplo en http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/22/espana/1353586242.html: “El Gobierno extremeño restablece la paga extra de Navidad a sus funcionarios. Dedicará a ello 80 millones de los 240 que ha obtenido en una sentencia. Los 240 millones irán para la paga extra, políticas de dependencia y empleo”. Trasfondo: el extraño pacto PP e IU tiene su coste.

Ejemplo 4. Ayuntamiento de Zaragoza. Información de uno de los sindicatos potentes en el Consistorio. Argumenta en su web indicando que “El Gobierno Vasco abonará finalmente la paga extraordinaria de Navidad a todos los funcionarios de la Administración Pública vasca, sumándose así a la lista de instituciones que buscan resquicios legales para esquivar el decreto ley del Gobierno de Mariano Rajoy, que ordenaba retirar la paga extra de diciembre a los funcionarios de todas las administraciones públicas de Estado. Y reproducen las declaraciones de un catedrático vasco que concluye la posibilidad de pagar la extra a través de interpretaciones de legalidad competencial autonómica. El propio Sindicato continúa el post con un epígrafe que titula “MANERAS DE EVITAR EL DECRETO” como por ejemplo, adelantar a enero de 2013 la paga extra de verano del mismo año: “Si yo [como Administración Pública] no supero el techo de déficit, no se me pueden marcar instrucciones sobre cómo prorratear los haberes salariales de mis empleados públicos. Adelantar la paga a enero no es fraude, es una manera de articularlo.  Concluye, tajante que ¿VERDAD QUE EXISTEN RESQUICIOS LEGALES PARA CUMPLIR CON LOS TRABAJADORES MUNICIPALES?. Esto se llama “voluntad política”. SI SE QUIERE, SE PUEDE.

Ejemplo 5. Ante el requerimiento de la Delegación del Gobierno por el acuerdo de 30/10 de modificación de crédito para aumentar el complemento de productividad, el Ayuntamiento de Pontevedra ante, indica que “a pesar de los obstáculos, amenazas y recursos del PP”, seguirá adelante con su decisión de abonar la productividad a sus empleados pues las razones que explicaron en su día la decisión siguen vigentes: la supresión de la extra es “una medida injusta” y en época de crisis pagarla “fomentará la actividad comercial local” , ya que es una nómina que, por definición, se dedica en exclusiva al consumo navideño.

No es necesario proseguir. A los efectos de recapacitar sobre el desmadre generalizado no es preciso seguir dando ejemplos. Obviamente vivimos y desplegamos nuestra actividad público-administrativa descentralizada en un escenario ciertamente muy complejo. Y es de resaltar que en este país no existe  eso que se llama lealtad institucional que debe partir del necesario principio del imprescindible respeto a la norma y también de un sentimiento de solidaridad colectiva, que brilla por entero por su ausencia. Con planteamientos del estilo de qué hay de lo mío es imposible salir del hoyo de la crisis en el que andamos metidos.

Por supuesto que no estoy de acuerdo con la supresión de la paga extraordinaria. Los funcionarios no son culpables de que las arcas públicas no tengan más que telarañas; obviamente en las  vacas gordas del ladrillo, el pelotazo y los bemeuves los funcionarios éramos unos pobrecillos al margen de la vorágine de los grandes negocios. Pierde que te pierde dinero año tras año, los funcionarios al menos disponemos de un puesto de trabajo (aunque como dice Jesús Santos no sabemos por cuanto tiempo), casi hay que pedir perdón por ello. Y ahora resulta que llueven bofetadas por todas partes porque al parecer los funcionaros más que servidores de funciones públicas, son considerados a base de bombardeo mediático, como una carga. Es decir, se quiere control público, prestación de servicios públicos pero que todo eso se haga solo.

Dicho lo anterior, lo que hay que resaltar es que siempre estamos metidos en el lío y todo se cuestiona, nos rebelamos ante todo y, lejos de aceptar cumplir las normas por el mero hecho de su existencia (Kant), tratamos (casi) siempre de soslayarlas cuando no nos favorecen. Recuerdo una anécdota de unos amigos que hace veinte años viajaban por Alemania y aparcaron en la zona reservada a minusválidos del aparcamiento de un gran centro comercial que estaba prácticamente vacío. Naturalmente, apareció un policía e impuso una multa. Y aun hoy recuerdan y ponen a caldo al policía que les multó, porque en realidad no molestaban a nadie.

Y concluyo. Es triste, penoso e injusto verse privado de una catorceava parte de las retribuciones, pero más injusto es ver que el más listo, el más osado y/o el más autónomo se escaquea. Además, si lo hace es porque puede. Con estas actitudes no vamos a ninguna parte. O como decía el chiste de los últimos tiempos de Franco en el que este proclamaba: “¡Españoles, estábamos al borde del precipicio y hemos dado un paso adelante!”.

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