Dineros escasos, servicios crecientes

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Dineros escasos, servicios crecientes

Sobre los lomos pacientes de los ayuntamientos se cargan más y más prestaciones y servicios. La administración más cercana al ciudadano es percibida como la primera proveedora pública, y hasta ella llegan los ciudadanos a reclamar lo que consideran sus derechos. Pero, ¿de dónde van a sacar las instituciones locales el dinero que precisan?

Alguien debe decir en alto que a los ayuntamientos no les llega para vivir. Que durante los años de la bonanza del ladrillo habían equilibrado sus cuentas con licencias y convenios, y que, de repente, la crisis inmobiliaria ha evaporado las expectativas de ingresos previstos. Todos podemos poner ejemplos que van desde situaciones preocupantes hasta déficits desesperados. Los delegados de hacienda fruncen el ceño sin saber cómo elaborar los presupuestos del año próximo. Los plazos de pago a proveedores comienzan a alargarse, y el interventor advierte de la imposibilidad de cumplir el presupuesto de ingresos del presente ejercicio.

Mucho se ha debatido sobre la necesidad de equilibrar el reparto de los presupuestos públicos para pasar del 12,5% que gestionan en la actualidad  los ayuntamientos hasta el 25% que según los expertos correspondería en buena lógica si aplicásemos el principio eficaz de subsidiariedad. Se habla y se habla, pero nada se hace. Tras el proceso de reforma de los estatutos de autonomía, se ha abierto el episodio de la negociación de la nueva financiación autonómica, que, tras su palabrería, encierra una única verdad. Todas las regiones y nacionalidades quieren más dinero. Además, Cataluña desea un modelo parecido al vasco, al tiempo que se solicita un balance fiscal, cuestionado por propios y extraños. Abrir la caja de los truenos en plena crisis económica, con nubarrones que vaticinan quebrantos y duelos, no ha sido demasiado inteligente. Mejor haberlo dejado pasar un par de añitos, para abordarlo con las aguas remansadas.

Veremos cómo termina. En todo caso, entramos en un proceso complejo de negociación que determinará las fórmulas para repartir los caudales públicos entre el Estado y las Autonomías. Pero, ¿y los ayuntamientos? ¿No les dan vela en este entierro?

Alguien debe moverse. Que hable ahora, o tendrá que callarse por mucho tiempo.
        

6 Comentarios

  1. pues si… el dinero no llega… cada vez los politicos quieren gastar mas y se ingresa menos… ademas no podemos usar el dinero procedente de enajenaciones para gastos ordinarios, lo que nos obliga a buscar soluciones desesperadas para lograr equilibrio y estabilidad… en fin, que creo que de aqui a poco tiempo la mayoria de ayuntamientos tendran deficit permanente, con el peligro que eso conlleva…

  2. En el contexto actual, habida cuenta del constante goteo de nuevas competencias, atribuciones, ejecuciones y exigencias que desde hace tiempo cae en un vaso desbordado, sólo cabe una solución: replantear el sistema de financiación local. El dinero será bienvenido con el origen y naturaleza que sea, pero puestos a pedir, que nuestra financiación no se base tanto en subvenciones «finalistas» que nos impiden arribar a la corresponsabilidad fiscal (son ingresos con financiación afectada, que se deben aplicar a una sola cosa determinda, y después justificar), y que provenga más de las CCAA. La segunda descentralización debe basarse en una descentralización territorial del ente autonómico (el depositario en definitiva de todas las competencias del art. 148 y casi todas las del art. 149 CE) al local. Aceptamos las competencias de buen grado, ya que lo exigen los principios de democracia, descentralización, proximidad, participación y subsidiariedad, pero que vengan con un «pan debajo del brazo». Si no…

  3. ¿Y que va a pasar ahora con la recesión económica…?
    En estos últimos años de «vacas gordas», muchos ayuntamientos hemos realizado inversiones que han incrementado nuestros gastos corrientes, hemos engordado las plantillas de personal para mejorar e incrementar el servicio prestado al ciudadano, etc.
    El urbanismo nos estaba dando un oxígeno financiero que era imprescindible para poder mantener el nivel de gasto, y de pronto, el ingreso «extra» está desapareciendo.
    Como solucionaro… ¿Va a incrementarse la presión fiscal de vuestos municipios?

  4. Toda la razón. cada vez los ayuntamientos son sometidos desde instancias superiores a la asunción de competencias cuya prestación no lleva aparejada un aumento de los recursos. Incluso muchas veces las subvenciones esconden una terrible trampa al ofrecer temporalmente ayudas económicas para poner en marcha más servicios y luego, una vez se dan por finalizadas, son las propias administraciones locales quienes tienen que quedarse con el «mochuelo».
    Lo peor de todo es que la primera línea de ataque (por llamarlo de alguna manera) del ciudadano es a la administración y especialmente a los funcionarios que tiene más cerca. A mi cuesta sudores y lágrimas explicarle a la anciana que cobra una pensión de 400 euros y debe pagar un IBI de 500 que la subida se ha debido a una revisión catastral del Ministerio de Hacienda. A ella, como a muchos le suena a chino y al final sólo culpan al alcalde de turno y, en este caso, al funcionario que pillan el día que les anuncia la trágica noticia.
    Ha sido un placer encontrar en este blog al Sr. Pimentel, uno de los políticos que más admiro.
    Gracias

  5. El ex-Ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ha señaló que «España necesita un nuevo Estatuto de Autonomía: el municipal, que ha de contemplar con claridad las competencias y la financiación» de los Ayuntamientos. A veces lo urgente desplaza a lo importante», explicó Jordi Sevilla; «y en este caso lo urgente es la financiación, pero lo importante es la definición de las competencias para las que se pide esa financiación y el mecanismo por el que los Gobiernos Locales del Siglo XXI puedan gestionar con recursos suficientes». Añadió también que sería importante que las Comunidades Autónomas que en este momento trabajan sobre la reforma de sus Estatutos tuvieran en cuenta en ese marco el debate municipal.

    Mientras tanto las CCAA como las Diputaciones sean las Administraciones «buenas» que «dan» a los Ayuntamientos dinero y más dinero para que éstos inviertan en dar cada vez más y más que posteriormente han de mantenerse; ¿Como?. Pues aparte de gastos de inversión también otorgan subvenciones para gastos corrientes. No quiero esta forma de financiación que duplica gastos, pero claro el meollo está en que un gran porcentaje de la razón de ser de dichas Administraciones consiste precisamente en eso.

    El Principio de subsidiariedad, tan manido de un tiempo a esta parte necesita urgentemente tener mecanismos de financiación para poder prestar los servicios a los ciudadanos con eficiencia y eficacia, de otro modo, nos veremos abocados en corto plazo a no poder prestarlos.

    La situación que viven muchos Ayuntamientos en el ámbito rural es de auténtica angustia financiera, pues los gastos, entre ellos, los impropios (competencias ajenas sin financiación que los Ayuntamientos asumen) hacen que los ingresos propios sean totalmente insuficientes. Si el asunto sigue igual no habrá quien nos rescate……hablar por hablar.

  6. Hoy me levanté guerrillero y como siempre tiene que haber una oveja negra en todas partes, voy a romper un tabú sagrado: la Administración Local no necesita más financiación sino menos y que la quiten la mayor parte de las competencias y servicios donde se mete para desgracia de la ciudadanía, así como sus correspondientes dineros; y lo mismo para la Administración Autonómica. Pero lo que realmente más necesitan ambas Administraciones Publicas, es una Ley anti-mafia para impedir la formación de camarillas delictivas y/o corruptas, muy ajenas al interés público general de la Sociedad.

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