El cambio ya está aquí

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imagen de el Saucejo

Ya ha llegado el cambio a gran parte de nuestros Ayuntamientos y se está instalando en muchas Comunidades Autónomas. Ello está levantando ciertas ampollas. Pero lejos de

oponerse, hay que sumarse al cambio, encabezarlo y dirigirlo hacia la mejora, no un cambio a peor.

Resulta evidente que el sistema político español ha fracasado y ha hecho crisis por la corrupción instalada en todos los Partidos que han detentado el gobierno de alguna Administración. Lógicamente como tales Partidos los que aparecen nuevos no tienen casos de corrupción, aunque nada más tomar posesión en Ayuntamientos han empezado a desvelarse algunas cosas oscuras, que no han dado lugar a ningún cese o dimisión como Concejal. Pero como del cambio ya se ocupan abundantemente los comentaristas políticos, vamos a hablar del cambio a nivel administrativo, ahora que los nuevos equipos de gobierno zarpan hacia una singladura de cuatro años.

La primera premisa es que a nadie debe extrañar que las propuestas de cambio obtengan respuestas negativas, desde el “eso es un disparate”, al “ojalá eso se pudiera hacer aquí”, pasando por el inefable “pues siempre lo hemos hecho así y lleva funcionando muchos años”. Cualquier organización es refractaria al cambio, pues todos nos sentimos más cómodos cuando nos movemos en lo conocido, despertando inquietudes el no saber a ciencia cierta lo que pueda suceder. Por ello una de las primeras premisas para impulsar cambios organizativos es acabar con los miedos, lo que se consigue explicándolo bien, con una buena comunicación.

Se nos puede decir ¿hay que cambiar por cambiar? La respuesta es no y sí. No se debe cambiar lo inmejorable, pero lo mejor es enemigo de lo bueno, y para obtener lo mejor debemos cambiar lo bueno. En algunos aspectos, partiendo del supuesto de que todo es susceptible de mejora, el margen de mejora que quepa no será asumible por el coste que pueda suponer (coste económico, social, político…) En consecuencia hay que decidir que trataremos de cambiar y que no. Y en este punto habrá que priorizar. Que cosa es más urgente, cuales pueden esperar y qué es inaplazable.

Uno de los principales temores que despiertan las novedades es el de quedar desplazado en la organización. Por ello es importante implicar a los afectados y hacerles ver que las mejoras no tienen que suponer que se vaya a prescindir de nadie, sino que “jugando con el mismo equipo” se va a “variar a algunos jugadores de posición”. Una buena comunicación (otra vez) hará ver que los cambios van a mejorar el trabajo en general, por más que en algún caso puedan producir una cierta incomodidad al principio por la necesaria adaptación.

Si por el contrario se pretende implantar un cambio de arriba hacia abajo, con advertencias de que “algunos se van a enterar”, “ha llegado la hora de hacer pagar culpas”, “por fin ha dado vuelta la tortilla”, etc. las reacciones y resistencias serán mucho mayores.

Por lo demás hay que perder un poco el miedo a “los que vienen”. Yo tengo una anécdota de hace bastantes años, cuando un Concejal recién electo de Herri Batasuna comenzó a enviar consultas a la revista cuya redacción estaba a mi cargo. Los Redactores eran remisos a contestar al cliente y yo me tenía que esforzar persiguiéndoles para que lo hicieran, haciéndoles ver que la empresa había aceptado esa suscripción y era nuestra obligación. Lo curioso es que pronto pude observar que las consultas, abundantes, lo que buscaban es que nadie pudiera acusar a la coalición de ninguna ilegalidad, pues bastante ocupación tenían sus Abogados para defenderles de las acusaciones penales por su actividad habitual, como para tener que preocuparse de acusaciones por irregularidades administrativas.

Mi convencimiento es que en estos momentos estamos asistiendo a un proceso con cierta similitud, como pone de manifiesto que a pocos días de la toma de posesión se abandonen proyectos que parecían banderín de enganche.

En conclusión lo que hay que tener no es a los cambios, sino a que éstos no se hagan adecuadamente.

4 Comentarios

  1. Muchas gracias Fernando por recordarnos que, una vez mas, lo verdaderamente importante, lo que nos hace falta es sentido común.

  2. En nuestros Ayuntamientos han entrado personas con «ojos limpios» y sin ataduras políticas que hacen preguntas que todos haríamos: ¿Esto POR QUÉ se hace así? ¿Habéis pensado que aquello se puede hacer de OTRA MANERA? Debemos aprovechar todo lo posible que pueden ser excelentes palancas de cambio, sobre todo en los primeros meses. Tomemos la oportunidad que se nos brinda para mejorar nuestras organizaciones. A todos nos irá mucho mejor.

    • De acuerdo con José María. Aprovechemos la ocasión de los cambios de gobernantes, con independencia de los colores políticos, para ofrecerles las mejoras útiles y accesibles a nuestro pueblo.

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