El despertador de la Historia

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Es normal que una situación como la creada por la pandemia desate la inventiva entre pensadores y aficionados acerca del mundo que sucederá a una sacudida como la que estamos experimentando. Creer que todo va a cambiar es una simpleza tan abultada como creer lo contrario. La historia de las sociedades tiene una continuidad basada en vigorosos pilares que raramente se destruyen de forma visible y menos en poco tiempo. Pero se transforman y de eso no hay duda: con parsimonia pero con seguridad. La epidemiología nace en el siglo XIX y está ligada al cólera que se llevaba por delante vidas humanas sin distinguir si se trataba de un pobre trabajador de la incipiente sociedad industrial o de una ex-reina como fue el caso de la de Baviera que murió de cólera en Munich en 1854. La influencia que esta enfermedad tuvo en la planificación de las ciudades fue inmensa y ahí están como testimonios los nuevos modelos de urbanización o los estudios y las realizaciones en torno a la conducción, el tratamiento y el uso del agua.

¿Alguien piensa que espacios colectivos como los bares y restaurantes, los estadios deportivos, las plazas de toros, las discotecas … van a permanecer tal como los hemos conocido antes del confinamiento? Las mismas plazas públicas, los paseos por la calle, expresiones de los más inocentes entretenimientos ¿van a seguir ofreciendo el mismo trasiego? Las viviendas ¿no deberían los urbanistas y arquitectos pensar en ofrecer soluciones a los problemas que se han padecido durante el encierro para tratar de afrontarlos y, en su caso, superarlos con nuevas propuestas? Ahora vemos que quienes sostenían que el dispendio de las “ciudades alargadas” en el espacio no era posible mantenerlo se ha revelado como cruel y precipitado porque quienes optaron por viviendas con pequeños jardines han sobrevivido mejor a los rigores de la reclusión. No estoy hablando del afortunado plutócrata con hectáreas de esparcimiento sino de ciudadanos normales propietarios de ochenta metros cuadrados de césped y plantas verdes. De donde se sigue que las afirmaciones dogmáticas debemos tratarlas como lo que son: tópicos. Y las personas mayores sabemos que los tópicos son la sepultura de las ideas. 

En España están surgiendo ya iniciativas curiosas y esperanzadoras. En un país como Alemania existe una bien provechosa que puede interesar a los lectores de este Blog. Entre los acuerdos trabados por los socios para la formación del actual Gobierno de coalición entre conservadores y socialistas hay uno que se refiere a la reforma del sistema federal desde una perspectiva que no es nueva  pero sí actualizada bajo un enunciado moderno: “la creación de condiciones de vida equivalentes entre los alemanes” porque – se sostiene- “la racionalidad del federalismo no consiste en afianzar la diversidad y las diferencias entre los territorios (nosotros diríamos las identidades) sino la de crear unas condiciones de vida equivalentes entre los ciudadanos”.

Merece la pena detenerse en el modus operandi seguido para activar ese acuerdo: se constituyeron, por mandato del propio Gobierno, varios grupos de trabajo con representantes de la Federación (en nuestra terminología, el Estado) y los Länder (nuestras Comunidades autónomas) dirigidos por los titulares de los ministerios federales del Interior, de Agricultura y de Familia. Estudiaron entre ellos asuntos como la situación financiera de los municipios y la ordenación territorial a ella ligada, las infraestructuras digitales, los mercados de trabajo, las prestaciones sociales y sanitarias, la formación de niños y jóvenes … un largo prontuario, cuyo resultado, en forma de Informe, fue presentado en julio de 2019 y hoy figura como aguja de bitácora para los proyectos tanto de la Federación como de los Länder y de los municipios.

Los municipios alemanes están perdiendo autonomía al compás de las nuevas reglas de financiación que les están afectando, a ellos y a los Länder. Cuanto más y más abultadas son las transferencias de dinero de las que se benefician, mayores son los mecanismos de control que se instauran. Esta forma de resolver los problemas de insuficiencia de recursos está cambiando por completo las relaciones entre las Administraciones territoriales. Pero lo que quiero destacar es que, de resultas del acuerdo mencionado, se están tratando los asuntos que podríamos llamar “municipales” más sustanciosos: la planificación urbana y las infraestructuras, la movilidad, la vivienda social, el tamaño apropiado de los asentamientos poblacionales, el transporte y sus redes más eficaces y menos costosas, la eliminación de barreras, las nuevas formas de convivencia entre las generaciones …

Estamos como se ve en época de pensar y pensar es la mejor forma de activar los cambios. Que son los despertadores de la Historia.

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