La ética del azar

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Escribo esta nota mientras escucho de fondo el naranará-naráina (léase con intención y se recordará el soniquete lotero de los niños de San Ildefonso) de la lotería de Navidad, sin prestarle demasiada atención, claro. Y es que tengo que insistir sobre la perversión de los juegos de azar de nuevo, ya lo hice en este mismo lugar hace tiempo. Y lo hago porque me parece lamentable, por no decir ignominioso, el jueguecillo perverso que Hacienda lleva con todos nosotros a costa de la mardita lotería. El Sacrosanto Fisco ya descubrió hace más de dos siglos el filón recaudatorio de la lotería: se esquilma al personal y además dejas contento al esquilmado. Quien pierde, o sea casi todos, se conforma con que no es rico, pero al menos, de salud, bien. Hacienda pone el caramelito de la ilusión del pobre en la boca y sin despeinarse, nos tima descaradamente, dicho sea, claro, con el mayor de los respetos. Porque del total de lo que recauda, directamente el 30 % se lo lleva la sucesora de Montoro, Dª María Jesús Montero. En algo coinciden al fin todos los partidos, aunque con Montoro la cosa empeoró al meter mano al bolsillo del agraciado llevándose, además, un 20% si te toca. Es decir, no contentos con ello, si tienes la suerte que te tocan los primeros premios, Hacienda se lleva otro 20 %. Si fuera un personaje de dibujos animados, sólo al pensarlo se me pondría la cara colorada, frunciría el ceño y echaría humo por las orejas.

Lo bueno y sorprendente es que todos colaboramos de buena gana. En un país de parados y pobrecillos, todos pensamos que por qué no vas a ser tú el agraciado, te tapas los ojos y picas como gorrioncillo que recoge semillas. Mi abuela diría que esto es una sinvengonzonería y tendría más razón que San Pancracio, al parecer Patrón de la lotería.

La industria del azar se ha desarrollado hasta límites execrables y lo que es seguro es sólo hay alguien que siempre gana, el Estado. Por eso desde hace años se han ido introduciendo juegos y más juegos.

Recordemos. No es mal negocio. La Ley 83/1963, de 8 de julio, sobre elevación del tanto por ciento de la cuantía a distribuir en los premios de la Lotería Nacional, a parecer aun vigente -qué gracia, no se ha visto afectada por la Memoria Histórica, qué casualidad-  dispone:

«El artículo sexto de la vigente Instrucción de Loterías, de veintitrés de marzo de mil novecientos cincuenta y seis, quedará redactado en la siguiente forma: «Artículo sexto. La cantidad a distribuir en premios consistirá en el setenta por ciento del importe total de los billetes de que consta cada sorteo, quedando el treinta por ciento restante a favor del Tesoro. Este tanto por ciento no podrá ser alterado más que en virtud de una Ley que señale expresa y concretamente nuevos tipos».

En https://www.abc.es/economia/abci-loteria-gran-negocio-estado-gana-mas-2300-millones-201912220152_noticia.html se puede leer:

«Lotería, el gran negocio del Estado con el que gana más de 2.300 millones al año. … Es, con mucho, la empresa más rentable de la Administración española y un negocio que dirige el Ministerio de Hacienda, del que orgánicamente depende esa sociedad mercantil…/… Esta sociedad (SELAE) le ha reportado al Estado unos beneficios acumulados de unos 8.500 millones de euros en el quinquenio 2014-2018. En ese periodo, la SELAE facturó un total de 43.956,9 millones de euros con la venta de todos los juegos de azar que ofrece».

¿Qué vende esta Empresa? Esperanza, nada más. Humo al fin, en forma de supuestos beneficios inmediatos. ¿Cuál es el target de cliente? La clase media y baja, los que tienen que controlar el dinero que gastan cada día.  Alguien cree que un Clorencinos, un un Bilgueits o un Potín se plantean jugar a la lotería? Los ricachos se forran a golpe de click en segundos. Manejando cien millones en acciones de equis empresa en segundos y con un levísimo alza de la Bolsa, sí, en un click, se embolsan una cantidad de dinero que nadie ganaríamos en toda nuestra vida laboral. El producto de esa empresa comercializadora del azar es en definitiva la miseria humana. Dicen los matemáticos y los economistas que la lotería es el peor de los negocios posibles para quien la compra, claro.

Si al porcentaje que se queda ab initio añadimos que de lo que toca se queda un porcentaje otra vez Hacienda, ya tenemos el panorama completo. De los 400.000 euros del primer premio, quedan exentos los primeros 20.000 euros y se tributa por los 380.000 restantes, de manera que Hacienda se quedaría con 76.000 euros y el ganador, con 324.000 euros, y así hasta el cuarto premio. Tal cual, así de absurdo.

Y si criticable y vergonzoso es que en horario de máxima audiencia (de 22 a 23,30 h) pude ver el otro día en una cadena comercial normal hasta doce anuncios de juegos online de todo tipo (póker, ruletas, apuestas deportivas…), no lo es menos que el estado tenga como anuncio estrella de las navidades el de la Lotería, por cierto, siempre una gran obra de arte, no hay que ocultarlo.

El Sr. Garzón, Don Alberto manifestó recientemente que iba a establecer medidas para no permitir la publicidad de juegos de azar y no entiendo cómo es posible que no haya hecho nada aún. Y eso con las casi nulas competencias que tiene su Ministerio, el de Consumo. Y con el tiempo que le debe dejar el no tener nada que hacer (posiblemente hace sudokus de nivel uno o dos o crucigramas). Supongo que dirá que es muy complicado blablablá y que no le dejan. Excusas de mal pagador, quizás la Ministra del ramo, Sra. Montero no ve con buenos ojos cerrar el filón recaudatorio. Sin embargo cosas mucho más complicadas y difíciles está haciendo el Gobierno sin ruborizarse para nada: la reforma del CGPJ, un auténtico golpe en la línea medular de la división de poderes o la ley de eutanasia, todo ello sin apenas debate público y en la crítica situación actual. ¿Y no puede prohibir o al menos regular ya la publicidad del juego cuando además ahora los adolescentes se encuentran en una habitación y navegan sin control por la red?

Ya se sabe, el que obtiene beneficio fácil considera que la ética es para otros. Cada gremio, hasta el de los piratas tiene su propio código ético. Hasta la cadena de TV de la Conferencia Episcopal permite anuncios de juego online, por lo menos hasta hace poco, desconozco si lo hace todavía. La ética del poder del dinero y del poder en sí entra dentro de la teoría de la razón de estado: no se puede esperar lo mismo del comportamiento individual de un ciudadano peatón que de quien ostenta el poder. Éste “protege” intereses colectivos. Utilitarismo. Así, esto se traduciría en una frase que pronunció nuestro Vice Segundo cuando hace unos añitos le echaron en cara su connivencia y permitir financiarse a través del corrupto y dictatorial régimen iraní. Dijo algo así como que “cabalgamos con nuestras contradicciones”, quedándose tan ancho. En un reciente estudio de El Justica de Aragón (el Defensor del Pueblo en Aragón) se afirma y se alerta de que 19% de los jóvenes entre 14 y 17 años apuestan de forma presencial:

«De los 49.946 jóvenes entre 14 y 17 años que hay en la comunidad, cerca de 19.000 estudiantes de instituto (38%) admiten hacer apuestas deportivas y casi 9.500 (19%) juegan presencialmente, además de que 4.727 (9,4%) lo hacen online y otros 1.649 podrían tener adicción».

(Puede verse en https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/engano-llamar-juego-apuesta_1448677.html)

Qué decir. Sólo puede uno tirarse de los pelos.  También se afirma que

«En términos económicos, en el 2019 el sector del Juego en Aragón ingresó 42 millones de euros a las arcas públicas, produjo 1.100 puestos de trabajo y dedicó 3 millones de euros para su prevención a través del III Plan de adicciones».

O sea, esto es como el tabaco, es obvio que es malo, perjudicial, destructivo, pero es preferible mirar hacia otra parte, no vaya a ser que renunciemos a un pastel recaudatorio que en los tiempos que corren no viene nunca mal. El balance para la Administración es de signo positivo. Recauda y luego reinvierte una ínfima parte en campañas de prevención.

¿Está bien todo esto? En mi opinión, obviamente, no. Es el mismo argumento que se emplea con el tabaco. Perjudica, está claro. Pero es que la carga fiscal del tabaco (los impuestos especiales más el IVA) supone en España el 80 por ciento del precio final. ¿Llegará el día en que desde el Ministerio Equis se anime a fumar para recaudar más? Cosas veredes amigo Sancho.

Todo esto produce una profunda zozobra. Mientras tanto, el 41,5% de los españoles lo tiene claro: dedicaría el dinero de El Gordo a pagar deudas y tapar agujeros, según se desprende de la última encuesta sobre la Lotería de Navidad desarrollada por un comparador financiero. Podemos añadir lo que decía el chiste: el resto que esperen.

2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con Vd. a mi me hicieron un favor no juego mas que 40 euros para Navidad y por compromiso, no me quiero hacer rico, millonario me gustaría pero rico no pero aún hay varias cosas más perversas una es que después de cotizar por la máxima durante 42 años 10 meses y dos días te tengas que jubilar si o si anticipadamente a los 61 años y te descuenten un 24% y la segunda más perversa también es que de lo que has pagado para la pensión con descuentos en el IRPF en la base de la cual te pagan pensión, cuando te jubilas te vuelven a retener IRPF éso si que es sangrante, la lotería pues el que quiera que juegue y el que no pues no, si todos hubieran hecho lo que hice yo dejar de comprar, a lo mejor Montoro y asociados hubieran dado marcha atrás, pero lo vergonzoso de éste país es que que al que más pone más le perjudican esa es la realidad, a mi me cogen con 20 años y ya me hubiera largado de éste pais, como se han tenido que largar mis dos hijos, Feliz año aunque creo que nos lo van a poner muy difícil Mr. Handsome y el moñas con sus socios catalanes y ex-etarras

  2. Mi más completo acuerdo con el artículo, el sistema de lotería es un auténtico escándalo, y además están las casas de apuestas que acabarán corrompiendo los deportes, en especial el futbol. Y las casas, de apuestas, qué casualidad, están también en los barrios de rentas más bajas.
    Mi enhorabuena al autor y que siga escribiendo así.

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