La soledad del Secretario-Interventor

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La soledad del Secretario-InterventorMuchas veces hemos oído decir que nacemos y morimos solos, y que, al final, solos estamos en los momentos mas decisivos de nuestra vida, porque somos nosotros los que llevamos las riendas de nuestras propias decisiones.

Pues bien, si eres Secretario-Interventor, es muy probable, que estés solo en el más amplio sentido de la palabra y en más extensa amplitud del término: solo cuando tomes una decisión, cuando no la tomes, cuando prepares un expediente, cuando no sepas ni que expediente preparar… solo para atender al público, para hacer las fotocopias… solo para charlar ociosamente con los concejales… y tal vez incluso, solo al abrir el Ayuntamiento por la mañana.

No creo que esté describiendo el lado oscuro ni descubriendo América a los Indios, pero todos sabemos que hoy día el Secretario-Interventor (y no me olvido de los Secretarios, Interventores y Tesoreros, pero repito, el Secretario-Interventor) vive la realidad de su trabajo con la Espada de Damocles sobre su cabeza. Una espada cuya empuñadura adopta la forma de certificado. Certificados que son solicitados por los particulares, por los Notarios, por los Registradores, por los Organismos que nos conceden subvenciones, por los que “colaboran” con nosotros en los asuntos mas variados: no sabría decir cuales temo más, pero la frase “necesito un certificado de Secretaría que diga que…” en muchísimos casos, no es la mejor manera de empezar el día.

De todas formas, como hemos dicho al principio, la soledad se siente de manera intensa en determinados momentos. Pero también hemos de decir que esa soledad se mitiga en muchos otras ocasiones de diversas maneras: los compañeros de los municipios situados a varios kilómetros, la familia situada a varios kilómetros, y los Servicios de Asistencia a Municipios… situados a varios kilómetros: afortunadamente para nosotros estamos inmersos en la era de la las comunicaciones a distancia y hoy día es posible solucionar muchísimos problemas con la tecnología a nuestro alcance (siempre que no estemos en alguno de los Municipios que todavía no disponen de ella).

De esta forma, es posible solventar la mayoría de los problemas jurídicos que se nos plantean en nuestro quehacer diario: por suerte (o con suerte), siempre encontramos un compañero dispuesto a atendernos, escucharnos y darnos un poco de luz sobre el asunto que nos inquieta; y si tenemos algo más de suerte, a lo mejor, nuestro Servicio de Asistencia a Municipios acaba siendo nuestro chaleco salvavidas en más de una ocasión. Y en este punto, no quiero dejar de hacer referencia, por la parte que me toca, al Servicio de Asistencia a Municipios de la Diputación Provincial de Huesca http://www.dphuesca.es/ (Área de Asesoría Jurídica) compuesto por un equipo de profesionales que deberían ser clonados y repartidos por el mundo jurídico, porque después del 112 creo que son el teléfono mas necesario para sobrevivir. Tampoco debemos olvidar que, en general, los servicios de información de los Departamentos, Organismos, Instituciones… son, cada uno en su ámbito, una fuente importante de aclaración de dudas.

Todo esto es así, y afortunadamente lo es; pero al final, en el momento de firmar el informe, el reparo, el certificado… de nuevo se cierne sobre nosotros esa soledad que sitúa nuestro despacho en mitad de aquella NADA de “La Historia Interminable”… y la familia situada a varios kilómetros…

Pero tal vez no sea la soledad en si misma la que nos produce esta sensación extraña sino, muy posiblemente, la incomprensión: tenemos que asesorar en derecho sobre el procedimiento a seguir para tramitar un contrato a quien no conoce la definición de contrato, tenemos que negar una compulsa a alguien que no sabe lo que implica una compulsa… hasta ahí correcto, porque nuestro trabajo es precisamente ese. Pero, entonces, porque se nos cuestiona constantemente cuando exponemos las razones por las que hay que hacer algo o dejar de hacerlo ¿acaso si le pedimos al médico una dosis alta de un fármaco y nos lo niega porque puede matarnos, se lo discutimos?, ¿acaso alguien cuestiona las actas que levanta el Secretario judicial, y el acusado se niega a cumplir la condena porque no está de acuerdo con la forma en que han redactado su intervención?, ¿acaso se discuten las actas notariales?: ¿por qué se nos cuestiona constantemente?.

Es cierto que algunas de las solicitudes (de certificados, normalmente) que se nos hacen (y para no ofender a nadie en concreto, utilizo el impersonal y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) acaban tomando forma (de certificado, normalmente) porque no se da más opción. Y es cierto que muchas de ellas no son necesariamente “extrañas”.

Pero también es cierto que, en otras muchas ocasiones, somos nosotros los que vamos permitiendo y consintiendo ese deslizamiento hacia la emisión de determinados certificados, informes, reparos… Y no debe ser así porque es necesario que cada uno sepa donde están los límites: los primeros los limites legales, más allá de los cuales hay que poner el cartel “ a partir de aquí, monstruos”. Las primeras negativas no suelen ser bien recibidas, luego te conviertes en un Secretario “raro” y todo es mas fácil.

En todo caso no debemos perder de vista la utilidad de los informes de los técnicos y de los “informes” del Alcaldía: y cada uno que aguante su vela.

5 Comentarios

  1. Cuanta razón llevas en tus palabras!. También soy un «secretario-interventor» de un pequeño pueblo de Navarra, al que le toca desde abrir el Ayuntamiento, arreglar la calefacción que no va y como no, certificar y asumir con su firma la «fe publica» de todos los documentos. Para unas cosas imprescindibles, para otras, nos usan, nos burlan y se rien de nosotros, respaldados por Alcaldes caciques y en el caso de Navarra por la vergonzosa actitud del Gobierno de Navarra en relación a la habilitación de nuestras plazas.

  2. Qué razón teneis!Llevo seis meses trabajando y estoy hundida! Desde el Alcalde hasta el ultimo ….todos me cuestionan.Cuestionan mi trabajo, mi profesionalidad, cada coma de lo que escribo! Estoy muy sola y me encantaría conocer a otros profesionales para compartir experiencias…que razón teneis con todo lo que decís…
    Un saludo

  3. Hola Ali. Voy a entrar pronto a formar parte de vuestro colectivo de Secretarios-Interventores en un pequeño pueblo de CLM y me gustaría que me comentaras un poco como es el trabajo. Y otra cosa, anímate y no dejes que puedan contigo…

  4. Hola Sras/sres Secretarios-Interventores. Fui policía Local, y como ustedes sufrí presiones de todas las partes. Por lo que comprendo cierta parte de sus alegatos. Pero convendrán conmigo que todo ese “sufrimiento” (por llamarlo dulcemente), en parte –algunas/os-, se lo ganan a pulso. Y me voy a explicar.
    Desde hace 12 años me dedico a la política, siendo concejal-portavoz del grupo municipal, al que pertenezco. Actualmente sigo con el mismo cargo y me resulta curioso, que la secretaria-interventora de nuestro ayuntamiento –conociéndome, después de tantos años y sabiendo mi carrera profesional- siga haciendo las cosas tan arbitrarias, que nos veamos siempre con quejas, recursos y contenciosos.
    Ello me lleva a reflexionar si esto va en el sueldo, en los complementos, en ese horario tan extraño y factible (pactado solo con la alcaldesa), en una palabra, si nuestra secretaria-interventora se habrá convertido en “un estomago agradecido” de la Alcaldía.
    Llegados a este punto, puede parecer una crítica simple. Pero vamos más allá.
    Contratos de dudosa legalidad, sin ningún reparo. Sin certificación y sin el preceptivo informe.
    Expedientes de Pleno, que a su vez llevan multi expedientes internos, que nada tiene que ver con el supuesto punto del orden del día, que se supone está revisado por la susodicha secretaria.
    Puntos no reflejados en el orden del día, cambiados en el mismo momento de tratarlos, sin que exista oposición, ni reparo, ni advertencia, por la secretaria-interventora.
    Resoluciones de Alcaldía, con redacción errónea que esconden contratos a favor de “amiguetes de la Alcaldesa”.
    Intento de burlar la legalidad, ante las reclamaciones del que suscribe, y a posteriori, cuando se ve forzada por la fuerza de la razón. Entonces reacciona de forma que da a entender que ¡Si! pero que como está hecho…….Alucinante.
    Con esto no pretendo agobiar a los lectores, que se merecen todos mis respetos, ni tampoco criminalizar a la funcionaria con habilitación nacional. Sé que saldrán muchos defensores y detractores, pero les indicaré que por mí parte, nunca he intentado menospreciar la labor de quien debiera ser la fedataria de la legalidad. Legalidad a la cual me he visto sometido por deformación profesional y que he llevado como objetivo. Ya que una sociedad sin legalidad es una sociedad perdida.

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