En España, la composición familiar ha experimentado importantes cambios durante las últimas décadas, haciéndose cada vez más poliédrica. Si retrocedemos muy atrás en el tiempo, advertimos cómo las familias extensas fueron sustituidas por las familiares nucleares (formadas por padres e hijos) a principios del siglo XX, gracias al proceso de industrialización. Aunque todavía predominante, este modelo nuclear comienza a perder fuerza frente a la irrupción de nuevas estructuras familiares, diferentes al modelo tradicional. La versión monoparental, en la que un sólo progenitor es el responsable de la unidad familiar, es probablemente el principal ejemplo de ello.

La Fundación Adecco acaba de presentar el informe “Mujeres con responsabilidades familiares no compartidas”, que basa sus conclusiones en una encuesta a 500 mujeres en esta situación. Y los resultados son los siguientes: en España, los hogares monoparentales superan ya el medio millón (548.600), una cifra que se ha incrementado un 80% durante la última década, según el Instituto de la Mujer.

Hay que destacar que casi 9 de cada 10 de estas familias está encabezada por la figura materna (88,6%), frente a las 11,4% que tienen al frente a un hombre. Es por ello que actualmente empieza a emerger un nuevo concepto, que aunque no oficial ni reconocido, refleja probablemente la realidad de una forma más exacta: “monomarentalidad”. Cabe destacar que el 66% de las mujeres al frente de una familia monoparental tiene un perfil joven, siendo menores de 45 años. Por el contrario, un 44% supera esta edad.

En el ámbito de la organización familiar, cabe destacar que un 53% comparte vivienda como medida de ahorro, lo cual no es extraño si tenemos en cuenta que el 91% de las encuestadas ha señalado que llega con dificultad a fin de mes. En este sentido, la mayoría (31,6%) comparte hogar con familiares, mientras que un 21,1% lo hace con amigos u otras familias en esta situación.

En cuanto a la situación laboral, los resultados de la encuesta arrojan que un 40% de las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas se encuentra en situación de desempleo. El resto (60%) está ocupada, pero un 10% sólo trabaja días sueltos. Esta cifra es 15 puntos superior a la tasa de paro femenina a nivel general, que se sitúa en el 25,3%. Es llamativo el alto porcentaje de mujeres desempleadas que superan el año de búsqueda activa de empleo. Así, un 71% es parada de larga duración, una cifra que supera en 10 puntos porcentuales a la registrada para todas las mujeres a nivel general (61%, según el INE). Concretamente, un 41% ya supera los 2 años sin trabajo, mientras que un 30% lleva más de 12 meses buscando empleo.

“Las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas necesitan un empleo más que nadie, pues ellas solas tienen que sacar adelante a su familia. Sin embargo, se produce la paradoja de que tardan más en encontrarlo, en muchas ocasiones por prejuicios relacionados con un temor a las bajas o a la conciliación”, asegura Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

 

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