Nóminas, prestigio, libre designación, y otras desigualdades del montón

5

Nóminas, prestigio, libre designación, y otras desigualdades del montón

¿Quién es “mejor profesional”? ¿El Secretario-interventor de Almonacid de la Sierra o el Interventor General del Ayuntamiento de Madrid? Pues al margen de que las comparaciones, per se, son odiosas, en este momento no sabría contestar… Probablemente los dos son bastante buenos. Genéricamente sí puedo decir que un buen, incluso “un gran” profesional es el que consigue desempeñar su función con un alto grado de acierto (el cual nunca es del 100%, ya que somos integrantes de la raza humana) basado en la preparación técnica y en la ética, e independientemente del grado de reconocimiento que tenga.

Volviendo, a pesar de que era odiosa, a la anterior comparación, resulta que algunas otras preguntas que aquélla pudiera suscitar sí son susceptibles de respuesta.

Es decir, no sé quién “es mejor”, pero sí quién cobra más y quién goza de mayor prestigio: obviamente, y como no puede ser de otra manera ni discutimos en lo más mínimo: el habilitado de la gran ciudad, por graduación, trayectoria, responsabilidad, categoría del municipio…

Vale.

También cobra más un delantero del Madrid que un defensa del Almería, pero… (y puestos a hacer preguntas)…

¿Entre dos habilitados de la misma categoría (primera), quién es “libremente designado”?

¿Entre dos habilitados de la misma categoría (primera, segunda o tercera), y que trabajan en municipios similares (en población y presupuesto), cómo puede haber miles de euros de diferencia entre sus nóminas?

¿Por qué “secretarios accidentales de la cuerda” cobran más que algunos de nosotros, “habilitados de verdad”?

¿Por qué el mismo profesional que “sale por piernas” de un Ayuntamiento obtiene un gran reconocimiento en otro, o viceversa?

¿Por qué hay compañeros, que no son grandes docentes, a los que llaman constantemente para dar cursos y conferencias, mientras que otros, esta vez sí, mejores en ese aspecto, dan menos ponencias y peor retribuidas?

En fin, lo del “prestigio” es una cuestión menor, quizá relacionada con el ego personal (aunque también es cierto que se traduce en méritos, que la postre abren puertas), pero lo de la libre designación y lo de las diferencias retributivas, eso es denunciable…

Algún compañero me ha comentado, muy resignadamente, que cuando nos “extingan” como cuerpo de funcionarios, y nos coloquen a trabajar en las CCAA, al menos ganaremos calidad de vida, sobre todo en dos aspectos: no tendremos a los políticos “rondando” cerca, y ellos no decidirán sobre lo que tenemos que cobrar, amén de que cobraremos todos lo mismo (o parecido).

Quizá es cierto, pero aún así soy de los que defienden nuestro status quo como cuerpo nacional, perdón, estatal…

Lo que pasa es que esa defensa no siempre es fácil, con libres designaciones por allí, premios (de todo tipo) por allá, y la cara de tonto que se le queda a uno cuando el compañero del pueblo de al lado (muy parecido al nuestro) nos dobla la nómina…

5 Comentarios

  1. No conozco al Interventor General del Ayuntamiento de Madrid, pero desde hace bastante tiempo conozco virtualmente a Víctor Almohacid Lamelas.

    ¿Te acuerdas de un artículo titulado «Actualización de la Administración y su acercamiento a los ciudadanos» publicado en noticiasjuridicas.com allá por al año 2003?

    Seguro que sí porque lo escribiste tú.

    No sé cuanta gente lo habrá leído, pero a mí me abriste más los ojos que a Alex (el drugo sometido a tratamiento visual en la Naranja Mecánica de Stanley Kubrick).

    Creo que lo que ahora cuenta, no son las personas que saben, si no las personas que saben y quieren compartir y contrastar sus conocimientos, independientemente de los apellidos que su cargo lleve y de lo amplio, cómodo y confortable que sea su sillón.

    Bueno, tenía ganas de hacerte un comentario, y ya lo he hecho.

  2. El post es excelente. Todo eso es cierto, a lo que añadiría:

    Los habilitados/as en nombramiento provisional debemos demostrar que no somos meros empollones sin ningún conocimiento de la realidad, y sólo entonces, se nos ajusta el sueldo. Es vergonzoso. Después de la carrera, la oposición y el periodo de prácticas, otro periodo de prácticas. Y encima en Consejería dicen que es normal, que a cambio de aprender no debería encima querer cobrar. Sinceramente, si lo sé no hago la oposición. Y la «culpa» la tiene el autor del post, cuyos artículos (me lo ha recordado el tal Guillermo) me hicieron aprobar el primer ejercicio ;).La parte final obviamente es una broma, pero el resto es algo muy serio, y como digo, vergonzoso.

    Moraleja: excelente post y cambien el sistema.

  3. Estoy totalmente de acuerdo con lo que has expuesto, pienso que en esta profesión para ascender no es necesario leer mucho, en la mayoría de los casos, simplemente basta con abrir la mano un poquito más cada día, existiendo una proporción importante entre lo que se cobra y lo que se informa, porque todo es muy bonito hasta que pones el primer reparo. Lo cierto es que creo que no siempre es así y espero que en la gran mayoría de los Ayuntamientos estemos respetados y valorados, porque no fue fácil llegar hasta aquí, y aun es más dificil sobrevivir rodeados de políticos, aunque tengo que decir que por ahora mi experiencia ha sido bueno, y me tengo un gran recuerdo de los dos alcaldes con los que he trabajado.

Responder a Guillermo Cancelar respuesta