Un ruido gratuito y evitable: el de las motos

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Carburador

Muchos lectores conocerán la Selva Negra en el sur de Alemania, un espacio bellísimo de luces, de sombras, de altivas montañas, de dóciles valles, de animalillos asustadizos, de aromas seductores … Nadie que haya viajado por sus pueblos o caminado por sus montañas y valles puede olvidar las fuertes sensaciones de paz y de regocijo vividas.

Y, sin embargo, se libra allí una batalla contra los ruidos procedentes de las motos que, especialmente los fines de semana, se vuelve inclemente. Han surgido decenas de iniciativas ciudadanas, no para prohibirles la entrada sino para limitar el estropicio que causan con sus motores preparados. «Se acaba la era del carbón – dicen los empresarios de hoteles que sufren cancelaciones por este motivo- pero una moto eléctrica no parece estar en la agenda de la industria alemana». Solo piden limitar los decibelios e invocan el ejemplo del Tirol austriaco donde las motos que produzcan ruidos con más de 95 decibelios están sin más prohibidas.

Más de diez años llevan ya con una batalla en la que están presentes los alcaldes y las autoridades del Land de Baden-Württemberg que, a su vez, se han unido a análogas iniciativas en algún otro Land como es el caso del de Renania del Norte-Westfalia. Los vecinos están asustados porque, afirman, no es solo el ruido, además hay vibraciones que hacen temblar los utensilios de las cocinas como en la época en la que se autorizaban ejercicios militares con tanques incluidós.

En la propia ONU existe un grupo de trabajo sobre este asunto pero que no avanza un solo paso porque a ello se oponen países como Rusia, Turquía o la India. Y sin embargo hay trabajos científicos donde se demuestra que más del 40% de los propietarios de motos manipulan sus escapes con el objeto de hacer más ruidosos los motores. A ello hay que unir el hecho de que si en 1970 había 230.000 motos circulando por Alemania en estos momentos se acercan a los cinco millones.

Baden-Wurttemberg es un Land dirigido por el Partido de los Verdes y su ministro de transportes, unido al de Renania que pertenece a la democracia cristiana, han presentado una propuesta ante el Parlamento alemán (en Berlín) que ha sido respaldada con una gran mayoría. La misma obliga al Gobierno de la señora Merkel a actuar. Lo que se pide es la limitación de las emisiones a 80 decibelios y la prohibición tajante de mecanismos para reforzar artificialmente los ruidos.

Los ministros proponentes han sido valientes porque sin duda eran conscientes de lo que les esperaba por parte de los grupos de presión de la industria motera y de una parte de los propietarios de motos (no todos evidentemente pues entre ellos la mayoría se conduce con educación y respeto al prójimo). Y en efecto han tenido que sufrir manifestaciones donde se les ha insultado en varias ciudades alemanas, lo que a su vez ha ocasionado la reacción de los favorables a las medidas aprobadas por el Parlamento quienes han llegado a esparcir aceite en determinadas curvas para propiciar accidentes.

Como se ve, una guerra.

Todo ello me recuerda la iniciativa que yo activé en el Parlamento europeo en la época en que ocupé uno de sus escaños como diputado. Fue la primera y al efecto busqué el asesoramiento de expertos para que me ratificaran lo que suponía: que el ruido desaforado de algunas motos era un capricho de sus propietarios y en modo alguno una exigencia de su funcionamiento. Con el aval técnico me dirigí a las autoridades europeas competentes sin que jamás lograra avanzar ni un solo paso en la dirección que marcan las buenas maneras. No sé si existen ahora iniciativas parecidas pero imagino que es altamente probable.

Ninguna razón existe para que por las calles de nuestras ciudades y pueblos, de nuestras urbanizaciones se haya reducido sensiblemente el ruido de los coches y de los autobuses y el único estruendo que tengamos que padecer sea el de las motos.

Estruendo gratuito y fácilmente evitable. 

3 Comentarios

  1. No imaginaba que, en un blog de estas características, pudiera encontrar un artículo con el que tanto me identificase. A veces tengo la sensación de ser un marciano, por mantener que las motocicletas -fundamentalmente las de alta cilindrada, constituyen, por el ruido que producen, uno de los principales factores de deterioro de la calidad de vida en las ciudades. Fuera del ámbito urbano, en Baleares tenemos el triste honor de poseer el primer circuito motociclista Patrimonio de la Humanidad, la Serra de Tramuntana, donde la situación descrita de la Schwarzwald nos es del todo familiar. Me encantaría contactar con usted, profesor, vista la coincidencia de sensibilidades, por intentar replicar las medidas que refiere han sido adoptadas en Alemania y Austria. Cordiales saludos, y enhorabuena por el texto.

  2. No imaginaba que, en un blog de estas características, pudiera encontrar un artículo con el que tanto me identificase. A veces tengo la sensación de ser un marciano, por mantener que las motocicletas -fundamentalmente las de alta cilindrada, constituyen, por el ruido que producen, uno de los principales factores de deterioro de la calidad de vida en las ciudades. Fuera del ámbito urbano, en Baleares tenemos el triste honor de poseer el primer circuito motociclista Patrimonio de la Humanidad, la Serra de Tramuntana, donde la situación descrita de la Schwarzwald nos es del todo familiar. Me encantaría contactar con usted, profesor, vista la coincidencia de sensibilidades, por intentar replicar las medidas que refiere han sido adoptadas en Alemania y Austria. Cordiales saludos, y enhorabuena por el texto.

  3. me resultan de lo mas interesantes sus articulos, gracias por permitirme acceder a elos. Me especializo en derecho administrativo, soy de Argentina, y queria expresarle mis saludos cordiales.

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