Una herencia envenenada

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Una herencia envenenada

Dios nos libre de la pedantería de afirmar que sabemos exactamente qué hacer para salir de esta crisis que afecta a todas las personas. Entre esas personas (jurídico-públicas) se encuentran los Ayuntamientos, en los que visiblemente encontramos las mordeduras del monstruo Recesión. Repito que no sé exactamente qué es lo que hay que hacer, pero… ¿y si empezamos no haciendo lo que no hay que hacer? Dice la Ley de Haciendas Locales que “La hacienda de las entidades locales estará constituida por los siguientes recursos… El producto de las operaciones de crédito” (art. 2.1.f en relación con los artículos 48 a 55 TRLHL). Bien, pero hasta cierto punto digo yo, que luego las cuotas no se pueden pagar… ¿y si pasa eso? Yo, personalmente, no refinanciaría la deuda a largo plazo (vid art. 49.2.d TRLHL), o por lo menos no abusaría de ello.

Ya “antes de la crisis” (AdC) pudimos observar la tendencia, exponente máximo del “pan para hoy…” de hacer frente al pago de las cuotas de las operaciones de crédito contratando nuevas operaciones (técnicamente hablando “convirtiendo y sustituyendo total o parcialmente operaciones preexistentes”), mientras que el pobre Interventor (quien suele tener una espada en el pecho y la espalda contra la pared) hace cábalas milimétricas a fin de no superar el límite máximo de endeudamiento. Para empezar subrayamos la paradoja de pedir dinero a tu acreedor para pagarle a él mismo, amén de que nuestros queridos Bancos (ellos saben por qué) le dan a las Administraciones lo que a nosotros, los ciudadanos rasos, ni en sueños… Pues bien; pero flaco es el favor que le hacen concretamente a los Ayuntamientos.

No obstante, muchos Alcaldes, cegados por el electoralismo inversor-faraónico, construyen lo que pueden y lo que no, para venderlo como logros “tangibles” que demuestran (¿lo hacen?) su excelente gestión. Mientras tanto, el Ayuntamiento va endeudándose progresivamente, más y más y más… Si fuera dinero propio no les parecería tan buena táctica. Pero ellos no recogerán lo que han sembrado… (ni quieren, claro). Señor jefe de la oposición, si yo fuera usted me lo pensaría antes de hacer una buena campaña electoral… ¿De verdad quiere ser usted un Alcalde post-crisis? Que San Dunguero le proteja…

Pero claro, tarde o temprano, otro ganará… Sin embargo, las deudas contraídas por el Ayuntamiento son ajenas a este cambio de manos, y los acreedores bastante poco sensibles ante detalles secundarios como quién es el nuevo Mandamás. Se puede pues afirmar, sin duda, que el nuevo Alcalde ha recibido una herencia envenenada.

En resumen: soy consciente de que tenemos muchas más competencias que recursos, que la ciudadanía (legítimamente) aprieta, que las Comunidades Autónomas se ríen (ante el aplauso condescendiente del Estado) de las Haciendas Locales, y que el art. 142 de la Constitución queda muy bonito ahí sobre el papel… Todo eso es cierto, pero si tenemos poco dinero mi consejo es que gastemos poco dinero. Lamento ser tan simple.

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Víctor Almonacid Lamelas es Secretario de la Administración Local, categoría superior, y Máster en Nuevas Tecnologías en la Administración Pública. Actualmente desempeña los cargos de Secretario General del Ayuntamiento de Alzira (Valencia), y Vicepresidente del Consejo General de COSITAL. Es autor de varios libros y numerosos artículos.

2 Comentarios

  1. ojala los politicos se diesen cuenta de eso, de que si hay menos dinero hay que gastar menos. Aun asi te olvidas de algo que produce gastos tremendos y no son obras, las fiestas, que comen recursos y recursos y parece que cada año deben ser mucho mas caras que las anteriores. Si a ello le sumas que no optimizan recursos (en vez de contratar 5 peones al servicio del ayto durante un mes que te valgan 5000

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