Arcas municipales: un debate oculto

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Inversión EuroLa campaña municipal avanza sin que los ciudadanos podamos debatir sobre nuestras ciudades y regiones. El ruido electoral atrona con Bildu, con ETA, con el euro, con Grecia, temas todos ellos, sin duda, apasionantes y trascendentes, pero que poco tienen que ver con nuestras localidades. Nuestros líderes políticos se desgañitan desfaciendo estos descomunales entuertos a garrotazos entre ellos, sin que nadie nos cuente, en verdad, de lo que se debería debatir en estos comicios. Los ayuntamientos se caen por ruina. Como nos consideran menores de edad, nos hurtan el verdadero debate que deberíamos acometer con la urgencia del desahuciado. ¿Cómo vamos a pagar el marrón de las finanzas municipales y autonómicas?

Finaliza una etapa del municipalismo español para comenzar otra de incierto recorrido. Nada volverá a ser lo que fue. Y será durante estos próximos años cuando suframos los dolores de la defunción y del posterior parto. El actual modelo autonómico y municipal llega a su fin, agobiado por sus deudas, cargas financieras, reiteraciones y solapes. Son previsibles fuertes tensiones para los nuevos equipos gobernantes, dado que serán necesarios recortes severos en un significativo número de ayuntamientos y autonomías. Se otea dolor en la gestión, pero prefieren hablarnos en campaña de ETA y de alguna propinilla de inversión municipal, en vez de plantear abiertamente el problema y de exponer las diversas alternativas de solución para que pudiéramos escoger entre ellas. El sistema institucional diseñado en la Transición presenta síntomas de agotamiento. Lo que fue bueno para la España de los setenta, asfixia en la actualidad a las necesidades de una sociedad más dinámica y abierta. Dado que los partidos políticos, auténticos beneficiarios de ese sistema maduro, no harán mucho para reformarlo, tendremos que llegar casi al colapso para que se vean impelidos a cambiar las reglas de juego. Ni las autonomías ni las diputaciones – mucho menos aún los ayuntamientos -, son sostenibles en su actual realidad y circunstancias. Tras las elecciones, la lupa del gasto se centrará en las finanzas de los entes territoriales, por lo que tendrán que realizar un enorme esfuerzo de austeridad para conseguir el equilibrio que se les va a exigir.

Sorprende lo escaso del debate sobre la materia. Sin duda alguna, los recortes tendrán que ser significativos, y ninguna fuerza política nos cuenta dónde meterá la tijera. ¿Lo harán en sueldos, en número de empleados, en empresas municipales, o en inversiones o servicios? Quizás estén más confiados en el incremento de los ingresos, bien por la subida de las tasas e impuestos municipales o bien a lomos de una inesperada recuperación económica, quién sabe. No sabemos lo que harán porque no nos lo dicen. A lo mejor, no quieren asustar a la parroquia, o, a lo peor, no son aún conscientes de la embestida descomunal que sufrirán por parte del bravísimo toro de las finanzas municipales.

Al final, lo que tenga que ser será. Nos lo darán hecho, después de habernos hurtado el rebate responsable que debería haber protagonizado estos días de contienda electoral.

3 Comentarios

  1. Indudablemente no son conscientes de la que denominas embestida que sufrirán por parte del bravísimo toro de las finanzas municipales, la desgracia es que el municipalismo no está de moda, y quien más quien menos politico municipal, aspira a ascender y coupar cargos en otras administraciones donde la presión del vecino es menos cercana y molesta. No hay ideas, pero el modelo está acabado y sin financiación, es un hecho.

  2. Brillante y lúcido comentario, como siempre. El problema es muy grave y en realidad no se quiere pensar en él, mucho menos debatirlo y menos en período electoral. A medio plazo veremos colapsos sonados…

  3. Muy brillante el comentario y realista. Es imprescindible meter la tijera en los gastos públicos.
    Abogo por la supresión de empresas municipales, patronatos la mayoría de ellos innecesarios y fuente importante de clientelismo político, con la colocación de personas que no reúnen ningún mérito ni capacidad, únicamente haber colaborado con las diversas opciones políticas, pero que se alimentan de fondos públicos.
    Abogo por la supresión de los cargos de confianza también en la mayorías de casos innecesarios.
    Reclamo una gestión más eficaz y transparente en la gestión de los fondos públicos

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