Despilfarro III: La información pública

0

crisis institucionalInmersos en plena campaña electoral la información se ha centrado en los costosos mítines que organizan los partidos de siempre, en las declaraciones repetidas por los políticos de siempre o en la reproducción de las críticas entre los llamados líderes de siempre. Algunos tratamos de huir de esa vaciedad tan perniciosa, aunque soy consciente de que se está perdiendo otra oportunidad para debatir los problemas graves que nos circundan: la crisis económica, la crisis institucional y la crisis de nuestra democracia. En todo caso, a pesar de esa continua espuma de información política hay un mar de fondo sobre las reformas que tras las elecciones se anunciarán. Es denso el rumor de nuevos recortes.Algunos informes de asociaciones de empresarios apuntan hacia la necesidad de reducir el sector público. Reclaman que disminuya el déficit y se afronten reestructuraciones. Y las habladurías proliferan: quizá haya de nuevo un recorte fácil. Fácil en el sentido de aplicarse por medios informáticos, y fácil de introducir en el debate vulgar ante la cierta antipatía que causamos los funcionarios públicos. A saber, la reducción del sueldo. Y un abono para obtener recursos económicos: una subida de impuestos, afectando al impuesto de la renta de las personas físicas que controla más fácilmente el sueldo de los funcionarios, frente a medidas que atajen el fraude fiscal. Pero en esa poda y en ese abono, pregunto: ¿no hay otras ramas del frondoso sector público que no afecten tanto al tronco del funcionamiento de las Administraciones públicas?

Propongo dirigir la atención de los nuevos jardineros que quieren reformar el vergel público a otros ámbitos. Por ejemplo, por el que inicié este texto, la información. Existen muchas televisiones autonómicas, demasiadas, y también son muchas las televisiones municipales. ¿Realmente es necesario que los responsables políticos que gobiernan Autonomías y Ayuntamientos cuenten con medios de comunicación públicos para insistir en sus declaraciones de siempre? Junto a esa pregunta sobre su necesidad, porque no son pocos los medios de comunicación privada que existen, hay lógicamente otros interrogantes: ¿cumplen su función de información objetiva y veraz?

Pero, es más, si buscamos su situación económica, que es lo que ahora nos interesa al hablar del déficit público, nos encontramos con grandes números rojos de deudas. Por ejemplo, se ha publicado que la Junta de Andalucía ha de transferir a Canal Sur más de 150 millones de euros, que ya el año pasado cerró su ejercicio con pérdidas millonarias. En Baleares, el agujero de sus canales autonómicos superó los 170 millones de euros; en Madrid la deuda de su televisión supera los 200 millones y el récord de deuda está en Valencia con más de ¡1000! millones. Son sólo algunos números, pues como sabemos hay más televisiones autonómicas con deudas también bien preocupantes en el País Vasco, en Cataluña…

Hay menos datos con relación a las televisiones municipales, pues falta una mínima información sobre su situación. Las cifras son insuficientes para hacernos una idea cabal de su estado. Pero sí podemos conocer que los principales Ayuntamientos han recogido en los presupuestos pasados aportaciones importantes para sufragar televisiones locales. La deuda que se ha publicado de estas decenas de cadenas municipales supera los cien millones de euros…¿Son tan indispensables estos medios de comunicación públicos? ¿Padecería tanto la información y la formación de los ciudadanos si prescindiéramos de los mismos?

Se me dirá que estas cifras son “el chocolate del loro” dentro del gran agujero de deuda pública que soportamos.  Quizá. Pero habrá que evitar que los políticos sean loros que siempre dicen lo mismo en todas las televisiones y hay veces que el chocolate es oro.

No hay comentarios

Dejar respuesta