Cajas con doble fondo

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Cajas con doble fondo

La grave crisis financiera ha colocado a las cajas de ahorros entre sus puntos de mira. Es cierto que su peculiar configuración ha dificultado siempre precisar la solvencia de estas entidades. Pero, sobre todo, fue la avalancha de políticos y representantes sindicales en sus órganos de administración y gobierno lo que, a mi juicio, acentuó los riesgos financieros. Los intereses partidistas dirigían la brújula de sus inversiones a proyectos de interés político o a otros empresariales más arriesgados. Algunos escandalosos negocios sí se han conocido, como los que se publicaron con relación a Caja Castilla-La Mancha tras su intervención por el Banco de España o los que se difundieron para señalar la preocupante situación de Caja Sur. Pero hay más sombras de escándalos en otras cajas de ahorros. Puede decirse que algunas cajas son auténticas cajas de Pandora con agujeros de deudas, preocupantes índices de morosidad, inmuebles sobrevalorados…

El Banco de España quiso aprovechar la crisis financiera como entibo para superar esta situación, subiéndose al caballo de la reforma con el objetivo de dotarlas de una estructura más solvente. Se aprobó, así, una modificación de su organización con el fin de profesionalizar al personal directivo y reducir el número de políticos y representantes sindicales. También se creó un gran fondo de recursos dirigido a fomentar su fusión. A pesar de que algunas cajas pequeñas cumplían bien su función y habían respondido con solvencia, se dieron instrucciones para reducir de manera significativa el número de entidades.

Miles de millones de euros se acopiaron para facilitar las fusiones. Lastima que, como hemos sabido por las informaciones publicadas, gran parte de estos millones de euros se destinen a pagar doradas prejubilaciones e incrementar los sueldos y dietas de los consejeros y directivos. No reduce mi sorpresa sobre este dispendio el argumento que se da desde las cajas de que ese dinero se devolverá en unos años. Las cuantías de las prejubilaciones resultan obscenas en el panorama actual de crisis y es ahora, en este momento, cuando la situación financiera de España no puede permitirse tantas alegrías. Que el dinero se devuelva dentro de siete años no ayuda a la deuda pública actual.

Pero, es más, a pesar de estos millones de euros el problema de las cajas de ahorros no se ha solucionado. No han salido del ojo del huracán. Se anuncia que necesitan más dinero, porque se mira con temor el balance de algunas entidades repleto de promociones inmobiliarias inacabadas, de ladrillos acumulados, de urbanizaciones fantasmas… Se están preparando los informes para pedir que Bruselas autorice más millones de euros. Unas ayudas que contrastan, por cierto, con las que no reciben otros empresarios en crisis. Y no hay que desconocer que esas millonarias ayudas incrementarán la deuda pública que tanto está haciendo padecer a España en el río revuelto de los mercados y bajo las nubes tormentosas que anuncian que nos debemos someter a un posible rescate económico.

Tampoco se ha solucionado el problema de la presencia de políticos en los órganos de dirección. En los últimos días se ha publicado la composición de las cajas fusionadas o de los “sistemas institucionales de protección”, que se han creado, y resulta que hay más políticos y representantes sindicales que antes.

En fin, es triste advertir cómo unas instituciones con tan larga tradición, que cumplieron una importante función en el desarrollo económico de tantos pueblos, porque estaban vinculadas en su humildad a las Corporaciones locales, y que podrían haber seguido interpretando un digno papel en el sistema financiero español, se hayan dejado seducir por los números de las grandes entidades financieras y hayan perdido su sentido.

Pero esa es la situación actual de unas cajas … con dobles fondos.

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