Cómo seguir la normativa

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Cómo seguir la normativa

Comentaba el otro día lo difícil que me resulta estar al día de la nueva normativa que va saliendo. Porque además de las leyes, directivas comunitarias (¡socorro!), reglamentos, etc, están las circulares interpretativas. ¿Quién no ha tenido la oportunidad de disfrutar con las estupendas primicias exegéticas con que nos obsequia con periodicidad cartesiana el Instituto Nacional de Estadística consecuencia de los juiciosos y sin duda vastos debates habidos en el seno del Consejo Nacional de Empadronamiento por poner un ejemplo?.

Verdaderamente bien fundamentados y mejor intencionados, pero de una extensión y minuciosidad tal que hace imposible que un especialista de lo general que es un Secretario, pueda asimilarlos.

La mente se vuelve cada día más perezosa y olvidadiza y a veces crees que sabes algo y nada más alejado de la realidad….

No sé lo que harán mis colegas pero en mi caso, cada vez que sale una norma sobre la que se pueda barruntar que afecte en algo al Ayuntamiento, le echo un vistazo. Mis vistazos normativos consisten en lo siguiente:

  1. Un primer rápido barrido utilizando recurrentes técnicas de lectura veloz, es decir, pasar la vista por el texto sin atender al contenido.

  2. Un examen del sumario o índice de la ley o norma, si es que existe.

  3. Si no existe, una rápida ráfaga visual de los títulos, que suelen estar separados, centrados y a veces hasta en negrita.

  4. Un vistacillo a las disposiciones adicionales derogatorias  y finales: ver cuándo entra en vigor y si deroga algo serio.

  5. Un reconocimiento textual a través de palabras clave y el menú edición-buscar o bien del Explorer, del Mozilla (éste es muy rápido e intuitivo)  de Word si es que lo he descargado. Las palabras que suelo usar, dependiendo naturalmente de la norma de que se trate,  ante las dudas de que pueda afectar al Ayuntamiento y yo no me haya enterado suelen ser: “ayuntamiento”, “alcald”, “municip”, “local”. Si no aparece ninguno de estos términos, es muy probable que el legislador, gracias al cielo, no haya pensado en nosotros.

  6. Por último, si la norma es interesante o puede afectar, la guardo en el disco duro en un directorio “normativa” y un subdirectorio por materias. Y además en el “pincho” o “pendrive" o USB “uesebé”, o memoria externa, como lo llame cada uno. Ya si es muy importante, imprimo la norma para leerla en casa con tranquilidad, cosa que a veces no consigo a pesar de mis buenas intenciones porque lo que menos apetece en casa es ponerse a leer normas.

Al cabo de unos meses de haber hecho eso, y cuando necesitas verdaderamente echar mano de la norma, simplemente no te acuerdas… vagamente sabes que algo salió, pero no estás muy seguro. En esos casos consulto mi directorio por fechas. Y si no encuentro nada, tras unas necesarias maldiciones ad hoc, echo mano a San Antonio (patrón de las cosas que se pierden), al patrón de mi pueblo a San Gúguel Milagrero.

9 Comentarios

  1. Ignacio muy buenas técnicas, la verdad. En mi caso aplico casi todas ellas pero incido especialmente en la número 5. ¡Bendito Ctrl f! Haciendo caso a uno de los pocos consejos realmente provechosos que escuché en mis años de facultad, miro también la exposición de motivos que a veces es bastante aclaratoria.
    Sin embargo, difiero en cuanto al santo al que me encomiendo, yo soy más de San Cucufato.

  2. Para los que trabajamos en Derecho y sobre todo en Derecho administrativo, necesitamos que las editoriales juridicas elaboren copilaciones de leyes relacionadas por materia, sino dentro d epoco terminaremos volviéndonos locos. Saludos

  3. Efectivamente, uno de los consejos sin duda más útiles que se aprenden en la Facultad de Derecho, (aunque en su momento no le ves la utilidad) es que la primera vez que nos enfrentamos a una norma nueva, lo primero que debemos mirar son las disposiciones adicionales, transitorias y derogatorias y después la exposición de motivos. Más de una vez la exposición de motivos nos ha aclarado algún precepto ambiguo.
    Está claro que los juristas estamos para interpretar las normas, pero a veces esa interpretación roza el poder de adivinación ya que en muchas ocasiones debemos imaginar lo que realmente ha querido decir el Señor Legislador.

  4. Todas las mañanas, a primera hora de la mañana, recibo en mi ordenador del trabajo un correo electrónico titulado «Novedades Legislativas de Hoy». La verdad, es que últimamente me echo a temblar sin saber muy bien si abrir el correo o no, un poco escéptica de saber lo que me voy a encontrar en ese correo.

    Une vez abierto el correo electrónico hago un repaso general del volumen de las leyes y digo, bueno…. hoy no hay muchas!!!, pero esto es engañoso porque basta que haya pocas novedades para que éstas tengan mucha «chicha», pero al menos es forma de motivarse, ¿no?.

    A continuación observo el nombre de la ley y, más o menos, puedo deducir si nos va a afectar a algún expediente que tenemos elaborado. Una vez seleccionadas las leyes que pudieran afectarnos, empieza la labor que comentaba Ignacio, mirar una a una el contenido de la Ley , buffffff, que locura!! Entonces te das cuenta que la novedad legislativa, no afecta a uno ni a dos expedientes, sino que cada artículo hace referencia a materias que te afectan considerablemente (como en la última novedad de personal, que nos echa por tierra todo un bloque de expedientes en materia de personal de los Ayuntamientos que no me atrevo a mencionar porque, como imaginareís, son muchiiisimos) .

    Con resignación de pensar que el legislador se ha acordado de los «pobres» Ayuntamientos, tenemos que empezar a actualizar uno a uno, todos los expedientes afectados, que anteriormente, hemos redactado en una lista para que, con el paso de las semanas, no se nos olvide que, un día…, salió una ley regulando tal, regulando cual.

    Así, que tras haber analizado las novedades legislativas de hoy, esperaré a ver con que nos sorprende el legislador el próximo lunes.

  5. No es por desanimar pero, efectivamente novisima lex habemus, y hete aquí qye la Ley 7/2007 del Estatuto Básico del Empleado Público, cual ave agorera ha venido a despertarnos del alegre letargo del que disfrutánbamos con respetco a lo que eran las normas sobre función y empleo público. He estado leyendo un poco (decir estudiando sería demasiada pretensión y casi una mentira) y tiene jugosas primicias que harán derramar ríos de tinta a adjuntos de los departamento de administrativo de nuestras bienamadas facultades. Alguna expresión es digna de enmarcar, se vuelve a aquella bella retórica como cuando se decía aquello de que no-se-muy-bien-quién (¿el juez?) excitará el celo del Fiscal. Ahora la Ley 7/2007 (qué curiosos todas las leyes importantes son Ley 7), dice que «el sistema de empleo público… estimula a los empleados para el cumplimiento eficiente…»
    En fin, de un plumazo, toda nuestra alegría sapiencial con respecto a los servidores públicos, al saco roto. Y, evidentemente, a estudiar y/o asistir a jornadas, cursos etc.
    Nuria, que te sea leve.
    No nos preocupemos demasiado…tengamos en cuenta que como dice el Eclesiastés, «…y quien acumula ciencia, acumula dolor» (Eclesiastés, 1, 18)
    Carpe diem.

  6. Ángela, gracias por tu referencia, es interesante. He leido el artículo sobre el Siete a través del link (hay gente para todo) y no puedo decir más que es…. inquietante. ¿Será esto un plan premeditado del legislador para imbuirnos en un halo de mal agüero, mal rollo y peores presagios…»Las siete trompetas que anuncian el juico de Dios sobre Roma…» Me quedo de todos modos con la idea de que «el séptimo día, descansó» o en ntodo caso con lo de Blancanieves y los siete enanitos, obra sobre cuyas implicaciones psicoanalíticas tanto del papel de Blancanieves como del universo-mundo de los enanitos se ha escrito bastante ya por cierto.
    Aun no he podido terminar con el Estatuto del Empleado…
    Vulnerant omnes, ultima necat (todas hieren, pero la última mata).

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