Créditos y Avales

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deuda externaA vueltas como estamos con las deudas, los déficits, las reformas constitucionales, importa fijarse en la letra menuda de tantas y tantas noticias como a diario hemos de encajar y alojar en nuestra particular despensa mental.

Y, si adoptamos este método de atenta observación de la realidad, descubrimos que algunos ayuntamientos toman decisiones interesantes. Por ejemplo el de León. Su actual gobierno ha solicitado de varias instituciones financieras quince millones de euros para hacer frente al pago de nóminas y de acreedores tales  como el empresario que recoge las basuras o traslada en autobuses a los ciudadanos de un lugar a otro. ¡Ahí es nada! Estamos hablando de abonos imprescindibles para que siga justificándose la existencia misma del Ayuntamiento. Y lo peor es que el responsable de los dineros ha anunciado que habrá más demandas de crédito porque de momento lo que se va a cubrir es para “pagar el pan y la leche”. Se repetirá la jugada a finales de año. Así estamos.

Pues bien, como las instituciones financieras destinatarias de la petición no se fían un pelo, han pedido las lógicas garantías. ¿Cuáles han sido ofrecidas? Sobre la mesa se ha puesto el importe de la recaudación del IBI en el próximo año 2012 que es el tributo de mayor recaudación anual para las arcas municipales.

Es verdad que la legislación de Haciendas locales permite estos avales y que no son infrecuentes. Pero ¡remiten de una forma tan descarada a lo que eran las peores prácticas en el Antiguo Régimen! ¡Y tuvieron tan aciagas consecuencias …!

Cuando hablo del Antiguo Régimen no me refiero al franquismo sino a los tiempos anteriores a la revolución liberal, es decir a la época de la Monarquía absoluta. Porque debe recordarse que las suspensiones de pagos se sucedieron en España con la monótona cadencia de la llegada de las cigüeñas a lo largo de los gobiernos de los Austrias: desde los tres Felipes y, antes, los Reyes católicos y Carlos I hasta Carlos II a finales del XVII. Luego, sigue la frívola fiesta con los Borbones a lo largo del XVIII. Otro día hablaré de los “arreglos de la Deuda” del XIX.

Desde los primeros “juros” en el siglo XV, instrumento para formalizar los empréstitos contraídos por la Corona con los particulares prestadores de dinero y con intereses -en principio fijos-, la garantía ofrecida por el rey recaía sobre las rentas de la Hacienda -por ejemplo, la alcabala o los almojarifazgos-.

Es una época en la que impuesto y crédito están inextricablemente unidos pues que el entero sistema funcionaba sobre la base de usar la recaudación de los impuestos como garantía de los préstamos. Por eso la explicación del éxito o el fracaso de la Hacienda “no puede obtenerse del estudio aislado del sistema fiscal, de los impuestos y su administración, sino que es indispensable integrarlo con el del crédito y la deuda”, tal como ha escrito el mejor conocedor de estas cuestiones (J. Fontana).

Planteada así la cuestión, Fontana llega a la conclusión de que “el secreto de la eficacia de algunas Haciendaslas de Holanda e Inglaterra, por lo menosresidió en el buen funcionamiento de un sistema de deuda a largo plazo, garantizada por el Estado y vendida libremente a los ahorradores, que permitía absorber los incrementos de gasto que generaban las guerras sin generar altos tipos de interés [como ocurría] con la deuda a corto plazo negociada con los banqueros por los monarcas españoles de la casa de Austria … lo que acabó llevando a un auténtico desastre no solo a la Hacienda sino a la entera economía castellana”.

¿Hemos aprendido algo? ¡Leer en el pasado es tan pesado! Bien decía Ramón Gómez de la Serna que lo malo de la Historia es que estaba escrita en libros demasiado gordos.

2 Comentarios

  1. Magistral como siempre, Sr. Sosa Wagner nos abre los ojos, para hacernos ver que la hipoteca que recae sobre lo público se asienta cual losa de granito sobre la soberania nacional. Este pais está falto de Hombres con sentido de Estado, Altura de miras, y pensamientos claros y meridianos de lo que es la Administración Publica. O la sociedad española despierta o el PPOE, avocará al Estado al mas profundo de los abismos en los que jamás se haya visto. La administracion está presa del PPOE, y mientras la sociedad soberana no salga a su rescate, o el mismo PPOE decida liberala estaremos anclados sin posibilidad de avanzar. La sociedad esta adormecida y se hace necesario una revolución etico-moral, que la haga consciente de que la corrupción es un mal que sufre el pais, MAS PODER A LOS TÉCNICOS, no sobran funcionarios, sobran carg@s publicos, autenticos lastres que frenan un ascenso que podía haberse producido hece mucho tiempo. Le admiro enormemente Sr. Sosa Wagner.

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