Miccionar (y no echar gota)

2

Miccionar (y no echar gota)Es asombroso. Lo oigo en la Cadena SER el 13 de agosto. La noticia es, s.e.u.o., que en el Municipio de Ripoll, la Policía Local ha sancionado a dos energúmenos (¿presuntos?) por orinar en la vía pública, con 750 € a cada uno, por infracción de las ordenanzas municipales. Hasta ahí, todo normal aunque se puede pensar que un poco carilla la sanción. Posiblemente. Lo que es completamente anormal es la reacción de un grupo de personas que, indignadas con la actitud municipal al sancionar a los dos pobrecillos infractores, han convocado una Meada Popular (con perdón) de protesta.

Como no me lo acabo de creer, busco confirmación en Internet. Con la habitual eficacia de San Gúgel, efectivamente, en la web de la Cadena SER se da la noticia. Se dice que “Vecinos de Ripoll convocan una 'meada popular' contra las multas por orinar en la calle La Policía Local de la localidad de Girona impuso una sanción de 750 euros a dos vecinos por orinar en la calle…/… Un colectivo de vecinos ha convocado una concentración en la que harán lo mismo que ellos, una especie de 'meada popular' para protestar por la sanción…/…En Ripoll hay una ordenanza municipal que prohíbe orinar en la calle. La policía local pilló a dos jóvenes haciéndolo el pasado día 26 de julio cuando regresaban a su casa después de una fiesta. Ahora se les ha impuesto la mayor sanción posible, de 750 euros. De momento, está abierto el expediente sancionador y la multa definitiva se fijará cuando se presenten las alegaciones…/… Sin embargo, los vecinos se han mostrado indignados con la decisión, que consideran excesiva. Por ello, han convocado una extraña protesta. Se trata de una 'meada popular' [sic] el próximo 22 de agosto en el mismo punto en el que la policía descubrió a los dos jóvenes. En todo el pueblo ondean los carteles que anuncian la iniciativa.” Pues muy bien, Fuenteovejuna, todos a una. España cañí. Policía igual a yuyu. ¡Libertad!, como se decía en los setenta, ¡abajo con el estado represivo!

En fin, la cuestión, por lo chusco, no merece mayores comentarios. Puede criticarse quizás la dureza de las sanciones, que evidentemente tienen el objeto de disuadir al personal de hacer guarradas en la calle (aunque siempre habrá quien diga que lo que se quiere es recaudar a toda costa). Pero lo que no tiene justificación es que haya vecinos a los que les parezca bien que se evacuen aguas menores o se miccione en la calle (esperemos que sólo sea eso). O lo que es peor quizás, lo de siempre,  que exista una norma y la Policía mire para otro lado. Esto demuestra una inmadurez democrática y política impresionantes. No les vendría nada mal a esos ciudadanos indignados asistir a unas cuantas clases de educación para la ciudadanía con clases prácticas de higiene y limpieza. Y puesto que piensan no cortarse con esa manifestación de desechos de efluvios corporales, a algún iluminado, ya que están en le calle, se le ocurra grabarles con un móvil y acaben viéndose en tan lamentable e indigna posición en sitios como youtube.

Como el caso de la lluvia de huevos y de improperios que un grupo de energúmenos (¿presuntos?) lanzó hace unas semanas al Alcalde de Pinto en el pregón porque este año se decidió por el Ayuntamiento que no hubiese festival taurino debido a la precaria situación económica municipal. Las turbas, unidas por tan encomiable fin taurino, al grito de ¡no hay derecho /  qué-re-mos toros! pedían a voz en grito la dimisión del Alcalde. Por favor, que Alcalde tan poco sensible a las necesidades vecinales. Supongo que estarían encantados en que se les subiera el IBI o el IVTM por el mismo importe que cuestan los festejos.

También hace unos días, sin ir más lejos, la TV Aragón ponderaba los excelentes servicios de limpieza de la ciudad de Huesca que en aquellos días celebraba San Lorenzo, e informaba que una brigada de 40 personas trabajaban con denuedo, fervor y sin descanso (ya se sabe, literatura periodística) desde el amanecer para dejar todo bien relimpio. Pero es que ver las imágenes que acompañaban a la noticia daba pena. Mostraban las calles céntricas de Huesca hechas un auténtico vertedero, lleno de botellas, vasos de plástico y de cristal, papeles, plásticos y mil porquerías más. Luego entrevistaban al Concejal Delegado del Ramo que decía que bueno, que eso no era o malo, lo peor era el primer día de las Fiestas cuando los mozos y mozas ensuciaban todo de vino, lo cual implicaba tener que limpiar todo a mucha presión. En ningún momento hacía el edil  un somero, ni siquiera indirecto, llamamiento a la educación, la limpieza y el respeto. Supongo que reconvenir a los demás tiene un coste electoral que no conviene asumir, por si acá.

¡Viva esta democracia asamblearia y la república independiente de mi pueblo! ¡Basta de represión! ¡Vivan las Fiestas de mi pueblo!

Compartir
Artículo anteriorAnatomía de un instante
Artículo siguienteActualidad de la Segunda República
Ignacio Pérez Sarrión es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia en el año 1980 y Funcionario con Habilitación de carácter Estatal, perteneciente a las subescales de Secretaría-Intervención y Secretaría de Categoría Superior. Actualmente ejerce en el Ayuntamiento de Torres de Berrellén (Zaragoza).

2 Comentarios

  1. 1) Estaría bien que el «hecho diferencial» de Cataluña se extendiera más allá de tener una lengua particular o un mayor activismo empresarial, alcanzando también a tener una ciudadanía democrática. Eso nos evitaría situaciones vergonzosas, como ver a una horda protestar contra cosas como el cumplimiento de la Ley (Ordenanza Municipal en este caso) o contra una sentencia que el TC no ha dictado.

    2) Para la «España profunda» que como vemos abarca incluso Cataluña y Madrid, es necesario aplicar el Código Penal, porque los hechos de Pinto por ejemplo, que comenta Ignacio, son más graves de lo que parece a primera vista; y en mi opinión suponen un delito de atentado a la Autoridad (Artículo 551.2 del Código Penal). Lo que no puede ser tampoco, es que nos pasemos la vida criticando a los políticos y que cuando actúan correctamente, vayamos a dejarles desprotegidos frente a los vándalos, para que les insulten, agredan o maten, como se ha venido haciendo en el País Vasco desde hace 30 años, por no tener un Estado de Derecho sólido.

    3) Es un verdadero escándalo político que una Administración Pública en la situación económica que estamos, se gaste un dineral público en montar un sarao y otro dineral público en limpiar el vertedero que dejan los impresentables del sarao. La fiesta es un asunto privado de la Sociedad Civil o Incivil y lo propio del Estado es el Orden Público que incluye la Educación Pública. La Administración Local como parte del Estado, no debe meter las narices en las fiestas y menos para hacer demagogia y «plebeyizar», porque si algo le sobra al pueblo (no digamos ya al español), es que le «plebeyicen» más todavía de lo que esta, mientras de paso se arruinan un poco más aún, la Economía y el Medio Ambiente.

    4) Por último, tres mensajes muy sencillos dirigidos a los bárbaros taurinos que quedan en España, que son cosas muy elementales para que los pueda entender una gentecilla tan primaria y primitiva, de tan escasa estatura mental y tan grande perturbación moral:

    a) Las corridas de toros, solo en los coños de las vacas.

    b) Torearos entre vosotros que también sois animales y mucho más perjudiciales.

    c) Vosotros no necesitáis ningún toro, porque vosotros sois: «La España inferior que ora y embiste» de la que habló el Poeta Antonio Machado.

  2. Otra de ironía: los propietarios de los gatos y peros deben ser sancionados por orinar y defecar sus animales en la vía pública, Parque, jardines y ríos.

    Cuantos urinarios públicos, tiene ese ayuntamiento. Cero patatero.

    El pueblo o populacho aguanta hasta que revienta y después protestan por una tontería (el vaso que colmo la gota).

    Lo que uno debe de preguntarse es, que están haciendo en ese ayuntamiento, esos ediles, para que la gente llana se comporte de esa manera.

Responder a Francisco González Benito Cancelar respuesta