La corta época en la que los peatones habían conquistado espacios relevantes de la ciudad para poder caminar con calma y sin peligro se ha acabado. Culpables: las bicicletas invasoras y los patinetes eléctricos que alcanzan una velocidad  pequeña (normalmente unos 12 kms) pero que pueden ser causantes de muchos accidentes. En los Estados Unidos, en una ciudad de Texas, se han registrado en tres meses 190 percances, algunos con heridas que han afectado a la cabeza.

Nadie duda pues de su peligrosidad. Pero nadie duda tampoco de su utilidad, de su carácter de magnífico, barato y ecológico para pequeños desplazamientos o como complemento del transporte público (el autobús o los trenes de cercanías).

Por eso la polémica es viva – en este Blog plumas acreditadas ya se han hecho eco de ella- y por eso el Bundesrat alemán se acaba de pronunciar sobre el asunto. Para el lector no versado aclararé que el Bundesrat es una de las dos cámaras en que se divide el Parlamento alemán y alberga la representación de los Länder, que – para entendernos- serían servata distantia nuestras Comunidades autónomas.

Ha sido en su sesión del pasado 17 de mayo cuando se ha votado sobre un Reglamento que le había sido enviado por el ministerio federal de Comunicaciones.

Los asuntos que están resultando polémicos son varios, entre ellos, destacan los relativos a la velocidad máxima, a la edad mínima para ser usuario, a la obligación o no de llevar casco, ser titular de un permiso especial o haber suscrito una póliza de seguro. Ítem más: ¿pueden circular por las aceras o han de hacerlo solo por los carriles reservados a las bicicletas? ¿o han de ser expulsados al lugar donde han de convivir con los coches?

Hay que decir que tales patinetes están inundando las calles de Francia, del Reino Unido, de Holanda, de Suecia … Los grandes fabricantes (por ejemplo la casa Volkswagen) se aprestan para poner en el mercado todo tipo de modelos y variedades. Hay un gran negocio a la vista. Hay ya en proyecto planes municipales para ofrecerlos en alquiler o gratuitamente como se hace con las bicicletas.

Solo se admitirán para jóvenes a partir de los 14 años, deberán circular por carriles bici o carreteras, no por espacios para peatones, es decir, no por las aceras a menos que una señalización especial y bien visible lo autorice. Máximo de velocidad: 20 kms. No se necesita casco ni permiso de conducción de estos cachivaches pero sí haber firmado una póliza de seguro.

Estas son – en términos generales- las prescripciones que ahora el ministerio alemán deberá desarrollar y los municipios aplicar con las singularidades que en cada caso procedan en sus respectivos territorios.

En España tenemos el debate abierto y son varias las ciudades que han aprobado ya sus correspondientes Ordenanzas, que se suelen llamar de movilidad, para evitar el desenfreno en el uso de patinetes. Conscientes de los beneficios que pueden aportar pero también de los peligros que acarrean. En un momento como el presente donde la polémica acerca de lo que podríamos llamar la “sobre explotación” de los espacios públicos es muy viva y con ello me refiero al fenómeno del paulatino arrinconamiento del peatón a base de terrazas, kioskos, vendedores ambulantes, por supuesto bicicletas, ahora patinetes … La vida del peatón se puede complicar de forma alarmante.

Los nuevos municipios salidos de las urnas habrán de regular este problema teniendo en cuenta que su función institucional es la de mediar entre los distintos intereses públicos afectados de suerte que  todos ellos alcancen el pertinente respeto.

Veremos las soluciones. Mientras tanto ¿será necesario constituir un partido político que defienda al peatón, humilde caminante tradicional? 

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