Podemos!

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Podemos!La selección española de fútbol se ha proclamado, muy justamente, campeona de la Eurocopa. Se difundió a los cuatro vientos aquello de “podemos” y lo cierto es que podíamos. Este hecho no hace sino confirmar –algo tardíamente- en el fútbol lo que ya sabíamos desde hace tiempo: que los deportistas españoles son los mejores del mundo (Nadal, Gasol, Contador…), sobre todo en relación a nuestro tamaño demográfico –mediano-, con algo más de 40 millones de habitantes. Además, como dato más concreto, ha quedado sobradamente demostrado en los últimos años que somos buenos en los deportes de equipo (fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol, waterpolo, natación sincronizada…). Por tanto, y cambiando radicalmente de registro… ¿por qué la Administración española está repleta (no al 100% desde luego) de vagos, inaptos, ineptos, vendepeines, y sopla… gaitas? ¿Acaso los buenos se van al deporte y los malos al erario público?

Es indudable que el deportista de élite reúne una serie de condiciones personales que van mucho más allá de lo estrictamente deportivo (preparación física y técnica): afán y capacidad de superación, ética de trabajo, nobleza, compañerismo, espíritu competitivo… Para empezar, el “importar” todas esas virtudes a otros ámbitos no estaría nada mal, sobre todo porque son especialmente contagiosas, y en los “deportes de equipo” (un equipo de fútbol, un Ayuntamiento, una empresa privada…), sin duda la tendencia media la marca la influencia que unos pocos “líderes carismáticos” puedan ejercer sobre el resto. No obstante, que ese líder influyente sea una especie de Rafa Nadal (que pide perdón a Federer, por haberle ganado) o una especie de “sheriff de Coslada”, es muchas veces cuestión de suerte, por lo que, a nivel individual, hay que tener la suficiente madurez y personalidad como para no caer en las redes de un personaje como el citado en segundo lugar…

Acabaré con una anécdota que ya conté una vez relacionada con el ex jugador de baloncesto, en este caso americano, Karl Malone. Al ser éste preguntado por el papel que el deporte del baloncesto representaba en su vida personal contestó que ninguno. Explicó que le gustaba pescar, estar con su familia… pero que no seguía los partidos por la televisión ni en general dedicaba ni un sólo minuto de su tiempo privado al deporte de la canasta. No obstante cabe apuntar que el jugador es el segundo máximo anotador de la Historia de la NBA, MVP (jugador más valioso de la liga) en varias ocasiones, y estuvo en activo pasados los 40 años (que es el equivalente a 80 en trabajos de oficina, es decir, que Malone es como un funcionario al que le gusta tanto su trabajo que prorroga su situación 15 años, si esto fuera posible). En definitiva, se trata de un grandísimo profesional del baloncesto al que acaso no le importa demasiado el baloncesto, salvo cuando está jugando (importante salvedad), momento en el cual pone los cinco sentidos y todo su esfuerzo en su trabajo, que es jugar bien y ganar. En nuestra opinión la teoría de Karl Malone es aplicable a todos los ámbitos profesionales, en especial a la función pública. Debemos ser “funcionarios profesionales” durante el horario de trabajo. Ser capaz de desconectar durante los momentos de ocio supone una renovación física y psicológica que sin duda ayuda a afrontar la nueva jornada, en la cual volveremos a encontrar la motivación para volver a rendir al máximo, y ello porque es nuestro trabajo, y se espera de nosotros que además de realizarlo lo hagamos de la mejor forma posible, porque además ante nuestra propia ética no puede ser de otra manera" (véase el blog "ética y función pública"). No sé si este planteamiento parece excesivamente complejo o directamente inviable, o si la comparación entre el mundo del deporte y la Administración se juzga impropia (alguno dirá, “que me paguen lo que a ellos”)… No obstante, a mi juicio… Podemos!

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Secretario de la Administración Local, categoría superior. Máster en Nuevas Tecnologías aplicadas a la Administración Pública. Máster en Planificación estratégica. Secretario General del Ayuntamiento de Alzira. Vicepresidente responsable de Nuevas Tecnologías del Consejo General de COSITAL. Miembro del equipo técnico de las Comisiones de Modernización, Participación Ciudadana y Calidad; y de la Sociedad de la Información y NNTT de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Vocal de UDITE (Federación Europea de Jefes Ejecutivos de Gobiernos Locales). Miembro de la RECI (Red Española de Ciudades Inteligentes). Miembro del Grupo de Trabajo del Comité Sectorial para el Documento, Expediente y Archivos Electrónicos de la Administración General del Estado. Autor de numerosas publicaciones. Medalla de la Vila del municipio de Picanya (Valencia). Premio al innovador público del año 2015. Premio NovaGob Excelencia 2015 al mejor Blog (Nosoloaytos).

2 Comentarios

  1. Como funcionario al que le gusta cumplir su deber de tal, no puedo sentir sino vergüenza ajena de aquellos que se escaquean, en el cumplimiento de sus funciones, de estas.

    Y, lo que es peor y más me molesta, que lleguen a mezclar el color político con el correcto cumplimiento de sus funciones.

    Por suerte, no todos los funcionarios son unos vagos, y esto va según la raza de cada persona.

  2. Las administraciones descentralizadas de nuestras autonomías han heredado los peores hábitos de las vieja burocracia: el funcionario es quien interpreta y decide; el ciudadano quien acata y calla.
    Hay funcionarios vagos, claro que sí, pero porque el sistema se lo permite, porque no tienen un jefe que los llame al orden, porque entre todos se arropan y protegen.
    Sólo he encontrado un sitio con amplio horario y un modelo de atención al público moderno y correcto: el ayuntamiento de Getafe.

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