Quitar ambigüedades y centrarse en lo específico

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escuelasSe ha dicho que los municipios deben centrarse en sus competencias obligatorias sin gastar recursos en las ajenas (Francisco Longo) en lo que se califica como «un retorno a lo básico». Habría que reexaminar las propias competencias obligatorias  a la luz del margen de autonomía que sobre las mismas cuentan los municipios a la que se refiere la Carta europea de Autonomía Local. Muchas de ellas son competencias sin margen alguno, meras encomiendas materiales de gestión en las que apenas cabe adoptar decisiones. Por ejemplo las que se asignan en materia de educación.
Quítense a los Ayuntamientos la competencia de limpieza, mantenimiento, vigilancia  y conservación de los centros públicos de educación infantil, educación primaria y educación especial, ¿acaso tiene algún sentido que la autonomía local quede para determinar la intensidad de limpieza de los centros o el volumen de lejía que hay que añadir para baldear las aulas? ¿No es absurdo que los directores de los centros de educación primaria tengan que dirigirse a los alcaldes para cambiar un cristal roto, arreglar un grifo o una canasta, pintar la sala de estudios o incluso dar una orden al Conserje del Centro? Se atribuye esta materia a los entes locales por ser titulares de las escuelas, pero ¿tiene algún sentido que siga siendo patrimonio municipal unos edificios destinados a un servicio que no gestiona? Procédase a la mutación demanial de los mismos, atribúyase su mantenimiento y gestión a la administración educativa (con el margen de autonomía que se determine a favor de los directores de los centros) y libérese por fin, de una vez a los ayuntamientos de costear el mantenimiento, conservación y seguridad de estos edificios. Estoy convencido que mejorará la gestión de estos servicios al realizarse por las personas directamente afectadas por el mismo que podrán determinar de una forma directa cuales son los standards y mínimos requeridos para mejorar la calidad de los mismos.
Se trata, como hemos titulado de quitar competencias ambiguas como la limpieza, el mantenimiento, la vigilancia  y conservación de unos centros que no se poseen, para centrarse en lo específico: la cooperación en la ejecución de la planificación y programación educativa que permita mejorar y en su caso complementar la calidad de la educación, o, centrándonos aún más, la educación infantil de 0 a 3 años que se viene parcialmente realizando como una atribución indirecta de servicios sociales.

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