¿Un gobierno mundial?

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Desde hace tiempo la ciencia política debate sobre la necesidad y fórmulas de diseño de un gobierno mundial. Y no solo desde la ciencia política, sino que hay muchas voces que resaltan la necesidad de cubrir este vacío: desde el Papa, preocupado por el cambio climático hasta Stepehen Hawking que lo propone para evitar que el avance tecnológico no acabe destruyendo la especie humana. Desde hace varias décadas se han ido generando organizaciones de carácter internacional que vienen a configurar un periodo que podemos denominar como la protohistoria del gobierno mundial. Por una parte, la proliferación de una constelación de organizaciones con un papel ejecutivo o económico que agrupan tres esferas de poder: el poder económico y financiero, el poder militar y policial y, finalmente, el poder científico. Hay muchos ejemplos. ONU (y sus agencias como la FAO o la UNESCO), BM, FMI, OMC, OCDE, OMS, Interpol, etc. Por otra parte, los clubes de reflexión que ejercen como redes de influencia en reuniones de líderes con influencia mundial: Word Economic Forum, Trilateral Commision, Bildergerg Group, etc. Finalmente EE.UU. en temas policiales ha ejercido en la práctica una capacidad de influencia mundial saltando de manera unilateral o consentida sus barreras territoriales de su Estado: NSA, CIA o FBI. Por otra parte, no hay que olvidar al primer actor global que ha intentado tener una influencia global:  la iglesia católica.

¿Podemos considerar que con estos antecedentes va a ser fácil saltar a un verdadero gobierno mundial?  Mi respuesta es que a corto o a medio plazo esta transformación no es viable y se trata de un mero deseo utópico. Incluso a largo plazo es un proceso que se antoja más que complejo. Es muy probable que antes de lograr el objetivo de constituir un gobierno mundial de carácter integral haya que pasar por una primera fase de alcanzar mecanismos de gobierno mundial para ámbitos de carácter sectorial. Del mismo modo que se ha ido configurando instituciones globales de carácter económico (BM, FMI, OMC)  y del ámbito de la salud (OMS) habría que crear instituciones para determinados ámbitos sectoriales que requieren con urgencia una gobernanza mundial. Los temas más urgentes serían: cambio climático, sobrepoblación (que es el origen del cambio climático), gestión del agua (que es una consecuencia del cambio climático), medicamentos, lucha contra el fraude fiscal, la gobernanza de la sociedad de la información (big data) y de la inteligencia artificial,  etc. Generar organismos mundiales para gestionar estos asuntos que afectan a bienes públicos mundiales va a ser muy complicado si atendemos a los distintos intereses de los diferentes Estados. Los Estados representan actualmente los enemigos acérrimos (y anacrónicos y agónicos) a un gobierno mundial. Sirva como ejemplo la dificultad de llegar a acuerdos sobre como imponer medidas para disminuir los efectos del cambio climático (países en vías de desarrollo contaminantes versus países postindustriales). Todavía más difícil puede ser una gobernanza mundial de los medicamentos (países con multinacionales que poseen las patentes versus países pobres que no tienen acceso a los medicamentos). O, por ejemplo, la sobrepoblación que es el gran problema oculto, políticamente incorrecto, que nadie desea abordar por sus impactos de carácter moral e ideológico.

Por esta razón una estrategia razonable sería intentar configurar gobiernos mundiales sobre ámbitos en los que los Estados estén especialmente interesados y donde no haya una divergencia descomunal de intereses. Las propuestas abarcarían tres ámbitos importantes y relevantes para alcanzar un mayor bienestar planetario: un organismo mundial para evitar el fraude fiscal, una institución mundial de gobernanza del agua potable y, finalmente, una organización mundial para regular la sociedad de la información y la inteligencia artificial.

Una gobernanza mundial para evitar el fraude fiscal: la sostenibilidad económica de las administraciones públicas de la mayor parte de países está en crisis debido al fraude fiscal. El fraude fiscal es el mayor problema que tienen estos países para poder suavizar las desigualdades sociales. Este fenómeno también guarda relación con otro gran problema: la delincuencia nacional e internacional que genera problemas de seguridad, de drogadicción y prostitución. Hasta ahora este tema era tratado de manera cínica: se luchaba formalmente contra el fraude fiscal pero materialmente se hacían muy pocas cosas ya que buena parte de los gobiernos estaban capturados por las élites extractivas de sus respectivos países. Pero esta impostura o doble moral está a punto de llegar a su fin por la manera en como se ve afectada la propia supervivencia de los Estados. Por tanto, parece bastante realista un acuerdo entre la buena parte de los países con mayor influencia en el mundo para atajar, de una vez por todas, el fraude fiscal mediante la creación de una institución de gobernanza mundial para la disciplina fiscal. Los países que han sido paraísos fiscales, que ahora todavía sobreviven, podrían ser rápidamente neutralizados.

Una gobernanza para la gestión mundial del agua potable: el agua potable es y será el recurso natural más crítico. La gran mayoría de los actuales conflictos bélicos tienen relación con la escasez y una mala gestión del agua potables (destacan los ejemplos de Siria y Yemen). Hay que tener en cuenta que buena parte de los procesos migratorios que asustan a los países desarrollados guardan relación con guerras derivadas de la escasez del agua o directamente de la pobreza y hambrunas vinculadas también a la escasez del agua potable. Por tanto, hay muchos incentivos tanto en los países desarrollados como eln los países pobres; los países con elevados caudales de agua potable y los países que carecen de suficientes reservas de agua potable para crear un sistema institucional de gobernanza mundial del agua. Además de los incentivos para evitar conflictos bélicos y desplazamientos masivos de personas podrían generarse incentivos económicos por la vía del cobro, el transporte (del mundo húmedo al mundo seco) y la buena gestión del agua potable.

Una regulación mundial para la sociedad de la información y la inteligencia artificial: El dominio privado de la información masiva (big data) y, en el futuro, de la inteligencia artificial es una dinámica que preocupa a todos los Estados. Ambas tendencias ponen directamente en peligro no solo a los Estados sino también al concepto de democracia (Ramió, 2019). Las instituciones públicas necesitan regular estos ámbitos y disponer de manera inmediata de información bruta o tratada para poder gestionar mejor el espacio públicos y los servicios públicos. Pero los Estados carecen de fuerza suficiente para regular esta globalización que está en manos de empresas globales (actualmente en la infoeconomía y en el futuro en la economía de la inteligencia artificial). Incluso grandes países como EE.UU. y gobiernos macroregionales como la Unión Europea son impotentes para regular este fenómeno. Por tanto, hay muchos incentivos para poder generar una institucional global de carácter mundial para la regulación de los grandes bancos de información y la inteligencia artificial. En este caso, China, puede ser el país que más se resista a esta iniciativa ya que seguramente va a dominar en el futuro la inteligencia artificial (Ramió, 2017) y apueste por un desgobierno mundial que le podría resultar muy favorecedor  

En el caso de lograr un gobierno mundial en estos tres ámbitos, este proceso podría ejercer de fuente de aprendizaje y de catalizador para ir configurando un gobierno político mundial institucionalizado de cara el futuro.

4 Comentarios

  1. Excelente y provocador artículo!
    Sólo no coincido con –o quizás no entiendo la cadena causal implícita- en lo de “…sobrepoblación (que es el origen del cambio climático)…”: la capacidad humana para generar entropía planetaria mediante la extracción y consumo de energía parece gozar de buena salud y crecer a tasas mucho mayores que las de la población.

  2. Solo el que quiere la luz… ¡se la merece!
    Solo el que cuida a la verdad porque no le cuelen mentiras, ¡sabe de la verdad!
    Solo que que no se aísla de la Naturaleza o de la vida, ¡no está corrupto de antivida (o de errores)!
    http://tusinrazonenturbia.blogspot.com/ José Repiso Moyano
    A veces todos los problemas son de INCOMPRESIÓN de los que van de inteligentes (¡pero éstos nunca comprenden nada!)

  3. No importa que no haya un MENSAJE muy perfecto, ¡pero el que haya o digas que sea racional-decente al menos!
    Primero: Una cosa es la RAZÓN (todo lo que es real funciona por unas reglas únicas y constantes)
    y otra cosa es TENER RAZÓN. RESPONSABILIDAD ES RAZONAR.
    Pues bien, TENER RAZÓN es que, tras aportar todos tus argumentos (los que tengas en un tema), no has contravenido al rigor racional o a sus reglas-principios:
    -de causa-efecto,
    -de no contradecirse,
    -de ser claro o inteligible,
    -de ser tu argumento consecuente con la realidad,
    -de no vetar a contrarréplicas o a quien te contraargumente,
    -de ser deductivo de causas y desarrollos reales
    -y de un conseguir una irrebatibilidad.
    También, la razón se tiene al margen de tus comportamientos, de aprobaciones sociales o de cosas subjetivas. Si tú dices que 6 por 6 es 36, pues tienes razón al margen de que seas un asesino o no les gustes a los demás (por ejemplo).
    Otra cosa es tener ética (que es una parte de la razón que trata del comportamiento); pero no toda la razón a la fuerza tiene que ser ética: el ser humano distingue para depredar-comer a unos animalitos y no a otros en dignidad, ¡y eso no es ético jamás! pero racional sí:
    -ha de comer y ha de comer lo que le gusta (dos pilares racionales).
    (También, muchas veces la ética se tiene al margen de lo que digan todos esos que se arriman a lo dominante o a los poderes fácticos por pillar ellos antiéticamente de todo; porque lo ético muchos lo hacen pasar por error en la sociedad mientras que lo antiético por buenetes aciertos, ¡vaya total asco!).
    DEJA HABLAR AL QUE DEMUESTRA INJUSTICIAS O LO QUE HABLA MUY BIEN RACIONALMENTE, no tanto a los que todos los días ayudas solo porque hablan y hablan sobreprotegidos! JOSÉ REPISO MOYANO

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