Es un elemento de discordia constante el tema de las banderas, mencionándose con frecuencia el hecho de la constitucionalidad o anticonstitucionalidad de las mismas. En mi modesta opinión la Bandera roja y gualda que incorpore el escudo del águila de San Juan, comúnmente denominado como franquista, o la Senyera que añada la estelada, señalada habitualmente como separatista, son absolutamente inconstitucionales no por su diseño, sino por el ánimo con el que suelen ser esgrimidas por sus portadores, que obedece más al ataque a los que no piensen como ellos que al enaltecimiento de lo que la bandera representa.

Pero hoy quiero mencionar un problema mucho más vulgar, aunque de contenido protocolario. Y me refiero a las banderas que ondean los particulares en sus viviendas. Gracias a los éxitos deportivos de muchos de nuestros representantes a nivel internacional se ha convertido en un hecho cotidiano ondear la Enseña Nacional, como símbolo de apoyo a nuestros representantes y como expresión de celebración de sus éxitos. Y ello ha sembrado nuestras poblaciones de ventanas y balcones con este símbolo.

Los responsables de protocolo de cualquier Ayuntamiento saben el gasto que supone para el erario municipal el mantenimiento de las banderas oficiales, pues no se debe colgar un trapo de limpiar, sino los símbolos de la Nación, de la Comunidad Autónoma y del propio Municipio. Por ello es imprescindible la renovación constante de banderas, que a veces pueden ser limpiadas y restauradas y otras muchas han der ser simplemente sustituidas.

Sin embargo, los entusiastas ciudadanos mantienen en sus viviendas la misma tela que colgaron el primer día, sujeta a las inclemencias del tiempo. Así, merced al viento, la lluvia, el polvo, el frío, el calor, etcétera, lo que era un honroso símbolo nacional empieza a convertirse en un vergonzoso signo de abandono.

En los museos tenemos banderas muy deterioradas, que dan testimonio de las gestas logradas por sus portadores. Evidentemente nunca deben ser sustituidas por otras nuevas sin mancha de sangre, ni restos de la pólvora de la batalla, pero el deterioro que muestran es el que sufrieron en su día, pues en la actualidad se procura su mantenimiento a salvo de cualquier elemento que las estropee. Es un deterioro fruto del honor, nunca del abandono y desidia.

Entiendo que una campaña de un Ayuntamiento que requiera a los particulares a adecentar las banderas o a su retirada puede ser malinterpretada, cuando no utilizada maliciosamente por quienes lo que quisieran es alterar los colores, pero al igual que se regulan y controlan el adecentamiento y seguridad de las fachadas, no vemos obstáculo para hacerlo con los elementos que se fijan en ellas.

No se olvide el elemento de seguridad, pues igual que ocurre con algunas macetas y adornos, las banderas mal fijadas pueden constituir un peligro para los viandantes.

Para evitar suspicacias concluiré diciendo que me encanta ver nuestros pueblos y ciudades mostrando su orgullo por los éxitos nacionales, sean deportivos o provengan de nuestra rica historia, pero por favor, que ondeen banderas, nunca trapos sucios.

Eso sí, en caso de poder elegir, que gane España el mundial y así se renueven las banderas por otras limpias y nuevas.

1 Comentario

  1. Creo que no se pueden comparar las dos banderas. La independentista muestra una ideología que puede respetar perfectamente a las otras. Yo la llevo a menudo y no por eso deseo excluir a nadie. En el mundo independentista los hay desde los que quieren república catalana pero siempre con referéndum acordado, hasta los puramente unilateralistas. Además, hay que recordar lo que dice el Constitucional sobre la democracia no militante.

    Comparar la Estelada con un símbolo franquista, dictatorial, surgido del belicismo del bando sublevado (el eufemismo «nacional» yo lo abandoné hace tiempo) incorporado durante la guerra civil a la simbología de los alzados, diciendo que son lo mismo, no es de recibo ni debería tener cabida en un blog de amplia difusión como este.

    Solo hay que comparar qué tipo de personas llevan la Estelada (todas las clases sociales en Cataluña) con quién lleva la otra bandera (militantes de extrema derecha que han protagonizado numerosas agresiones en Cataluña y también en otras partes del Estado español).

    No solo hay que informarse con lo que a uno le «dicen», «cuentan» o «lee» de los conocidos medios independientes españoles, un ejemplo según los informes internacionales (informe Reuters 2015, entre otros, con lo que ha llovido desde entonces…). y también pasear un poco por Cataluña

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