El Desarrollo Sostenible en las Obras Públicas

Hace unos días se publicó en El Economista una iniciativa de la Corporación Municipal de Madrid relacionada con la gestión y el reciclado de los residuos urbanos, competencia exclusiva de los municipios de población superior a 5.000 habitantes de conformidad con el artículo 26.1.b) de la Ley 7/1985 Reguladora de las Bases de Régimen Local. 

Dicha iniciativa consiste en la utilización de 6.000 neumáticos de turismos, que se encuentran fuera de uso, para asfaltar varias calles del municipio de Madrid. Técnicamente hablando, se pretendían usar mezclas asfálticas a las que se añadían polvo de caucho que procede de la pulverización de neumáticos.

Esta iniciativa produciría una doble mejora ambiental: por un lado, se reutilizaría una gran cantidad de caucho, reduciendo la cantidad de neumáticos usados que tendrían como destino el vertedero y, por otro, se añadirían al asfalto cualidades del caucho con las cuales se logra mayor durabilidad del pavimento, baja sonoridad, alta adherencia y mayor resistencia.

A parte de la utilización de neumáticos usados, por primera vez y de forma experimental, se usarían otro tipo de mezclas semicalientes, cuya principal característica es que pueden ser fabricadas a temperaturas unos 40º C por debajo de lo habitual, sin alterar el comportamiento posterior del material.

Esa innovación se traduce en una reducción de las emisiones gaseosas, de humos y de olores, ya sea durante su fabricación, como en el momento del extendido, a la vez que se facilita esta última operación, incluso en condiciones climáticas poco favorables.

Los beneficios son grandes ya que la reducción de la temperatura implica un menor consumo de combustible y a su vez una reducción de las emisiones. En concreto, se estima que en la pavimentación de una de las calles se ahorrarán unos 1.900 litros de combustible en la fabricación del material.

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