El Desgobierno de lo Público LocalAhora que estoy leyendo el último libro de Alejandro Nieto, “El desgobierno de lo público” (editorial Ariel) entiendo perfectamente, aunque ya lo intuía, por qué en el supuesto de corrupción que denuncié en un anterior artículo mío, publicado en el blog de espublico y titulado “Tibia Condena”, el ex Alcalde que, entre otros delitos dispuso irregularmente en su beneficio de 200.000 €  de dinero municipal para supuestamente adquirir terrenos de “gran interés municipal”, sólo fue condenado a una multa de 2700 € y siete años de inhabilitación.

Antes quería creer que el mal funcionamiento de todas las instituciones implicadas en dicho caso (Ayuntamiento, Diputación, Judicatura, Fiscalía, COSITAL, Junta de Andalucía, abogacía, etc…), que han dado lugar a una punición penal tan insignificante en comparación con la naturaleza de los delitos y la condición del delincuente, así como con la alarma social y la inseguridad jurídica resultante, se debía a carencias criticables del sistema y a sus limitaciones de medios humanos y materiales, debidamente aprovechadas por los granujas de turno.

Pero no, ahora no. Alejandro Nieto acierta plenamente cuando con su afilado estilete intelectual disecciona el cadáver del Estado regulador y distingue con toda precisión la existencia de los tres tipos de cánceres, o desgobiernos, que han ido convirtiéndolo en un golem cuya misión es desgobernar a casi cuatro decenas y media de millones de zombis potenciales, entre los que por supuesto yo me encuentro, en beneficio de los brujos alternantes de la partitocracia imperante y sus ad lateres. A saber:

– Desgobierno sin intencionalidad por mal gobierno debido a políticas erróneas.
– Desgobierno también sin intencionalidad por mala administración, que a su vez ha sido ocasionado por una gestión desacertada.
– Desgobierno claramente intencionado para mantenerse en el poder; ejercerlo en beneficio personal de sus titulares, asociados y clientes; aceptar y practicar a tal efecto técnicas de patrimonialización, corrupción y manipulación; y limitando al servicio del pueblo las medidas estrictamente necesarias para que tolere el desgobierno y lo legitime en el proceso electoral (Nieto).

Recientemente he tenido oportunidad de observar –aún la estoy observando- a otra interesante manifestación de desgobierno local intencionado de lo público. Me explico.

En Canarias, como en casi todas las Autonomías del Estado Golem que nos desgobierna, la corrupción en general y la urbanística en concreto de la Administración Local ha saltado en los últimos años a las primeras páginas de los periódicos con harta frecuencia. De ahí que algunos profesionales e instituciones oficiales sensibles, considerando conveniente reflexionar sobre tan deplorable situación con el objetivo final de superarla, promovieran con gran esfuerzo y entusiasmo la celebración de unas Jornadas Anuales en el sostenido y sostenible marco natural de Los Silos (Tenerife) a principios de mayo bajo el título genérico de “Territorio, Urbanismo y Desarrollo Sostenible”, en la que intervendrán prestigiosos ponentes, como se puede constatar en el programa (web: lossilos.es).

A tal efecto el Ayuntamiento de Los Silos, una entidad local rural de contados recursos, que colabora voluntariosamente con el COSITAL provincial en el evento, recabó como es lógico apoyo institucional y económico al Cabildo Insular. Pero sorprendentemente, a última hora, tras mucho dar largas, derivar a los gestores municipales de oficina en oficina y someterlos a viajes e innumerables llamadas telefónicas, algunos de los responsables de la máxima institución del desgobierno insular manifiestan tras un largo silencio que las jornadas, -en su opinión- excesivamente polarizadas en la corrupción, no encuadran en su política formativa, por lo que declinan participar. Es decir, ni propondrán ponentes de su cuerda, ni inaugurarán para publicitar su diáfana política y por supuesto tampoco subvencionarán a supuestos disidentes.

O sea, que la corrupción no constituye un tema de su interés. Sorprendente.

Pero es que por otra parte las jornadas de referencia no tratan sólo de corrupción –que constituye solamente un aspecto del programa-, sino, como indica su denominación, sobre “Territorio, Urbanismo y Desarrollo Sostenible”.

Los responsables del Desgobierno Insular podrían haber justificado su no participación, saliendo astutamente por la tangente con la excusa de falta de presupuesto, por ejemplo. Pero argüir lo que ha argüido, es darle la razón a Nieto cuando en la página 45 de su libro afirma contundentemente: “el pensador alternativo (…) se queda sin micrófono y, en su caso, sin pesebre, que se reserva para los pensadores oficiales…”. O como decía Vázquez Montalbán hace ya muchos años en su ensayo “Informe sobre la Información”: “sólo informa el que puede y el que puede informa  de lo que quiere”.

En definitiva, el que no desarrolla el discurso políticamente correcto, el oficial, queda fuera de juego.

La ocultación, postergación y en su caso castigo directo o indirecto de la supuesta disidencia nos retrotrae a la más rancia censura preconstitucional, reciclada hoy, según parece, bajo formas sutiles y a la vez burdas como la que comento, pero en definitiva todas tendentes a evitar el debate abierto. Debate abierto que debería garantizarse y  fomentarse en una sociedad verdaderamente democrática.

4 Comentarios

  1. Unas cuantas verdades las que ha ha dicho el colega más arriba. Convendría también recordar un poco por qué tenemos una situación así, tan anormal con respecto a paises europeos de nuestro entorno. En España no se ha producido una auténtica ruptura con el régimen político anterior que hiciera tabla rasa de su legado de corrupción y podredumbre político-social. Siguiendo a Norberto Bobbio y Vázquez Montalbán, el franquismo habría sido un caso único de fascismo que ha triunfado y ha conseguido realizar sus objetivos de forma completa en una sociedad y que ha logrado mantenerse más allá de la tranquila muerte del dictador en su cama, tras realizar una larga evolución completa e ininterrumpida durante más de medio siglo y que va desde el totalitarismo inicial de los tiempos de guerra a la monarquia de hoy. Se acuerdan Ustedes del “todo atado y bien atado”. Solo daré algunos datos para la reflexión: Durante la Guerra Civil Española, Franco declaró que su objetivo final era la reinstauración de la Monarquía (objetivo cumplido actualmente: tenemos lo que quiso el Dictador, pues él mismo cedió su poder al Monarca). Por eso Franco astutamente no dejó participar al Rey en la Guerra dentro de su bando, para que luego no pudiera ser fácilmente identificado con los golpistas del 36 y se le pudiera presentar como Rey de todos los españoles, al cabo de mucho tiempo; eso sí tras haber hecho una “depuración” que sumió al país en un erial de pobreza, ignorancia, mediocridad, gazmoñería clericoide, analfabetismo cívico y moral, etc. que a la postre facilitaría la aceptación por el pueblo de cualquier régimen político, menos una Democracia de verdad y un Estado de Derecho real. Más pruebas: cuando un tirano cae lo normal es su eliminación y la de su familia, pero en España no ya es que no haya sido eliminado él y su familia, sino que incluso han seguido manteniendo sus propiedades y sus fortunas obtenidas de forma ilegítima, con el consentimiento de todos los gobiernos que ha habido en España y de la sociedad española en general.De tales polvos vienen estos lodos. Se dice que España es un país tolerante, pero lo será con la corrupción, el maltrato animal y el ruido, porque aquí los disidentes siempre lo hemos tenido muy mal: o te integras en la mafia de turno o te vas al exilio, porque si no viene la hoguera, el tiro en la nuca o en el mejor de los casos el aislamiento social y el perjuicio económico. ¿Como extrañarse de que haya tanta corrupción, si el propio régimen político esta corrupto en orígen y estamos “educados” y acostumbrados desde hace tantos años, a un ambiente de corrupción generalizada en las intituciones españolas?

  2. Compañero Francisco, aunque es cierto que la dictadura pudo suponer un perjuicio a las instituciones (no lo puedo asegurar pues no la he vivido), no creo que haya sido el origen de todos los males de la España actual, ya antes el sistema con que trabajaban las administraciones era malo y tras la Transición opino que si hay una verdadera democracia en este país (siempre dentro de las posibilidades reales de que, en el mundo actual, existan las democracias), pues no es que haya habido un continuismo político desde la dictadura a hoy, ya que ha habido alternancia entre diferentes ideologías, tanto conservadores como progresistas (por dar conceptos políticos algo menos desfasados que izquierdas y derechas, los cuales creo que en la política actual realmente ya no existen), y el problema es que ninguno de ellos ha dado con una solución valiente al problema, no creo que por continuismo con el regimen dictatorial, sino por comodidad y por “no pelearse con los funcionarios”.
    Y creo que tienes razon en que los disidentes siempre lo tienen más dificil, pero aqui y en todos sitios, te cito por ejemplo Cuba o China, donde ser disidente puede pagarse con la cárcel o la muerte, al menos aquí, aunque sea difícil tenemos voz para poder denunciar las situaciones que vemos, como ha hecho brillantemente el compañero Raúl Marco en esta entrada del blog, e incluso, si nos organizasemos creo que podríamos llegar algún día a cambiar las cosas.
    Tal vez soy demasiado optimista, pero es que siempre me gusta ver un rayo de esperanza en todas las situaciones, te invito a hacer lo mismo, que noto por tu comentario que estas bastante decepcionado con este nuestro país.
    Un saludo, y mi enhorabuena por el post a Raúl Marco

  3. No solamente se trata de que no se haya producido una ruptura total con el régimen anterior -cosa evidente- sino que no se ha producido en toda la historia contemporánea del país una auténtica ruptura con la época feudal. El régimen caciquil es el resultad de la implantación del régimen liberal sobre la estructura económica y social particularmente atrasada del país (aunque se presente a sí misma como muy avanzada).En España no existe y no ha existido nunca un Estado de Derecho (ni con Franco, evidentemente, ni en ninguna etapa anterior a él, incluyendo a la República. Lo que tenemos es un régimen caciquil mediante el cual nos gobierna una funesta y caduca oligarquía económica de delincuentes y mafiosos.

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