El Necesario Incremento de la Fuerza del Poder Local (IV.-D.- El Decálogo del Buen Municipalista)

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El Necesario Incremento de la Fuerza del Poder Local (IV.-D.- El Decálogo del Buen Municipalista) D)    El Gobierno Local como Gobierno promotor

El discurso del municipio promotor ha de abandonar la actitud victimista y de horizonte limitado, que pasa por denunciar la insuficiencia financiera y la limitación competencial, sin abandonar estas reinvidicaciones. Se impone una visión clara del lugar del gobierno local en un mundo globalizado. El desarrollo local es una realidad intangible y pasa por la generación de un ambiente favorable a la cooperación de todos los agentes ubicados en la localidad, que favorezca un capital social con suficiente capacidad de adaptación para afrontar los retos de un entorno cambiante.

La relación con otros niveles de gobierno o la concertación público-privada integran la agenda del nuevo gobierno local. Una agenda en la que la negociación y la estrategia primarán sobre el imperium. El municipio promotor es la manifestación más clara de la repolitización del gobierno local.

¿qué entendemos por rol promotor del gobierno local?

a)    La promoción de la ciudad hacia el exterior desarrollando una imagen fuerte y positiva apoyada en una oferta de infraestructuras y de servicios (comunicaciones, económicos, culturales, seguridad, etc.) que atraiga inversores, visitantes y usuarios solventes a la ciudad y que facilite sus “exportaciones” (de bienes y servicios, de sus profesionales, etc.)

b)    La concertación con otras administraciones Públicas y la cooperación público-privada como medios para realizar tanto la promoción exterior citada como aquellas obras y servicios que los déficits acumulados, los nuevos requerimientos urbanos y el cambio de escala de la ciudad exigen. La concertación y la cooperación requieren iniciativa política, innovación legal y financiera y consenso y ciudadano.

c)    La promoción interna
en la ciudad para dotar a sus habitantes de “patriotismo cívico”, de sentido de pertenencia, de voluntad colectiva de participación y de confianza e ilusión en el futuro de la urbe. Esta promoción interna debe apoyarse en obras y servicios visibles, tanto los que tienen un carácter monumental o simbólico como los dirigidos a mejorar la calidad de los espacios públicos y el bienestar de las gentes.

d)    La innovación politico-administrativa para generar múltiples mecanismos de cooperación social y de participación ciudadana.

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