Energías Renovables y Sociedad: ¿Un Matrimonio Estable?

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Energías Renovables y Sociedad: ¿Un Matrimonio Estable?Vivimos un tórrido idilio con las energías renovables. Las llamamos limpias, verdes, ecológicas. Suponen el pilar del nuevo modelo de desarrollo económico y simbolizan el que es posible otra actividad generadora de empleo más allá del ladrillo. Estamos enamorados de ellas. Nos jactamos de que, en incluso en medio de esta crisis pavorosa, continúan creando empleo. Sacamos pecho cuando nos enteramos de que nuestras empresas tecnológicas conquistan mercados lejanos bajo la bandera del made in Spain.  Nuestra sociedad las adora, y nuestros políticos compiten entre sí para ver quién las subvenciona más. Son símbolo de nuestra modernidad.

Pues bien, ahora que sociedad y energías renovables, energías renovables y sociedad, estamos en pleno idilio, con las hormonas del amor mutuo desatadas, deberíamos reflexionar sobre los puntos de conflicto que comienzan a barruntarse por el horizonte. Como cualquier pareja enamorada, tendremos que pasar nuestras crisis, y sólo el tiempo dirá si nos convertirnos en matrimonio estable o nuestra historia finaliza con un doloroso desamor.

Advertencia previa. Estoy a favor de las renovables y de su desarrollo, pero ello no es óbice para que exponga las incomprensiones que se barruntan.

Primera. Competencia con los alimentos. Hace dos años ya saltó la polémica cuando algunos achacaron la brusca subida del maíz a la industria de los biocarburantes. A medio plazo tendremos un periodo de escasez alimenticia, y se repetirá la jugada. Asimismo alguien caerá en la cuenta de la masiva ocupación de suelos fértiles que suponen la energía solar y del agua que consume algunas de sus modalidades, como la termosolar. Las energías renovables tendrán que convencer a la sociedad de que no compiten con la producción de alimentos.

Segunda. Cuestiones económicas. Nos gastamos una fortuna en primas y subvenciones para desarrollar el sector. El kilowatio producido en renovables sale muchos más caro que el de las convencionales. Hasta ahora ese diferencial no se ha aplicado al ciudadano, pero tarde o temprano, la tarifa eléctrica tendrá que subir bruscamente, para satisfacer, entre otros, al famoso déficit tarifario. ¿Qué diremos entonces? ¿Nos seguirá pareciendo tan estupendo el mantener una generación tan cara, o clamaremos por energía más barata? El sector debe prepararse para este debate. Otra cuestión económica. Las cuentas públicas se han embarcado en un enorme déficit que condicionará los presupuestos de los próximos ejercicios. Bien lo saben los ayuntamientos. Tendrán que meter tijera en muchas políticas. ¿Aceptaremos pacíficamente que recorten otras partidas para mantener las ayudas millonarias al sector de las renovables? ¿Llegará nuestro amor a tanto?

Tercera. Gestión del territorio. Las renovables ocupan agresivamente enormes superficies de terreno, causando, además de la destrucción de suelo agrícola, impactos paisajísticos e incidencias sobre la fauna y medioambiente. ¿Nadie dirá nada? Otro asunto es la gestión del territorio. ¿Se trata igual al ladrillo que a las instalaciones energéticas? ¿No tienen nada que decir los planeamientos de suelo al respecto?

Cuarta. Transparencia y honestidad en la concesión de permisos. Se ha extendido la preocupación ante posibles corruptelas, pelotazos, burbujas y demás palabros tan familiares para los hispanos. La sombra de la duda puede manchar nuestro amor renovable.

Quinta. Riesgo de politización. Hasta ahora las fuerzas políticas – conscientes de nuestro grado de enamoramiento – apoyan de forma unánime a las renovables. ¿Continuará esta unanimidad? Si se rompe puede ocurrir como con las nucleares, sobre las que no se han podido iniciar un debate serio, como los celebrados en otro países. Como sus señorías se dediquen a golpearse las unas a las otras con espejos y molinos, estamos perdidos.

He señalado cinco áreas de riesgo para nuestra relación de amor. Seguro que existen algunas otras. A pesar de todo, nos seguimos queriendo. Sólo el tiempo nos dirá si nuestro amor es estable, o fue sólo una pasión de la juventud. Ojalá sepamos cuidarlo para durar.

5 Comentarios

  1. Hay 2 cuestiones, por lo menos, que no debemos dejar fuera del debate sobre la energía:

    1) Una es si en la elección entre diferentes recursos energéticos, prevalecerán criterios economicistas, humanitarios o ecológicos. Por ejemplo: no se deberían destinar vegetales que garantizan la soberanía o la seguridad alimentaria, para llenar los depósitos de los coches, a pesar de que esto último resulte más rentable, en términos de beneficio económico para las empresas.

    2) ¿Vamos a seguir centrados en el enfoque de la oferta, es decir: en que haya más energía y más barata, ignorando las externalidades que con esas decisiones pueden afectar a otros ámbitos (de las que habla Manuel) o por fin nos vamos a plantear el enfoque de la demanda?

    Sinceramente, ya va siendo hora de decir a los españoles que consumen y despilfarran mucha energía para lo poco que producen. Hace poco me pareció escuchar un dato comparativo estupefaciente: para producir una sola unidad en España, se gastaba unas 46 veces más energía que en Alemania. Espero que alguien con mejor oído que yo, me corrija diciendo que es 4,6 veces o entre 4 y 6 veces; de todas formas la intensidad de consumo energético en España para producir riqueza, es superior a la media de la UE (25 países) y aunque ahora este bajando dicha intensidad por la crísis, aquí hay mucho que cambiar.

  2. Desde http://www.burbuja.info/inmobiliaria/otras-burbujas/58513-energias-renovables-82.html#post2221632

    Un repaso rápido de respuestas.

    [i]Primera. Competencia con los alimentos. Hace dos años ya saltó la polémica cuando algunos achacaron la brusca subida del maíz a la industria de los biocarburantes. A medio plazo tendremos un periodo de escasez alimenticia, y se repetirá la jugada. Asimismo alguien caerá en la cuenta de la masiva ocupación de suelos fértiles que suponen la energía solar y del agua que consume algunas de sus modalidades, como la termosolar. Las energías renovables tendrán que convencer a la sociedad de que no compiten con la producción de alimentos.[/i]
    Un repaso al uso de terrenos muestra que hay mucho terreno disponible. Las renovables no dañan en muchos casos el ecosistema, por lo que pueden estar integradas (por ejemplo, una central termosolar puede tener fauna en la misma zona, al revés que una carretera).
    En otros casos pueden tener un uso doble. Por ejemplo, ser un parque industrial y a la vez, tener tejados fotovoltaicos..
    En general, las renovables ocuparán territorios no fértiles. La excepción son los biocombustibles, cosa que comenzará a resolverse con las nuevas generaciones basadas principalmente en residuos y no en producto agrícola directo.

    [i]Segunda. Cuestiones económicas. Nos gastamos una fortuna en primas y subvenciones para desarrollar el sector. El kilowatio producido en renovables sale muchos más caro que el de las convencionales. Hasta ahora ese diferencial no se ha aplicado al ciudadano, pero tarde o temprano, la tarifa eléctrica tendrá que subir bruscamente, para satisfacer, entre otros, al famoso déficit tarifario. ¿Qué diremos entonces? ¿Nos seguirá pareciendo tan estupendo el mantener una generación tan cara, o clamaremos por energía más barata? El sector debe prepararse para este debate. Otra cuestión económica. Las cuentas públicas se han embarcado en un enorme déficit que condicionará los presupuestos de los próximos ejercicios. Bien lo saben los ayuntamientos. Tendrán que meter tijera en muchas políticas. ¿Aceptaremos pacíficamente que recorten otras partidas para mantener las ayudas millonarias al sector de las renovables? ¿Llegará nuestro amor a tanto?[/i]
    No es correcto. Como puede comprobar en http://www.aeeolica.es/, cuando la tecnología, como la eólica, llega a su maduración, produce beneficios económicos muy superiores a las primas. Las primas, a parte de como incentivo al desarrollo cuando no están maduras (como ocurreo con las incipientes como la fotovoltaica o termosolar), también tiene sentido, aunque con valores inferiores, con tecnologías maduras, por el efecto solapamiento (el pool cae cuando se activan), la compensación por no externalizar costes (pago en divisas por combustibles, contaminación, etc.), etc. etc.

    [i]Tercera. Gestión del territorio. Las renovables ocupan agresivamente enormes superficies de terreno, causando, además de la destrucción de suelo agrícola, impactos paisajísticos e incidencias sobre la fauna y medioambiente. ¿Nadie dirá nada? Otro asunto es la gestión del territorio. ¿Se trata igual al ladrillo que a las instalaciones energéticas? ¿No tienen nada que decir los planeamientos de suelo al respecto?[/i]
    Que ocupan territorio es cierto, como en cualquier actividad. Que son intensivas, cierto en determinados casos como la solar (aunque hay que contemplar el efecto solapamiento). Pero ¿destrucción de suelo agrícola? No se de donde se ha sacado eso. ¿Impactos paisajísticos? Totalmente subjetivo. ¿Efectos en fauna y medioambente? Menor que otras fuentes de generación. ¿Planteamientos urbanos? Hombre, urbano no, pero someterse a las autoridades para consideraciones medioambientales ya se hace con mayor o menor acierto.

    [i]Cuarta. Transparencia y honestidad en la concesión de permisos. Se ha extendido la preocupación ante posibles corruptelas, pelotazos, burbujas y demás palabros tan familiares para los hispanos. La sombra de la duda puede manchar nuestro amor renovable.[/i]
    Por supuesto que es exigible transparencia. Pero donde hay dinero, hay corrupción. Las renovables no son diferentes en este aspecto a cualquier modalidad de producción energética.

    [i]Quinta. Riesgo de politización. Hasta ahora las fuerzas políticas

  3. Solo una opinión, los que tienen el privilegio de ver desde su ventana el espectáculo natural que ofrece la tierra con sus despertares y sus puestas de sol, asistimos atónitos al nuevo paisaje que se ofrece a nuestros ojos. Lo saben muy bien los que tiene vista panóramica y ver crecer sin dar crédito a su sentido de la vista, los interminables parques eólicos. Y buen ejemplo de ello es Alava, constituida por una sucesión de bellos valles, cuyos montes circundantes ya lucen con el espectáculo de los molinos de viento fructifero. Sin olvidar, esos jardines que crecen donde quiera Vd. verlos, cuyas flores a modo de impertinentes girasoles, miran al sol reclamando la activación de su energía fotovoltaica. Y ahora nos dicen, que van a subvencionar más, si cabe, la masiva floración de ambas especies. ¡Y el déficit tarifario de la factura de la luz aún sin pagar!

  4. Buenas tardes, soy un profano de la materia y por tanto no puedo dar opiniones técnicas, ni mucho menos datos estadísticos de los que muchos gustan, solo dar la opinión de alguien común y corriente al que le interesan los muchos y diversos temas que aquí se tratan.

    No me parece que lo que propone el Sr. Pimentel sea una verdad absoluta, ni siquiera creo que él así lo crea, (si me equivoco, por favor, que nos saque del error) sino simplemente una opinión, casi siempre fundada, sobre lo que puede ocurrir y que ahora me doy cuenta, que en algunos puntos, no era yo el único que pensaba así.

    Nunca me he detenido en valorar cuanto nos cuesta la energía y cuán por debajo del precio la estamos pagando, pero lo que siempre he pensado es que algunos se están aprovechando de ello y que cuando dé la vuelta pedirán que se les compense por ello cuando ahora se están lucrando y no nos devuelven nada, vamos que la crisis siempre será para el último de la cadena, pero que nadie piense que ese no es su puesto, siempre habrá un último que cada vez está en un lugar anterior.

    Lo que si me he planteado es que no se está actuando con sinceridad en la forma de afrontar las energías alternativas y dentro de ellas las renovables y algo en lo que coincido con el Sr. Pimentel es que el campo es limitado y, por tanto, debe estudiarse qué de lo que puede hacerse por él, es objetivamente mejor que simplemente obtener el beneficio inmediato.

    Quizás, seguro, que por nuestra edad, incluso por algunos más jóvenes pero que ya han nacido, lo anterior no se ningún problema, si no hay campo en España lo habrá fuera y se importara, pero llegará un momento en que esto no pueda ser así y cuando ese momento llegue, lo mas importante no será cuánto nos cueste el recibo de la luz sino qué nos vamos a llevar a la boca. Ahora solo recordar que el último de la cadena, quizás haya dado la vuelta.

    En definitiva, no creo que los que ceden los campos para estos usos y los que destrozan los paisajes en el fondo miren para otro lado que no sea su cuenta de resultados, y bien visto, mirar, mirar, cada uno puede mirar para donde quiera.

  5. Buena noches…
    Tenemos claro que estamos rodeados de conocimientos diferentes que a diario reconocemos y no sabemos sin son certeros o no. En mi opinión el artículo está interesante pero deseo enmarcar que hace falta información sobre las ER ya que en tiempos de hoy no nos podemos dar con la certeza de especulaciones que hace unos años atrás haciamos de igual forma con el petróleo que hoy en día ha marcado una gran posición en la mundo entero.

    Las energías renovables con buenas para un buen desarrollo en nuestra sociedad y como todo pueden existir fallas que perjudiquen a una sociedad.
    Todo el mundo va en constante evolución y con el tiempo caeremos en la cuenta de si son buenas o no…
    Está es mi opinión y me agrado bastante haber leído este artículo tan bueno.
    Gracias.

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