Mi coche contamina

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La sociedad española parece estar sumamente concienciada con la contaminación ambiental de los medios de transporte, creciendo cada vez más las medidas tendentes a reducir la huella de carbono de los automóviles. Especialmente se trata de beneficiar al coche eléctrico, mientras se persigue al diésel y, de momento, se consiente el de gasolina.

Pero hay algunas contradicciones que observo que me hacen dudar si realmente se quiere lograr la descontaminación de los vehículos privados o si se está aprovechando para favorecer a unos pocos privilegiados.

En primer lugar, se anuncian ayudas para compra de vehículos con propulsión eléctrica, bien híbridos enchufables, bien eléctricos cien por cien. Teniendo en cuenta la todavía corta autonomía de los motores eléctricos y la dificultad de encontrar puntos de recarga, así como el tiempo de la misma, se llega a la conclusión que el eléctrico puro es un coche destinado a quienes pueden permitirse más de un coche, y para los desplazamientos largos cuentan con un vehículo alternativo. Y el híbrido, si va a realizar con energía eléctrica un mínimo recorrido para seguir con combustible el resto, va a contaminar casi lo mismo, salvo en los recorridos cortos, como ir y volver del trabajo.

Ahora pienso, tener dos vehículos para un solo conductor es un lujo que no muchos se pueden permitir. Y para ir a trabajar la mayoría de ciudadanos utiliza el transporte público, si bien la proporción se invierte si analizamos los trabajadores con mayores niveles retributivos.

A continuación, analizo los precios de coches, restringiendo la búsqueda a los que sean tipo berlina mediana o grande, que pueda permitir a una familia normal ir de vacaciones con su equipaje. Me encuentro que al precio de un gasolina o diésel le tengo que incrementar un buen pellizco si elijo un híbrido, que tengo casi que doblar el precio para buscar entre los eléctricos y aun sube otro buen pellizco para ir a un híbrido enchufable. Conclusión, los que contaminan son los pobres.

Sin desistir de mi empeño paso a repasar las ventajas de adquirir un coche limpio, empezando por mi compromiso con el medioambiente. El gobierno ha publicitado un plan de ayudas para la compra de vehículo nuevos, en las que únicamente se incluyen los vehículos nuevos eléctricos o híbridos enchufables. Hago mis cuentas, pero la ayuda máxima solo compensará la mitad de la diferencia de precio entre un modelo contaminante y uno que no lo sea. Realmente me tienta mucho, pues sé que además me podría ahorrar la electricidad, ya que el Ayuntamiento pone a disposición de los usuarios varios postes gratuitos de recarga. Lo único que me tendré que preocupar de madrugar más que el dueño del coche de lujo y el Concejal o alguien del Ayuntamiento que suelen estar enchufados todas las mañanas.

Sigo haciendo números, pero al final debo aplazar la compra del coche ecológico para cuando me toque la lotería. Cuando llegue ese día, siendo rico es fácil comprar un coche ecológico, disfrutar de las ayudas máximas para la compra, aparcar libremente y sin pagar en la capital, circular por el carril bus-vao yendo solo, etc. Pero de momento, esos son lujos reservados a clases más pudientes.

Conclusión, el contaminar con el coche es cosa de pobres…

1 Comentario

  1. totalmente de acuerdo con Vd. me compré un coche de gasolina en 2017 me quité uno con 128.000 km. y 17 años de edad decián antes que el gas oil contaminaba menos que la gasolina y era más barato, ahora dicen lo contrario, voy camino de los 70 y como dice Vd. a menos que me toque la loteria no me cambiar de de coche NEVER EVER, y mi pregunta las pilas de ests coches no contaminan? son baterias ecologicas? en fin que ruina nos espera.

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