Todos somos piratasDice la prensa que España es el país europeo en el que más películas se piratean, nada menos que 132 millones de películas moviéndose por la red en 2006. Y en 2007 se prevé que aumente a 200 millones. Los datos apuntan a España como el país con el índice de "piratería" más alto de Europa, un 32 %, frente a Holanda, con sólo un 11 %. Suponiendo que el precio del cine enlatado sea el mismo en España que en Holanda, me pregunto si es que en España somos más delincuentes, más incívicos, menos educados o simplemente más pobres. Lo que sí sé es que nuestros sueldos no se parecen al de los holandeses.

Regula la materia en España la Ley 23/2006, de 7 de julio, que modificó el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril.  Por un lado los autores o artistas, a través de la SGAE defienden la idea de que se deben adoptar cuantas medidas sean necesarias para evitar las copias ilegales. Y justifica el canon en que “Una obra ya divulgada puede ser reproducida sin autorización del autor cuando dicha reproducción se hace "para uso privado del copista" y siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva ni lucrativa. Por tanto, un usuario particular no tiene que solicitar autorización del autor/es de una obra musical o audiovisual cada vez que graba la misma para su propio uso, y sin que vaya a ser objeto de negocio. Pero esta reproducción autorizada por Ley, genera una remuneración compensatoria por copia privada, que está regulada también en el artículo 25 de la Ley de Propiedad Intelectual y que está destinada a compensar la pérdida de ingresos que, para los titulares de una obra musical o audiovisual genera esta posibilidad de hacer copias de las mismas para uso privado. Es obvio que cada vez que se hace una copia de un disco para uso privado, se deja de vender un ejemplar del mismo, por lo que hay que compensar de alguna manera a los titulares de las obras contenidas en el mismo, por los ingresos que dejan de percibir.” E informa que están sujetos al canon (remuneración compensatoria por copia privada) los siguientes artículos: todos los equipos, aparatos y materiales idóneos para la grabación de obras musicales y/o audiovisuales. Ejemplos: un radio-cassette grabador, un equipo grabador de CD's, un equipo grabador de vídeos, una cinta cassette, un videocassette, un CD-R tanto "audio" como "data", un DVD-audio y un DVD-vídeo.

La SGAE cuando hace ese razonamiento, parte, desde mi punto de vista, de una premisa a todas luces errónea ya que una persona que haga una copia privada para uso propio, no está generando la pérdida de ingresos o el lucro cesante. No se está dejando de vender un ejemplar ni mucho menos, lo único que está haciendo el particular es asegurarse mediante una copia que si se estropea o se pierde el original, puede seguir disponiendo de la obra. Por lo tanto, a mí me parece que en esta polémica se parte de premisas erróneas, por supuesto a conveniencia del argumentador.

La Presidenta de la Academia de Cine, ha resaltado recientemente el carácter industrial del cine, para señalar que  "todos necesitamos de la venta de nuestras creaciones para poder hacer la siguiente obra, y la piratería empequeñece nuestra industria", indicando que “las soluciones, pasan por medidas educativas, con la concienciación del uso responsable de internet; legislativas, con la creación de leyes ágiles adaptadas a as nuevas tecnologías; judiciales y policiales, con una mayor aplicación judicial y más efectivos policiales, y tecnológicas, con iniciativas legales y la creación de un mercado limpio y libre de competencia ilegal”. Curioso, pide más policías. En fin, pagar y pagar cuando además nuestra industria del cine es una industria subvencionada (por lo que ya hemos pagado también impuestos para ello) con criterios que no tengo demasiado claros. Ello en contraste con otras manifestaciones artísticas que no lo están y además en competencia desleal con el cine de fuera que, si se ve, es porque quizás resulte más atractivo.

Sin embargo hay que reseñar y es de agradecer el importante movimiento social que se está promoviendo para rebatir todas esas argumentaciones. En esta web se inserta un manifiesto en el que se denuncia “cómo determinados agentes presionan públicamente, en los medios de comunicación, y a todos los grupos parlamentarios, pretendiendo que se regule a favor de gravar cánones a soportes, equipos, redes de telecomunicaciones o accesos a internet, e intentan criminalizar al usuario y proveedor de las nuevas tecnologías, de forma sistemática e indiscriminada, al equipararles con delitos como la piratería o el top manta”. Afirman en la web de “todoscontraelcanon” que actualmente pagamos, como ejemplo, las siguientes cantidades cuando adquirimos estos productos
 
Regrabadora de DVD de ordenador 16,67 €
Cámara de fotos digital                               9 €
Imprsora multifunción:                              10 €
Reproductor de DVD de salón              6,61€
Reproductor de MP3                                  14 €
CDs vírgenes. Pack de 200 CDs            50 €
Vds. Vírgenes, pack de 100 DVD          140 €
 
Como dice el manifiesto, se produce una múltiple imposición ya que se pagan los derechos al comprar o adquirir el contenido, y se vuelve a pagar por el hecho de almacenarlo en un dispositivo, o de moverlo a través de una red de telecomunicaciones. Otra interesante web.

Pero lo que a mí me parece más grave es que el sistema parte de una presunción intolerable: todo el mundo es un pirata y como se parte de que no se puede evitar el hipotético uso inadecuado que se pueda hacer de los soportes digitales, por si acaso, se cobra el canon. Pongamos como ejemplo la absurda paradoja de un escritor de novelas que trabaja con un PC. Y naturalmente hace un par de copias de su trabajo en regrabables todos los días a medida que avanza, o en una memoria externa o en CDs. Pues bien, ese escritor paga al parecer por copiarse a sí mismo. Llevado a un caso más común, en muchas oficinas se guardan los datos fundamentales del trabajo en discos duros externos, memorias USB, DVDs o CDs. Pues bien, por todo pagará aunque en realidad no se ha conculcado en lo más mínimo la propiedad intelectual de nadie. Es algo sin sentido.

Parece que continuamente la SGAE, y el Gobierno intentan culpabilizar a los “piratas” entendidos éstos en su más amplio sentido, o sea, todos. No se tienen en cuenta además otros factores como el altísimo precio de los CDs o DVDs. ¿Por qué no se ponen unos precios más económicos? ¿Se ha estudiado cuántos originales se venden en las campañas de promoción cuando se ofrece una película original a bajo precio con el periódico del domingo? Eso por no contar con otros factores como pagar seis euros por ir al cine y además empezar la película veinte minutos más tarde que la hora de inicio que se supone que se ha contratado al tener que tragarse los inevitables trailers y anuncios del principio (este incumplimiento contractual sí que es intolerable).

Todos somos piratas al fin porque ¿quién no se ha guardado sus datos en una copia de seguridad? Existe una orquestada campaña mediática y gubernamental promovida por la presión de la SGAE y algunos posmodernos (pasotas en los ochenta) que criminalizan al usuario y al proveedor de nuevas tecnologías e igualan el hecho de que uno se haga una copia de seguridad de sus propios datos y para su propio uso, al negocio de venta de productos pirateados.

En fin, el tema es muy largo y tiene muchos matices; pero está claro que en nuestra sociedad de la información global e instantánea, no se le pueden poner puertas al campo.

Me ha hecho mucha gracia leer entre otras cosas, lo siguiente en el periódico gratuito 20minutos de 16/5/07 “Si silbo una canción ¿estoy incumpliendo la ley?… Si pongo un CD alto, ¿me pueden acusar de exhibición pública de contenidos? 

4 Comentarios

  1. Absolutamente de acuerdo contigo. Yo me confieso pirata, películas, músicas, juegos… Por supuesto que no es lo mismo ver una película en el cine que en casa, pero … la diferencia económica es importante, muy importante.

    Y eso que nosotros vivimos en una ciudad que puede ser calificada como de tamaño medio, en la que todas las semanas se estrenas diferentes películas de todos los géneros, pero ¿nadie se ha preguntado lo que supone la pirateria para los municipios y ciudades pequeñas?

    En Aragón hay muchísimos municipios en los que no existe cine, como mucho un cine de verano cuando llegan los veraneantes de la ciudad. Para las personas que viven en ello, la pirateria les puede permitir disfrutar de una película «en tiempo real» cuando está en el cine, o de un disco «en caliente» y no meses despues. Y me pueden decir, pero hay muchos municipios que todavía no tienen banda ancha o que la misma no funciona correctamente, o simplemente que sus habitantes no quieren utilizar la nueva técnologia.

    En este caso, piensen en una ciudad como Teruel, capital de Provincia, que cuenta con un cine en el que se estrena una película cada semana o como mucho dos. Para las personas que viven allí supone el estar conectados con la realidad.

    Así, la pirateria no es toda mala.

  2. Laura, no había enfocado yo el tema además por el aspecto de los que representa poder hacer uso de la tecnología para las pequeñas poblaciones y tengo que darte la razón. En una época estuve viviendo en Teruel y verdaderamente resulta penoso vivir allí y que te guste el cine. Creo que sigue existiendo el Cine Marín ¿no?, el de la Plaza de San Juan. Bueno, digresiones aparte, es evidente que un ciudadano de Teruel, pero mucho más de un pueblo perdido no tiene en absoluto las mismas oportunidades de acceso a bienes culturales, uno de los cuales (sólo se supone, porque hay cada ladrillo que asusta) que es el cine. Aun más grave es que esos grandes benefactores como la SGAE que se creen adalides de de la humanidad y de la promoción y libertad de creación cultural, que nos hacen el favor de vendernos a precio de salmón del Manzanares sus obras, no les hemos oído reclamar a favor de que todos tengan los mismos derechos o lo que es lo mismo, derecho al servicio ADSL (banda ancha) de Internet para todos. Y sistemas hay, como los satélites que promocionó la Diputación de Zaragoza para dar servicio de banda ancha allí donde las compañías telefónicas no les daba la gana llegar porque no había suficiente negocio (recuerdo que en un pueblo se instaló una antena para conexión a satélite. Al mes siguiente Telefónica llevó el ADSL).
    Más les valdría además a esos que inventaron lo del

  3. Pues si, sigue existiendo el cine Marín en la Plaza San Juan con las mismas butacas de siempre, y una minúscula pantalla. Las nuevas técnologias cuesta mucho que lleguen a las pequeñas ciudades y por supuesto, todavía más a los municipios. Internet debería ser un derecho pero que podemos esperar si existen muchos municipios en los que para hacer una llamada desde un movil tienes que congregarte en la plaza del mismo (que parece que regalan moviles) o en lo mas alto del pueblo porque todavía no tienen cobertura. Seguiremos esperando… o desesperando.

  4. Leo en el blog “Administración y TIC” lo siguiente:

    La actividad de los propietarios de las páginas webs de enlace que facilitan a los usuarios de Internet las descargas de música o películas no es delictiva. Y tampoco delinquen los internautas que se descargan este tipo de artículos a través de los programas de intercambio de archivos (los llamados p2p). Así se indica en dos resoluciones dictadas por el juez Eduardo de Porres, titular del Juzgado de Instrucción 4 de Madrid. Este magistrado acaba de dictar un auto de sobreseimiento libre (es decir, que no hay delito ni lo habrá) sobre un asunto que llevó a la Brigada de Delitos Tecnológicos a detener en octubre de 2006 a los dos responsables de una web de enlace -www.sharemula.com- que informaba sobre un lugar de la red en la que los internautas podían descargarse películas.

    http://administracion-tic.blogspot.com/2007/10/sharemule.html

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