Vuelan por todas partes

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Vuelan por todas partes

Un compañero me decía hace años que si se tuviera que hacer un anuncio en la tele y prensa sobre los pormenores de la profesión de FHE y tuviese que darse conocer con un lema lo que estos funcionarios hacen en un Ayuntamiento, diría que el más adecuado podría ser: “Funcionarios con habilitación estatal: Hacemos regular lo imposible”.

Me gustó el chascarrillo al dar lugar a una evidente doble interpretación:

1. Lo imposible lo hacemos mal porque ‘malamente’ se puede hacer bien algo que no se puede hacer formalmente.

2. Se arreglan, reparan, cosen o remiendan situaciones a veces verdaderamente difíciles o rocambolescas y consumadas, regularizando a martillazos a veces lo fáctico para reconducirlo a lo jurídicamente correcto. 

Y es que además ha llegado a mis manos la Hoja Parroquial del Arzobispado de Zaragoza y en uno de sus apartados, sección el que se glosa la vida y milagros de un santo, lo dedica en esta ocasión a Santa Rita de Casia, bajo el título “22 de Mayo: Santa Rita, abogada de imposibles y patrona de los funcionarios de la Administración local”. Indica que fue aclamada patrona en 1962 en Toledo por unanimidad de 4000 funcionarios de administración local constituidos en asamblea. Y termina el artículo diciendo “Que los funcionarios de la administración local, que están a veces un poco divididos por los partidos políticos, superen el día 22 las diferencias y sepan unirse en torno a su patrona Santa Rita para que ella les ayude a cumplir con sus obligaciones y les colme de bendiciones”. Toma ya, la imagen que tenemos para el Padre Agustino Redactor que ha escrito el artículo es al parecer deplorable, incluso el clero presume escasa profesionalidad e independencia, y que estamos  a veces “un poco divididos por los partidos políticos”.

Aparte de pensar cuan descriptivos y preclaros fueron los colegas que nos antecedieron en cuanto que ligaron la idea de lo imposible con los funcionarios locales, qué necesario sería llevar a cabo una campaña de imagen que dé a conocer cuáles son las funciones de los Secretarios locales y las dificultades con que se encuentran.

Por otra parte empiezan a haber muchos avisos para navegantes. El [presunto] desconocimiento de la función parece ser que alcanza a aquellos quienes debieran ser los baúles del conocimiento, al menos el jurídico ya que ni algunos jueces saben a ciencia cierta quizás las funciones de los Secretarios de los Ayuntamientos. Porque la noticia que se ha podido leer en el día de hoy 23 de mayo en la prensa digital con respecto al auto que cierra el sumario por el desgraciado caso de los fallecidos por el incendio de Guadalajara de hace cuatro años es escalofriante. Se dice literalmente en el auto “En el supuesto que nos ocupa, de lo actuado durante casi cuatro años de instrucción, se desprenden indicios para atribuir dicha imprudencia grave a las conductas llevadas a cabo por: …/… “D. …. [Secretario], en cuanto a la gestión del riesgo de incendios, medidas de prevención, ausencia de medidas específicas y adecuadas en el área recreativa y zonas aledañas así como en el estado, limpieza, ubicación, mantenimiento, seguridad y obras realizadas en las barbacoas, tal como se desprende, entre otras diligencias de investigación, de sus propias declaraciones en sede judicial, de las declaraciones testificales practicadas (en especial, Sr. …..) y del careo con el mencionado testigo; todas ellas puestas en relación con la normativa aplicable, en especial, Plan de Emergencias y con los informes elaborados por la Guardia Civil.” Y el delito que se imputa es un “presunto delito de incendio forestal por imprudencia grave”, previsto y penado en el artículo 358 del Código Penal en relación con el artículo 352 del mismo texto legal  (El auto completo, de 20/5/09, se puede leer en http://www.eldecano.es/)

En definitiva, da miedo pensar que el Juez, aplicando la teoría del ventilador, imputa el presunto delito a 20 personas entre las que, cómo no, está el Secretario del Ayuntamiento, probablemente el único funcionario al parecer no sólo de ese Ayuntamiento sino en el de otros cuatro Municipios agrupados.

De la lectura de los artículos 358 y 352 del Código Penal, uno se pregunta qué tipo de imprudencia pudo cometer el Secretario, qué tuvo que ver con la “gestión del riesgo de incendio, medidas de prevención, ausencia de medidas específicas y adecuadas en el área recreativa y zonas aledañas así como en el estado, limpieza, ubicación, mantenimiento, seguridad y obras realizadas en las barbacoas”. Ojo, parece que acabamos de descubrir nuevas funciones hasta ahora insospechadas, el Secretario deberá vigilar cómo se hacen las barbacoas, dónde y cuándo. Ver si hay arbustos o material inflamable cercano, cristales rotos que pudieran hacer efecto lupa, establecer las medidas específicas de protección, ver si siempre el lugar está limpio, si se mantiene adecuadamente y todas las cuestiones inherentes a la seguridad: materiales de construcción, ubicación específica, distancias, carteles indicativos, estudiar los vientos dominantes por si acaso y vaya usted a saber qué cosas más. Previamente el propio Secretario –recuérdese- funcionario que sirve probablemente en cinco pueblos, deberá haber elaborado y ya no sé sí incluso aprobado un Plan de Protección Civil.

La cuestión no merece mayores comentarios. Repito, para asustar.

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Ignacio Pérez Sarrión es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia en el año 1980 y Funcionario con Habilitación de carácter Estatal, perteneciente a las subescales de Secretaría-Intervención y Secretaría de Categoría Superior. Actualmente ejerce en el Ayuntamiento de Torres de Berrellén (Zaragoza).

3 Comentarios

  1. Seguramente Caín tambien era Secretario. Ya se sabe: sólo se equivoca el que hace algo9. Ergo… los Secretarios son los que más yerran en un Ayuntamiento, claro.
    Ignacio, con su habitual gracejo carga de ironía lo cotidiano. Pero… ¡ojo! que las palabras las carga el diablo; ¡perdón, … las carga el Secretario.
    Enhorabuena por ese acerado bisturí

  2. Sin duda los secretarios de ayuntamiento son unos funcionarios zarandeados, pero lo que el artículo sugiere, más que ninguna otra cosa, es ver lo defectuosamente que razonan los jueces y que ese razonamiento, aunque sea malo, va a misa. ¿y quuíén forma a los jueces de forma tan desastrosa? Las facultades de derecho. En cuanto al zarandeo y los partidos poíticos, no nos engañemos, el problema es una ley electoral que ya no sirve y el paleolítico sistema de financiación municipal.

  3. Me ha parecido de una gran sensatez la hoja parroquial, cuando viene a decir algo así como: Dejaros de tonterías partidistas y reconoced que todos sois siervos de la secta nacional que ostenta el Poder en España desde hace siglos, y de la cual los «gobernantes» que padecemos son solo sus delegados.

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