Comunicación efectiva con la Fundación Espúblico

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Comunicación efectiva con la Fundación EspúblicoEl pasado día 21 de mayo del año en curso asistí a un Curso convocado por la FUNDACIÓN ESPÚBLICO en el Local del Consejo General del Colegio de Secretarios, Interventores y Tesoreros de la Administración Local en la calle Carretas, de Madrid, y sobre “Comunicación Efectiva”.

La verdad es que el que suscribe siempre ha venido asistiendo a foros, seminarios y conferencias que tienen que ver estrictamente con nuestra profesión y dentro del marco de la misma. Por decir un ejemplo, las últimas jornadas a la que asistí fueron a las convocadas por el Colegio de Madrid sobre el Real Decreto 817/2009, de 8 de mayo, por el que se desarrolla parcialmente la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público y el Real Decreto-Ley 5/2009, de 24 de abril, de medidas extraordinarias y urgentes para facilitar a las entidades Locales el saneamiento de deuda pendiente de pago con empresas y autónomos. Nada fuera de lo normal en nuestra profesión que vivimos el vértigo de estar en un sector en donde las modificaciones legales o la publicación de nuevas formativas constituye un verdadero reto para nuestra actividad diaria, nuestra profesión y nuestro entorno personal y profesional.

 Es lo que García de Enterría denominaba la “legislación motorizada” que se aplica al ámbito del Derecho Administrativo estatal y autonómico.

 En las jornadas sobre la Ley de Contratos del Estado  el Ponente, ya nos amenazó, con la próxima publicación del Reglamento de la Ley del Contrato del Sector Público, que no es ningún consuelo, ya que  ¡¡cuesta bastate el dominar la Ley nueva de contratación pública!! Con sus 318 artículos.

 Por eso, cuando me apunté al curso convocado por la FUNDACIÓN ESPÚBLICO sobre “COMUNICACIÓN EFECTIVA” fui un tanto escéptico ya que nunca había asistido a una jornada de esta naturaleza que se alejaba, en principio, bastante del mundo procedimental y reglamentarista en donde se desarrolla nuestra actividad diaria.

 Si bien, soy algo aficionado a los temas de AUTOAYUDA y he leído libros al respecto, me “llamó la atención” este curso de carácter novedoso para nuestro colectivo.

 No fue un curso al que nos tienen acostumbrados los Catedráticos o  Ilustres Ponentes Ministeriales en los cursos tradicionales sobre aplicación de la nueva normativa, en donde uno habla y los demás escuchan, sino que fue un curso Interactivo en donde el protagonista no lo era el Ponente o más bien el facilitador sino los propios asistentes al Curso, en donde, a través de diversas pruebas que realizábamos y verificamos se nos ponía de manifiesto lo mal que en nuestro trabajo, utilizamos, la comunicación y lo que queremos decir, creando en muchas ocasiones problemas con nuestros compañeros y subordinados, porque o no nos entiende, o no nos expresamos bien o bien incluso expresándonos bien no tiene nuestra forma de dirigirnos a nuestros interlocutores la fuerza de convencer, o mejor de persuadir, es como aquello que decía EMERSON: “Quienquiera que seas, hablas tan fuerte, que no oigo lo que dices”.

 Utilizando una documentación que se nos facilitó bastante buena, el curso hizo que me interesara, el tema, de la comunicación efectiva aplicada a nuestro trabajo ya que el mismo proyectaba estas técnicas a nuestro entorno profesional en donde despachamos diariamente con políticos soberbios, con subordinados desmotivados y con ciudadanos generalmente enfadados y cabreados. (Claro esta no todos pero si algunos).

 Desde el día que hice el curso con la FUNDACIÓN ESPÚBLICO he intentado aplicar los conocimientos e instrumentos adquiridos con los ejemplos que desarrollamos y ¡¡FUNCIONA!!

 Desde ese día me interesó mucho el tema de la persuasión administrativa a través de la expresión verbal y el lenguaje corporal. De acuerdo con unos estudios de la Universidad de Stanford:

  • El 45% de un mensaje se expresa con el cuerpo:
  • El 20%, mediante el tono de la voz;
  • El 35%, a través de las palabras y frases empleadas.

El teórico canadiense de la comunicación Marshall McLuham acuñó la frase, hoy famosa, “el medio es el mensaje”. Esto significa que la manera de transmitir un mensaje es tan importante como el mensaje mismo.

 ¿Tú crees que te bastan las palabras para que tu mensaje sea comprendido? ¿Opinas que es suficiente con captar el interés de los demás hacia lo que quieres significarles, y que para hacerte entender sólo procede elegir las palabras adecuadas formando con ellas frases bien pergeñadas?

 Quizá sea cierto, en parte, por lo que concierne a los mensajes escritos. Pero es totalmente erróneo en el terreno de la palabra hablada. Porque el lenguaje hablado no sólo se desarrolla en el plazo de la palabra. El 65% de la comunicación hablada no tiene nada que ver con las palabras, sino que depende de elementos como:

  • La voz misma;
  • La respiración;
  • La presencia física;
  • La gesticulación;
  • Los movimientos;
  • La indumentaria.

¿A decir verdad, tu cuerpo es una verdadera orquesta?

 Hay que saber “expresarse verbalmente” y “saber escuchar”; esto es FUNDAMENTAL. Recuerdo un viejo aforismo que decía que si quieres tener “mil amigos, no les cuentes tus problemas”, se gana más amistades sabiendo escuchar que contando nuestras cuitas, pero no “escuchar de cualquier manera” sino de una manera ACTIVA.

 He aquí los “OCHO PASOS DE ESCUCHAR ACTIVAMENTE” que nos proporcionaron en el curso y que practicamos en el mismo, y que son “OCHO REGLAS DE ORO” para ganar amigos ¡INCLUSO EN EL AYUNTAMIENTO ENTRE CONCEJALES Y CIUDADANOS!, una auténtica mina son estos principios si se observan y se llevan a la práctica.

 ESTAS SON:

  1. Valorar al interlocutor: Demostrar preocupación y respeto por el otro es una actitud que garantiza por sí misma una impresión de interés por lo que me está diciendo. Si no valoramos a nuestro interlocutor no esperemos que éste nos valore. Guardar silencio mientras habla, asentir y mirarle a los ojos son muestras de que valoramos lo que nos dice.
  2. Escuchar lo que no se dice: La comunicación encuentra reflejo en la imagen de un iceberg; tan sólo es visible un 20% del total, el 80% restante se encuentra por debajo de la superficie y hace referencia fundamentalmente  a las emociones. Si sólo prestamos atención a los hechos estamos ciñéndonos al 20% de la comunicación.
  3. Intentar escuchar la verdad: A veces lo que se nos dice es cierto, pero no queremos escucharlo. Quizá plantee objeciones o diga cosas que no deseamos oír acerca de algo en concreto, incluso sobre nuestra manera de tratarlo personalmente.
  4. Limitar el tiempo que hablamos: el límite de atención seguida que tienen la generalidad de las personas es de 30 segundos. No deberíamos ocupar más de ese tiempo sin ceder la palabra o preguntar algo como: “¿Alguna pregunta?”.
  5. Evitar la tendencia a pensar en qué diremos cuando el otro deje de hablar: Si cada vez que habla el otro pensamos qué vamos a contarle cuando se calle, seguro que perderemos detalles importantes; incluidos aquellos que puedan llevarnos  a conseguir algún compromiso.
  6. Repetir los comentarios del otro: Repetir los comentarios del otro es una de las maneras más efectivas de demostrar que hemos oído lo que ha dicho.
  7. Preguntar de forma refleja: Consiste sencillamente en repetir alguna de las palabras usadas por el otro mientras le escuchamos. Si nos dice: “El año pasado funcionó muy bien.” Respondemos: “¿Funcionó bien, verdad?”. Preguntar de forma refleja refuerza la conexión en tres sentidos: Demuestra que se presta atención, que se comprende lo que dice la otra persona y que lo que dice nos importa. Es una forma excelente de lograr que alguien siga hablando y revele más acerca de lo que queremos saber.
  8. Escuchar de forma compartida: A nadie le gusta la sensación de estar siendo sometido a un interrogatorio. Escuchar de forma compartida transforma el escuchar en una conversación, de manera que el otro no tenga en ningún momento esa sensación.

Como decía LA BRUYERE (1645-1695): “La esencia de la buena conversación no consiste en decir mucho, sino en dejar que los demás descubran las cosas por sí mismos.”

 En definitiva, el asistir al curso sobre “Comunicación Efectiva”, organizado por la FUNDACIÓN ESPÚBLICO, fue, sin duda alguna, para el que suscribe y para los que asistieron al mismo una experiencia agradable, amena, útil, divertida y es más la aplicación de las técnicas aprendidas, más allá del aprendizaje de las normas administrativas-municipales aplicables, nos ayudan a conseguir más be-neficios en nuestras relaciones diarias, que el conocimiento exhaustivo de las propias normas.

 En definitiva compañeros un curso que os recomiendo, para salir del stress administrativo y sobre todo ahora a la puerta de las elecciones europeas, y agradezco a la FUNDACIÓN ESPÚBLICO la organización, desarrollo e impartición del mismo.

“La antigua idea según la cual las palabras poseen un poder mágico era errónea  pero contiene, aunque distorsionada, una verdad importante. Tienen las palabras un poder mágico, en efecto, pero no en el sentido que pensaban los magos de la antigüedad, ni sobre los objetos que ellos intentaban manipular. La magia de las palabras estriba en la influencia que ellas tienen sobre los cerebros de quienes las utilizan.”

ALDOUS HUXLEY

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