El Coche en el Punto de Mira

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El Coche en el Punto de MiraCuando tanto se habla del cambio climático, de la protección del medio ambiente etc, a mí me gusta insistir, no en lo que se puede hacer en grandes conferencias internacionales o en foros espectaculares, sino más bien en lo que podemos hacer cada uno de nosotros en nuestra vida, en nuestras costumbres para no seguir contribuyendo al despilfarro energético, a la contaminación y a la degradación del entorno.

Muchas veces se dice que “la revolución verde será local o no será”. Y es una buena afirmación.  Al menos se puede asegurar que, sin el apoyo local, sin el compromiso local, el cambio verde será siempre un cambio incompleto.

Y aquí es donde nos topamos inevitablemente con los Ayuntamientos. En España esta realidad no ha pasado desapercibida y por ello existe la Red de Ciudades por el Clima, una iniciativa creada en 2004 (en el seno de la Federación Municipios y Provincias) y que reúne a ciudades que apuestan por la defensa del medio articulando entre ellas medidas, experiencias y proyectos.  Hay algunas interesantes, en Madrid, en Cataluña, en Galicia… Pero todavía estamos en los balbuceos de una política local de alcance y de sostenido empeño. Ensayos y experimentos aislados pueden enorgullecer a sus inspiradores pero no forman parte todavía de un diseño político de especial aliento. 

Por eso juzgo de interés que en España se conozcan algunas iniciativas alemanas. Así, por ejemplo, coincidiendo con el comienzo del año 2010, se han creado en muchas ciudades alemanas nuevas “zonas respetuosas del medioambiente” que afectan fundamentalmente al uso del coche privado. Cada vez son más los alemanes que, al entrar en una ciudad, han de preguntarse si pueden o no hacerlo en su vehículo. Heidelberg, Freiburg y Münster son tres muestras de ciudades -las tres preciosas como sabe cualquiera que las haya visitado alguna vez- que han introducido últimamente medidas “verdes” drásticas. En Münster, por ejemplo, solo podrán circular coches con una etiqueta amarilla o verde. Quien no disponga de ella o la tenga de color rojo ya puede ir aparcando su coche.

En Berlin o en Hannover solo están autorizados a circular quienes se hayan provisto de la etiqueta verde. Todas estas etiquetas se obtienen en función de los índices aprobados por la Unión Europea. Lo mismo se puede afirmar respecto de Bremen o Frankfurt.

Un caso curioso que se está planteando es el que representa un determinado modelo de una conocida marca: el Audi A2 por ejemplo no puede entrar en el centro de Hannover o de Berlin. Se da la circunstancia de que este coche se vendió en su momento como “especialmente sensible al medio ambiente” y ahora caen sobre él prohibiciones severas. El ADAC (el Automóvil Club alemán) ha puesto el grito en el cielo: “con esta decisión se le convierte a en chatarra”. Por lo menos es claro que el precio de venta como usado se desploma. Hay además muchos coches alimentados con gasoil (casi ocho millones según ADAC) que tienen muy difícil conseguir la etiqueta verde aunque están previstas autorizaciones excepcionales siempre que se trate de modelos que no puedan ser reequipados.

Naturalmente todo ello ha creado polémica y también malestar. El propio ADAC ha entablado recursos judiciales contra algunas decisiones municipales que los jueces han desestimado. Por contra, asociaciones de ecologistas y, en general, de ciudadanos partidarios de tales medidas, lamentan que no se extiendan aún más y citan el caso de una de las más contaminadas zonas de Munich donde aún no existe cautela alguna para circular por ella con coches privados.

Este mundo es prácticamente desconocido para nosotros. Pero poco a poco lo iremos descubriendo. A menos que deseemos seguir viendo el dislate que representa el uso, en los términos actuales, del coche privado por nuestras ciudades: a coche por habitante. Algo que no hay ciudad que pueda resistir ni atmósfera que pueda asimilar.    

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Francisco Sosa Wagner es Catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de León. Fue Decano de la Facultad de Derecho de León (1996 - 2000). Es jurista de reconocido prestigio que ha publicado innumerables obras de referencia.

1 Comentario

  1. Una magnífica idea la de las etiquetas y tiene la ventaja de que se puede adaptar muy bien a exigencias ambientales crecientes o progresivas (Por ejemplo: dar etiqueta verde solo para vehículos con emisiones cero, en su caso). Esperemos que algún municipio se anime por aquí abajo, si no a crear algo, por lo menos a copiar estas iniciativas.

    Gracias Francisco, haces de ojo nuestro en Europa.

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