La política y los políticos

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La política y los políticos

La política no es mala cosa. En Grecia y Roma alcanzó la categoría de arte, y la ejercían ciudadanos especialmente dotados para la retórica y la dialéctica. Hoy día, desde luego, se ha convertido en algo muy distinto… Pero que no lo pague “la política”, sino los políticos. No me negarán que el perfil de los sujetos que practican una actividad la convierte automáticamente en más o menos simpática. Quizá a alguien no le guste en sí el baloncesto o el tenis, pero tipos maravillosos como Gasol o Nadal los ensalzan. Con la política actual ocurre exactamente lo contrario.

En el presente comentario evitaremos dar nombres propios como ejemplo de lo malo, por lo que comenzaré hablando genéricamente:

  • Hay políticos supuestamente “de derechas”, hay políticos supuestamente “de izquierdas”…
  • Hay políticos de ámbito mundial, europeo, autonómico y local (el caso es que la política local podría ser otra cosa, pero al final miren, miren lo que se ha hecho en algunos Ayuntamientos)…
  • Hay algún que otro político independiente… pero acaba fundando un partido nuevo!
  • Por desgracia hay muchos políticos corruptos, y sin duda hay políticos honrados y con vocación de servicio público (no diré el porcentaje en cada grupo)…
  • Hay políticos vacíos ideológicamente, que tanto les da las siglas con tal de llenarse los bolsillos…
  • Hay políticos que saben retirarse a tiempo, y otros que no se irán hasta que los echen, o los “cohechen”…
  • Hay políticos infiltrados en el poder judicial…
  • Hay políticos que viven (y muy bien) de la política y de sus “anexos”, y hay ciudadanos rasos aspirantes a políticos… Éstos últimos, encima de que, seguro, se lo toman todo mucho más a pecho, no cobran. Y sin embargo acostumbran a mantener acalorados debates de bar, de calle, de trabajo o de gimnasio que los acaban enervando “en serio” (¿acaso no saben ustedes que los otros simplemente se hacen los enfadados?).

Hace no tantos años, políticos de gran talla limaron sus enormes diferencias ideológicas para sentarse a consensuar un texto constitucional para España. Sí, ese mismo texto que ahora se quiere megarreformar… Hablo de un pasado reciente, pero hoy día… En fin, será por la crisis pero detecto cierta hostilidad ambiental… Hoy día, a parte de que como ya afirmé somos de un partido político igual (o más) que somos de un equipo de fútbol, partidos tradicionalmente unidos en la democracia como el PSOE o el PP parece que ahora se odian a muerte. Los políticos de antes eran profesionales, y a falta de otro tipo de pureza, eran puros ideológicamente. Miren Carrillo y Fraga, infinitamente lejanos (por pura convicción) en sus planteamientos, pero a parte de que se respetan, se aprecian personalmente. Quizá hoy día esto suene muy cursi, ya que la única atracción que sienten los políticos entre sí es la sexual, o mejor dicho, la homosexual. Ya me entienden…

Los políticos de antes podían ser nacionalistas, pero tenían “sentido de Estado”, y de otros conceptos, hoy extrañas palabras, como gobernabilidad, o solidaridad (indispensable el comentario de Ignacio Pérez “Qué hay de lo mío”, publicado en este mismo blog el 23/01/2009). Hoy día, la sola mención de la palabra “España” implica ser “de derechas”. Carrillo pues, hubiera sido de derechas, y Pujol hubiera sido “españolista”. Suena tan ridículo que no le dedico ni una sola frase más al inciso.

Pero es que estos que he mencionado eran (digo “eran” porque están retirados de la política) políticos responsables. Los de hoy son irresponsables, y nos espolean en el glúteo para que nos peleemos entre nosotros. Nos ponen un cuchillo entre los dientes y nos pegan un empujón hacia el conflicto. Ellos son responsables, por ejemplo, de que se quemen banderas. Responsables en parte claro, porque el responsable primero de sus actos es el autor de los mismos. Sinceramente, yo puedo mirar cualquier bandera del mundo sin que me apetezca quemarla. Debe haber alguna extraña psicopatía pirómana detrás de esos actos, aderezada por las palabras (las palabras incendiarias parece que dan ganas de incendiar) y hasta por los libros… ¡Cuánto daño hicieron los libros de caballería a Don Quijote! ¡con lo bueno que era en el fondo!

Muchos políticos de hoy también son egoístas (utilizan la política para fines personales, como poder, dinero y gloria), hipócritas (exhiben impunemente una doble o triple moral) y demagogos. La utilización de los grandes temas políticamente es otra de las constantes. Y otra es la de “hacerse los buenos”, lo que un servidor llama “defensores de las ballenas”. Siempre hay un clavo ardiendo al que agarrarse para acusar a otro de que es corrupto, “vendido”, “facha”, xenófobo, homófobo, machista, poco sensible socialmente… mientras que el que insulta se encuentra bien lejos de haber roto un plato en su vida. Curiosamente, luego el “insultante” es el “insultado”, y cuando se investiga un poco se sacan los trapos sucios de todos por igual. Un ejemplo muy actual: podríamos decir que los muchos jóvenes inmigrantes que, amantes del fútbol, lucen con orgullo la camiseta de la selección española (desde un razonamiento ultraparadójico) son xenófobos y “antinmigración”.

En fin, de acuerdo que Pujol, Carrillo y Fraga son dinosaurios y los dinosaurios se extinguieron. Puede que con ellos, y otros cuyas mejores primaveras ya han pasado (el gran Suárez, Roca, Herrero de Miñón, Peces-Barba, el ya fallecido Attard…) se extinga una raza de políticos, los “de verdad”, herederos directos de los clásicos y obreros de la democracia.

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Secretario de la Administración Local, categoría superior. Máster en Nuevas Tecnologías aplicadas a la Administración Pública. Máster en Planificación estratégica. Secretario General del Ayuntamiento de Alzira. Vicepresidente responsable de Nuevas Tecnologías del Consejo General de COSITAL. Miembro del equipo técnico de las Comisiones de Modernización, Participación Ciudadana y Calidad; y de la Sociedad de la Información y NNTT de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Vocal de UDITE (Federación Europea de Jefes Ejecutivos de Gobiernos Locales). Miembro de la RECI (Red Española de Ciudades Inteligentes). Miembro del Grupo de Trabajo del Comité Sectorial para el Documento, Expediente y Archivos Electrónicos de la Administración General del Estado. Autor de numerosas publicaciones. Medalla de la Vila del municipio de Picanya (Valencia). Premio al innovador público del año 2015. Premio NovaGob Excelencia 2015 al mejor Blog (Nosoloaytos).

3 Comentarios

  1. Todo verdad como la vida misma, a mi parecer lo único que falta es la moraleja.
    Si dejas que te gobiernen t_tos en t_to te convertirás y si dejas que te manejen ladrones… es que !ya¡ eres tonto.
    Salud y buenos gobiernos.
    O como dijeron otros t_tos en un debate televisivo…. buenas noches y buena suerte 😀

  2. A mi no me gusta generalizar, porque efectivamente la incompetencia de uno no puede conllevar la incompetencia de todos.
    Lo que sí puedo decir es que cuando se escucha un discurso de cualquiera de los «padres de la Constitución» puedes apreciar la diferencia con la clase política actual.
    Hoy en día hay políticos que no tienen oficio y han hecho de la política su profesión, de manera que su «oficio» es perpetuarse en el cargo como sea. Los políticos «de antes» eran personas preparadas, con oficio, con una gran capacidad dialéctica y retórica, con espíritu de consenso para «sacar las cosas adelante»…

    Igualito que ahora. Nuestra clase poítica en vez de estar trabajando para sacar a este país adelante, (con independencia de colores y siglas) están enfrancados en guerras sin sentido y olvidando las necesidades del ciudadano.

  3. 1ª) Si la Soberanía Nacional reside en el Pueblo (como dice la Constitución), el pueblo debe tener la potestad de convocar elecciones.

    2ª) Si cuando no hay división de poderes, no hay Constitución (según Montesquieu), y sin Constitución no hay Democracia (añado yo), debemos tener un Poder Judicial independiente del Legislativo y del Ejecutivo, para tener Democracia. Por consiguiente, los cargos más importantes del Poder Judicial (CGPJ, TC, TS, TCU, Fiscal General del Estado, etc.) se deben cubrir por sorteo, entre los que cumplan los requisitos de mérito y capacidad (De esta forma, la Justicia emanaría del Pueblo, como dice la Constitución, y no de determinados partidos o de determinados bandos políticos de jueces).

    3º)Sí el sometimiento a control de todos los órganos constitucionales del Estado, es necesario en un Estado de Derecho, al exigir este último la sujeción de todos a la Constitución, habrá que plantearse de una vez que pasa con las exenciones que hay al respecto en España, y un Tribunal de Cuentas independiente habrá de fiscalizar a la Corona o a la Jefatura del Estado,a las Cortes Generales (y sucedáneos autonómicos) y al Poder Judicial; (Incluso el propio Tribunal de Cuentas y sus burdas imitaciones autonómicas, también tendrán que ser sometidos a fiscalización).

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