Los foranos tendrán que pagar más

1

Los ciudadanos empadronados en Zaragoza tendrán nueva tarjeta ciudadanaSiempre sorprendente mundo local. Los periódicos y radios de Aragón se hace eco hoy de la noticia de que el Alcalde de Zaragoza ha decidido que los ciudadanos empadronados en Zaragoza tendrán descuentos a través de la nueva tarjeta ciudadana pero no –como se dice en Aragón- los foranos, o sea, los forasteros. El Alcalde indica que el Ayuntamiento debe favorecer a sus vecinos pero no a quienes no lo son y se dirige al Gobierno de Aragón para que sea éste quien se haga cargo de las bonificaciones del resto de ciudadanos, lo cual no carece de lógica. En este  caos territorial y administrativo que sufre este país, no deja de ser lógico que todo el mundo arrime al ascua a su sardina, la pela es la pela y todas las administraciones están con telarañas en los bolsillos. La noticia resalta que el Vicealcalde ha calculado que la medida incidirá en un aumento de empadronamientos en la ciudad de Zaragoza del 20 %.

Hagamos unas cuantas consideraciones de urgencia:

Uno. En números brutos, Zaragoza tiene 700.000 habitantes. Aragón, en Total, 1.200.000. Si se aumenta un 20 % los empadronamientos de Zaragoza, éstos lo serán a costa del número de habitantes del resto de Aragón, con lo que unas sencillas cifras nos indican que Zaragoza se pondrá en 840.000 habitantes y el resto de Aragón, que ahora asciende a unos 500.000 habitantes, se quedará en unos 360.000. O lo que es lo mismo, Zaragoza representará el 70 % de la población de Aragón. El resto del territorio quedará con el 30 %.

Dos. Es evidente que muchos aragoneses en estos momentos siguen empadronados en sus municipios de origen, pequeños / pequeñísimos pueblos de Aragón, las más de las veces por razones sentimentales (aunque en otras ocasiones puede serlo por razones económicas). Lo que quiere decir, como es de dominio público, que lo que dispone el Reglamento de Población aragonés y estatal es una boutade. Me refiero a eso de que uno debe estar empadronado allí donde reside habitualmente.

Tres. Zaragoza obtendrá más ingresos por el reparto del Fondo Estatal, que tiene en cuenta el número de habitantes, en detrimento del resto de pueblos, que ya tienen una situación realmente agónica.

Cuatro. La postura del Ayuntamiento de Zaragoza es justa y lógica, pero nada generosa con el resto de aragoneses. Aunque la virtud de la generosidad no es una cualidad que deba predicarse de un Ayuntamiento,  es una virtud del ser humano individual.

Cinco. El Gobierno de Aragón es, evidentemente, el responsable de la Ordenación Territorial, ese concepto jurídico indeterminado que nadie sabe lo que es a ciencia cierta y que sirve para justificar todo. Sobre todo cuando se trata de meter mano en competencias locales (actuaciones supramunicipales) o competencias generales que hay que concretar en cada caso (por ejemplo, Gran Scala, competencias ambientales, LICs, ZEPAS etc) y que sirven generalmente para recortar los poderes locales en nombre de intereses supuestamente generales dejando las decisiones n manos de la nueva centralidad del Ejecutivo Aragonés. Así que el Gobierno de Aragón, que como el resto de Administraciones me da la impresión que también está a dos velas, es el que debería afrontar el problema. Para eso tiene incluso un Departamento o Consejería que se denomina “política territorial”.

Seis. Hace una cincuentena de años que se ve venir la situación. En los años setenta, el sociólogo Mario Gaviria escribió un ensayo titulado “Zaragoza contra Aragón”. Han pasado casi 40 años y por más que se quiera argumentar, la situación sigue igual. Todos los ciudadanos buscamos vivir allí donde hay servicios de calidad y oportunidades de trabajo, por lo que precisamente una no política de ordenación territorial, provoca  necesariamente trasvases de población, fenómenos migratorios suficientemente conocidos.

Siete. Es hace cuarenta o cincuenta años cuando habría que haber tomado medidas para redistribuir la población, sobre todo favoreciendo a medio y largo plazo unos transportes públicos de calidad en cuanto a medio y en cuanto a frecuencias y precios y no buscando la rentabilidad a corto plazo. Y haber hecho una ordenación urbanística más racional.

Quizás debamos asumir que Zaragoza tenga que ser Aragón (el nuevo ensayo de Gaviria se titula así “Aragón es Zaragoza”) y que todos vivamos pues en la Ciudad. El resto del territorio lo podemos convertir en el mayor coto de caza europeo o quizás en un gran parque natural tipo Masai Mara. Personalmente me gustaría que Aragón fuese un espacio habitable con servicios de calidad y poblaciones medias, viables y que permitan una calidad de servicios adecuada y un tamaño que permita favorecer las relaciones sociales.

1 Comentario

  1. La verdad es que todas las discriminaciones me fastidian y deberían estar prohibidas, supongo que el alcalde se ha inspirado -como casi siempre hacen nuestros políticos- en otros países europeos donde las hay: los suizos por lo menos hasta que yo sé están eximidos de pagar su canon de autopistas, los italianos en los museos, etc.
    Prefiero no imitar estas situaciones y que todos seamos iguales ante todos.
    Otra cosa es que la ordenación del territorio es un desastre y así se refleja igualmente en la ordenación territorial de los estudios universitarios donde todavía no se han puesto de acuerdo qué y dónde. Aquí se practica la igualdad para todos y p.e. «humanidades» para todos los tres campus (Zaragoza, Huesca y Teruel) con 1 alumno y medio por aula en algunos, en lugar de pensar en implantar estudios en estos el 2º y 3º campus y no permitir que estén en Zaragoza aunque los reclame. Es mucho querer.

Dejar respuesta